Detuve el auto en las costas
de Seaside, Oregon y salí a repirar.
El sol, el poeta mayor,
milenario pero ileso de muerte, antes de meterse,
imaginé quería que yo saliese, del auto.
Las nubes parecían
tan cercas como las olas, como el crepúsculo,
un rojo alto y un abajo oscuro,
un encanto melancólico.
En el sunset
y rodeado por el fresco viento
me sentí, aunque tal vez sin sentido,
como un verdadero poeta, como esos
que nacen ya con su cuchara poética.
Pero aunque fuese por un momento
esa poesía que se rinde al suspiro
me lleno de asombro, pero fue,
más que todo, mágico ser
porque pensé en ti.
de Seaside, Oregon y salí a repirar.
El sol, el poeta mayor,
milenario pero ileso de muerte, antes de meterse,
imaginé quería que yo saliese, del auto.
Las nubes parecían
tan cercas como las olas, como el crepúsculo,
un rojo alto y un abajo oscuro,
un encanto melancólico.
En el sunset
y rodeado por el fresco viento
me sentí, aunque tal vez sin sentido,
como un verdadero poeta, como esos
que nacen ya con su cuchara poética.
Pero aunque fuese por un momento
esa poesía que se rinde al suspiro
me lleno de asombro, pero fue,
más que todo, mágico ser
porque pensé en ti.
Fidel Guerra, Oregon, Junio 27, 2020.