Sueño con bosque y niña

Te aconsejo mi querida Yaneth que sigas leyendo mis relatos en la oscuridad y la soledad de la noche, es más placentera su lectura. Gracias por tu amistad. Un beso mi querida poetisa.
 
Mi querida poetisa estrellaesmeralga, gracias por tu comentario, me hace muy feliz tu presencia entre mis relatos. Te dejo un beso y un abrazo de amigo.
 
Triste, la muerte y más la de un niño siempre entristece...he disfrutado mucho la lectura, el misterio es presente en todos tus relatos y también las buenas enseñanzas; me encantan los nombres que eliges para los personajes, nos transportan en el tiempo aunque las ocurrencias pueden pasar en cualquier epoca. Te felicito, abrazos.
 
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- Sí, querida, el pequeño Cedric es un niño dulce y ejemplar. Al poco de nacer murieron sus padres, y ha sido la señora Tisdale, una hermana de su madre quien se ha encargado desde entonces de su educación, a la vez que ha alimentado su cuerpo y su alma. Es amigo de mi pequeña Brenda. Educado y servicial es la compañía perfecta que una madre querría para su hija, para que siempre vaya por el camino recto de la vida. Muchas veces los hijos se pierden por culpa de las malas compañías. Acuérdate de lo que le pasó a Boris Lauper, el hijo de Aurelia Rumsfeld, cuando se marchó a estudiar a la ciudad. Nunca sus padres habían tenido queja de su comportamiento, pero en el colegio conoció a ese Eugene Clawson, que según dicen era el diablo en persona - dijo la señora Mottershaw, una mujer de cuerpo robusto y cara colorada.
- Cierto, amiga mía, siempre he educado a mis hijos en la máxima rectitud y respeto por las tradiciones. Es la mejor manera de que no se desvíen del buen camino - contestó la otra mujer.
Estaban sentadas en un pequeño jardín, bajo un cerezo en flor. El sol estaba a punto de ocultarse. Llamaron a la puerta. La señora Mottershaw se levantó y abrió. Era la tía del pequeño Cedric que iba a preguntarle si había visto a su sobrino. Contestó que no lo había visto desde la mañana.
- No ha ido en todo el día a casa. Es extraño ese comportamiento en él. Temo que le haya pasado algo grave - dijo la tía del pequeño Cedric.
La mujer se marchó. La señora Mottershaw se disponía a volver junto a su amiga cuando vio a lo lejos a su madre. La esperó en la puerta, un poco intranquila.
- Creí que ayer quedamos en que hoy me ibas a mandar a Brenda a casa - dijo la madre a modo de saludo.
- Y allí creía que estaba. Hacia allí salió esta mañana temprano, alegre como un pajarillo - contestó la señora Mottershaw con voz temblorosa.
- Pues en casa no ha estado - dijo la madre.
- Todo es muy extraño, el pequeño Cedric tampoco ha ido a casa en todo el día. También salió a primera hora de la mañana y no lo han vuelto a ver - dijo la señora Mottershaw preocupada.
Ya se había ocultado el sol. La noche amenazaba con hacerse la dueña de todo. Decidió que lo mejor era salir a buscarlos. Cerca del pueblo había un lago rodeado por un bosque de cedros y tejos. Allí solían ir los niños a bañarse. Esperó que llegase su marido del trabajo y salieron a buscarlos junto con la señora Tisdale. Al llegar al bosque, vieron de lejos, que de uno de los árboles colgaba algo. Al acercarse descubrieron que era el cuerpo de la pequeña Brenda. La señora Mottershaw dio un grito y se desmayó. A cierta distancia, se encontraba Cedric, sentado en el suelo, y a su lado, de pie, Claudia, la hija de los Bagehot. Se extendieron las tinieblas sobre el bosque. Llamaron a la policía. Un cuervo voló de un árbol a otro. Cedric declaró que la noche anterior soñó que la pequeña Brenda se había colgado, y decidió acercarse al lugar para ver si era cierto. Dijo que en su sueño la vio colgada de un árbol en el bosque que rodeaba el lago donde solían bañarse. La pequeña Claudia dijo que había soñado que Cedric soñaba que Brenda se había colgado. El comisario no salía de su asombro. Miró el pequeño cuerpo colgando del árbol. El viento hacía que se balancease. Estaba pensativo. Su experiencia le había enseñado que los niños algunas veces no son tan inocentes como la gente cree.
- Si en vez de soñar que se había colgado, alguno de los dos hubiese soñado que tenía intención de hacerlo, quizas pudiese haber alertado a sus padres antes de hacer una cosa así - dijo.
- Yo lo hice - dijo el pequeño Cedric - hace tres días soñé que hablaba con ella, y en el sueño me decía que tenía intención de colgarse de uno de los árboles del bosque donde se encuentra el lago en el que nos bañamos algunas veces. No dije nada porque sólo era un sueño, y quién iba a hacer caso de los sueños de un niño. No puedo decir que me entristezca su muerte. Era mala. Hace unos días le pedí su lapicero verde y no quiso dejármelo. Ahora ella no lo quiere para nada. Si me lo hubiese dejado, todo habría sido distinto, seguramente su madre podría haber seguido disfrutando de su hijita. No merece la pena morir por un lapicero. Además de mala era tonta.
Un cuervo se posó sobre la cabeza de la ahorcada; después voló hasta un árbol cercano. En el bosque se oyó el grito de una lechuza. Un perro aulló en la lejanía. Había luna llena.



