Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Cuando dos ya no quieren, cómo cuesta
soportar los ronquidos, las manías,
los mañacos, el paso de los días
y el “te vas a la mierda” por respuesta.
El amor, con los años, se indigesta,
y aunque quieras ir recto, te desvías;
tú ya puedes rezar Avemarías
que a tus ruegos a Dios, ni dios contesta.
Cuando empiezan los unos y los otros
a enfangar la sagrada convivencia,
no hay pronombre capaz de ser “nosotros”
ni escondrijo mejor que el bar de enfrente
para darle a tus huesos residencia
mientras llega el divorcio a hincar el diente...
soportar los ronquidos, las manías,
los mañacos, el paso de los días
y el “te vas a la mierda” por respuesta.
El amor, con los años, se indigesta,
y aunque quieras ir recto, te desvías;
tú ya puedes rezar Avemarías
que a tus ruegos a Dios, ni dios contesta.
Cuando empiezan los unos y los otros
a enfangar la sagrada convivencia,
no hay pronombre capaz de ser “nosotros”
ni escondrijo mejor que el bar de enfrente
para darle a tus huesos residencia
mientras llega el divorcio a hincar el diente...