Lautaro I ( El conquistador ).

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.


Como siempre nos presentas un gran poema Jalvarez, un recital a la historia de tu tierra que también es la misma historia de la mía.
Gusto poder disfrutar de una mas de tus estupendas inspiraciones, saludos con afecto.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.


Estos temas de crueldades no son mis favoritos, me angustian, la historia está plagada de ellos, es la historia que no se relata en los libros escolares, pero es cierta, por más que se mezcle con notas poéticas o aires legendarios.
Creo que tu pluma siempre sabrá contar del sufrimiento de los otros, será herramienta de testimonio y de memoria. El arte que conlleva es indiscutible y te felicito por eso.
Un abrazo, feliz viernes y fin de semana.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.

Así mismo fue en mi tierra con los taínos, una historia que sabe contar los atropellos tantas veces repetidos a diestra y siniestra por aquellos arrastrados por la codicia y sigue la historia doliendo en la sangre, amigo Jalvarez. Un gran poema con tu sello que admiro. Un saludo y gran abrazo.
 
Expresa el gran defecto del ser humano...creerse Dios y con Derechos.Un cordial saludo amigo,Sandra.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.
Magnífico poema, el relato de una historia de un gran pueblo que luchó hasta la última gota de sangre contra los conquistadores. Grandioso escrito. Un abrazo.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.
Me encantan la historia hecha poema, esa inspiradora resistencia y valentía de nuestros pueblos indígenas.
Un placer.
Saludos.
 
Afortunadamente ni tú ni yo tenemos nada que ver con las tribus y culturas primitivas precolombinas que acostumbraban a hacer sacrificios humanos, o con los incas que masacraban a sus vecinos; ni con los conquistadores españoles, y posteriormente chilenos, mexicanos, argentinos, etc que jodieron la vida a los los nativos americanos... El ser humano siempre ha sido muy hijo de puta con sus congéneres y con los que no lo son. Da igual su lugar de nacimiento.. Nunca hubo una raza humana peor que otra, (aunque tengo dudas con los chinos y alguna otra de la zona :mad:), ...la maldad viene incluida en la genética de la especie humana. Un saludo.
 
Última edición por un moderador:


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.
No debe olvidarse la historia, ni las colonizaciones a la fuerza en nombre de cualquier dios o rey autoproclamado superior para aplastar otras culturas.
Alguna vez traté el tema en alguno de mis poemas; y me gusta la perspectiva histórica y sensitiva que traes con este.
Un abrazo, compañero.
 


I

Sobre su corcel
su figura imponente
ahuyentaba a los primeros indígenas
del norte de Chile.
Llegaron Dioses;
mitad bestias
mitad humano
con la espada en la derecha
y la cruz en la otra mano.

Llego el conquistador,
el gran guerrero,
el que atravesó la sequedad
del desierto
y le gano al infernal calor del día
en Atacama,
soporto las bajas temperaturas
en las noches estrelladas del norte inhóspito
y fue adentrándose en el territorio
virgen de colonizadores,
conquistando ciudades
elevando su rostro al cielo,
creyéndose Dios.
No vacilo en destruir aldeas,
en asesinar y torturar mapuches
de la forma mas cruel,
en tomar trofeos de guerra.

En el nombre de los reyes
y de Dios
cortarle las manos a esos dos!!,
y al indio que no se incline
y no bese la cruz
sacadle los ojos
para que nunca mas tenga luz.
No vacilo en arrancar
de la madre tierra
a un niño mapuche de doce años;
el guerrero debía tener su paje,
su sirviente,
y lo arranco de los suyos,
el gran guerrero no se imagino
que al robar la vida y la libertad
estaba haciendo un pacto
con la muerte,
con la mas feroz y cruel de las muertes.


Poema I del poemario Lautaro.
Preciosas letras estimado poeta, me ha encantado leerte. Un abrazo con la pluma del alma. Toda conquista conlleva salvajadas. Así fue y así lo has contado. Buen día. Yo tengo un poema en sociopolíticos pidiendo perdón por estos hechos.
 

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