Eladio Parreño Elías

13-Agosto-2011


Ay amigo no quería leer tu relato porque la última vez que leí el tío vivo soñé que moría dos veces uno sola y después con mi hijo menor, la verdad es que tus relatos me llegan muy fuerte y este tambien espero no tener que morir colgada ahora jaujauajauajaujaua.
Mis cariños y un millón de estrellas por conseguir el objetivo ASUSTARME juajuajauajau:::ohmy:::
 
Será capullo, el Cedric... perdón, quería decir un poquito psicópata jejejee.
Estupenda prosa, ambientación perfecta, magistral el desarrollo. Me encantan tus sueños. Besos.
 
Buenas noches dulcinista :)

Ciertamente tu relato es terrorífico, tanto en las imágenes que evocas como en el concepto que transmites. La vida se vuelve poco menos que un juego caprichoso dejado en las manos de mentes inestables. Nos vuelves a deleitar con un relato breve pero intenso, donde los personajes son tan reales que dan miedo; cualquiera podría haber sido esa madre, esa abuela, ese niño, esa niña... son historias que de tan reales que pueden tornarse devienen terroríficas de por si.
De nuevo te felicito por hacernos pasar unos minutos de tremenda confusión y miedo. ¡Es todo un placer leerte! :) ¡Saludos!
 
Muy interesante tu historia, quizás como aprendizaje, ante las posibles advertencias de los pequeños, que no le hacemos caso, también otra sensación que da, si no habría tenido algo que ver en el tema, la otra chica, ella pensaba que era mala y tonta, a saber, bella prosa Dulcinista me dejó buen sabor de boca, un abrazo fuerte amigo, besitos
 
wouuu mi querido dulcinista
me a dejado sin palabras vaya escalofríos que nos causo
no quisiera soñaran conmigo jejejeje
excelente relato mi amigo poeta...
recibe cordiales abrazos y saludos desde México
muakkk Recuérdame!!!
 
