Iván Terranova Cruz
El Gitano.
.
Te amaré
¡ Amor mío... siempre te amaré !
Tomaré tus sueños, desde otra la orilla silenciosa de tu frente
y, te adoraré...
Caminaré a tu lado y sembraré de flores
de cielos y de estrellas, tus más lejanos y profundos sentimientos
Te amaré
¡ Siempre te amaré...!
Abriré mis venas y te obsequiaré la palpitante sangre de mis
verdaderos sentimientos. Penetraré en ti, hasta alcanzar esos
jazmines que siempre vibran en tus labios y, que tan pocas veces
toco con la silenciosa punta de mi cuerpo
Galoparé contigo
Hasta alcanzar las dulces palpitaciones
de esos espasmos
que siempre nos gotea en silencio
Cuando se queman desesperadamente en nuestros cuerpos
los palpitantes canarios
de nuestros verdaderos desvelos
Te amaré
¡ Siempre te amaré !
Sembraré jardines de fuego en tu piel, al ritmo de mi piel
y nos quemaremos con el sudor de nuestros cuerpos
te cubriré con la lengua ardiente de mis besos
y llenaré tus ansias, beso tras beso
hasta llenarte con mi amor, por completo
Te amaré...
¡ Siempre te amaré !
Hasta el sagrado instante en que desfallezcan para siempre
nuestros conmocionados cuerpos
(t)
y, te adoraré...
Caminaré a tu lado y sembraré de flores
de cielos y de estrellas, tus más lejanos y profundos sentimientos
Te amaré
¡ Siempre te amaré...!
Abriré mis venas y te obsequiaré la palpitante sangre de mis
verdaderos sentimientos. Penetraré en ti, hasta alcanzar esos
jazmines que siempre vibran en tus labios y, que tan pocas veces
toco con la silenciosa punta de mi cuerpo
Galoparé contigo
Hasta alcanzar las dulces palpitaciones
de esos espasmos
que siempre nos gotea en silencio
Cuando se queman desesperadamente en nuestros cuerpos
los palpitantes canarios
de nuestros verdaderos desvelos
Te amaré
¡ Siempre te amaré !
Sembraré jardines de fuego en tu piel, al ritmo de mi piel
y nos quemaremos con el sudor de nuestros cuerpos
te cubriré con la lengua ardiente de mis besos
y llenaré tus ansias, beso tras beso
hasta llenarte con mi amor, por completo
Te amaré...
¡ Siempre te amaré !
Hasta el sagrado instante en que desfallezcan para siempre
nuestros conmocionados cuerpos
(t)
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