Frente a la Alhambra, en el viso,
arrabales granadinos
van perfumando caminos
al valle Valparaíso.
Con aromas de un narciso
blanco, eterno, soberano
y su poema en la mano
allí Lorca resucita,
y para el pueblo recita
el romancero gitano.
Fanales de artesanía,
auroras de madrugada,
que en la Alhambra de Granada
iluminan poesía.
Vuela por la Alcaicería
llegando a la Plaza Nueva,
que de su mano lo lleva
hacia la mezquita aljama,
y en esa luz, una llama,
con cante jondo lo eleva.
Y Federico doliente
vio la Alcazaba Cadima,
y en la sombra de su cima
dejó su verso durmiente.
Vuela el Darro transparente
bajo un cielo querubín...
y Lorca en el Albaicín
con la batalla ganada,
encendió toda Granada
con el rojo del carmín.
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