Reencuentro con la musa

benignorod

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.


Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18
 
Última edición:
Exaltado verbo poético, con delicada y transparente sutileza... nos introduce este poema
hacia ese reencuentro que el poeta tiene con la amada y que describe con elegante retórica:
Con su permiso poeta, me atreveré a ampliar sus connotaciones, por que el texto lo merece:

"Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,"............................La espera bajo el trémulo pasar del tiempo
"Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,"...................En el ocaso, la espera se hace corpórea pero
"Se refugia en los brazos de la noche....................en la mente del poeta
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra"........................Casi al anochecer, la mujer amada llega
"Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,.......................El reencuentro se vuelve fulgurante por
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita." ..............................la intensidad del amor de los amantes

Entonces vemos que la realidad traspasa lo lógico, incluso a la propia realidad y nos deja
con ese gusto de que ese encuentro es real ? o sólo está dentro de la melancolía del que evoca?.

Mis felicitaciones poeta. Excelente trabajo, Con todos mis respetos, lo saluda un amigo:
 
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Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.


Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18

Qué bueno ese reencuentro con tu musa. Un abrazo compañero.-
 
Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.


Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18

Precioso poema, Benigno, me gustó.
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Última edición por un moderador:
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.


Bello fragmento de un bello poema que tiene una sutil magia.
Fue un gusto leer, saludos cordiales, poeta.
 
Hermosos versos, se nota como la inspiriación aflora cuando uno se encuentra con un buen motivo. Saludos y un cálido abrazo.
 
Siempre es el amor el que logra la delicadeza, ternura, inspiración y belleza en el hacer del poeta, la musa simplemente recibe los halagos y nosotros los lectores la sutil hermosura de su poesía, bellisimo poema, saludos Alex
 
Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.


Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18
Precioso poema !.. Lleno de dulzura , sentimiento y encanto por ese ser amado, estremecen de júbilo tus versos querido Benigno y hacen de tu arte poético una lectura encantadora. Un afectuoso abrazo mi estimado amigo.
 
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Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.


Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18
Hermoso poema, sutil e inspirado, un saludo cordial
 

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