benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento el palpitar del reloj
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.
Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18
en la semblanza de sus pasos,
y en el ocaso de la tarde
cruzas la frontera prohibida.
Al contemplar el horizonte
el fresco manantial baña su cuerpo,
tranquiliza el temblor de sus mejillas
y libera el pensamiento lo que oculta.
Se refugia en los brazos de la noche
para emerger silente entre las sombras,
en un vuelo tierno como alondra
se estremece al encontrar su nido.
Se cruzan en el paisaje los abrazos
que estrechan los lazos en el alma,
para despertar jubiloso
la pasión que en mí dormita.
Benigno Rodríguez
Venezuela 08-10-18
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