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- Sí, querida, el pequeño Cedric es un niño dulce y ejemplar. Al poco de nacer murieron sus padres, y ha sido la señora Tisdale, una hermana de su madre quien se ha encargado desde entonces de su educación, a la vez que ha alimentado su cuerpo y su alma. Es amigo de mi pequeña Brenda. Educado y servicial es la compañía perfecta que una madre querría para su hija, para que siempre vaya por el camino recto de la vida. Muchas veces los hijos se pierden por culpa de las malas compañías. Acuérdate de lo que le pasó a Boris Lauper, el hijo de Aurelia Rumsfeld, cuando se marchó a estudiar a la ciudad. Nunca sus padres habían tenido queja de su comportamiento, pero en el colegio conoció a ese Eugene Clawson, que según dicen era el diablo en persona - dijo la señora Mottershaw, una mujer de cuerpo robusto y cara colorada.
- Cierto, amiga mía, siempre he educado a mis hijos en la máxima rectitud y respeto por las tradiciones. Es la mejor manera de que no se desvíen del buen camino - contestó la otra mujer.
Estaban sentadas en un pequeño jardín, bajo un cerezo en flor. El sol estaba a punto de ocultarse. Llamaron a la puerta. La señora Mottershaw se levantó y abrió. Era la tía del pequeño Cedric que iba a preguntarle si había visto a su sobrino. Contestó que no lo había visto desde la mañana.
- No ha ido en todo el día a casa. Es extraño ese comportamiento en él. Temo que le haya pasado algo grave - dijo la tía del pequeño Cedric.
La mujer se marchó. La señora Mottershaw se disponía a volver junto a su amiga cuando vio a lo lejos a su madre. La esperó en la puerta, un poco intranquila.
- Creí que ayer quedamos en que hoy me ibas a mandar a Brenda a casa - dijo la madre a modo de saludo.
- Y allí creía que estaba. Hacia allí salió esta mañana temprano, alegre como un pajarillo - contestó la señora Mottershaw con voz temblorosa.
- Pues en casa no ha estado - dijo la madre.
- Todo es muy extraño, el pequeño Cedric tampoco ha ido a casa en todo el día. También salió a primera hora de la mañana y no lo han vuelto a ver - dijo la señora Mottershaw preocupada.
Ya se había ocultado el sol. La noche amenazaba con hacerse la dueña de todo. Decidió que lo mejor era salir a buscarlos. Cerca del pueblo había un lago rodeado por un bosque de cedros y tejos. Allí solían ir los niños a bañarse. Esperó que llegase su marido del trabajo y salieron a buscarlos junto con la señora Tisdale. Al llegar al bosque, vieron de lejos, que de uno de los árboles colgaba algo. Al acercarse descubrieron que era el cuerpo de la pequeña Brenda. La señora Mottershaw dio un grito y se desmayó. A cierta distancia, se encontraba Cedric, sentado en el suelo, y a su lado, de pie, Claudia, la hija de los Bagehot. Se extendieron las tinieblas sobre el bosque. Llamaron a la policía. Un cuervo voló de un árbol a otro. Cedric declaró que la noche anterior soñó que la pequeña Brenda se había colgado, y decidió acercarse al lugar para ver si era cierto. Dijo que en su sueño la vio colgada de un árbol en el bosque que rodeaba el lago donde solían bañarse. La pequeña Claudia dijo que había soñado que Cedric soñaba que Brenda se había colgado. El comisario no salía de su asombro. Miró el pequeño cuerpo colgando del árbol. El viento hacía que se balancease. Estaba pensativo. Su experiencia le había enseñado que los niños algunas veces no son tan inocentes como la gente cree.
- Si en vez de soñar que se había colgado, alguno de los dos hubiese soñado que tenía intención de hacerlo, quizas pudiese haber alertado a sus padres antes de hacer una cosa así - dijo.
- Yo lo hice - dijo el pequeño Cedric - hace tres días soñé que hablaba con ella, y en el sueño me decía que tenía intención de colgarse de uno de los árboles del bosque donde se encuentra el lago en el que nos bañamos algunas veces. No dije nada porque sólo era un sueño, y quién iba a hacer caso de los sueños de un niño. No puedo decir que me entristezca su muerte. Era mala. Hace unos días le pedí su lapicero verde y no quiso dejármelo. Ahora ella no lo quiere para nada. Si me lo hubiese dejado, todo habría sido distinto, seguramente su madre podría haber seguido disfrutando de su hijita. No merece la pena morir por un lapicero. Además de mala era tonta.
Un cuervo se posó sobre la cabeza de la ahorcada; después voló hasta un árbol cercano. En el bosque se oyó el grito de una lechuza. Un perro aulló en la lejanía. Había luna llena.



Eladio Parreño Elías

13-Agosto-2011




Eladio, eres malo, muy malo. Nos envías invitaciones y nos llevas hasta el lugar del crimen, y encima disfrutas pues como tu eres el guionista ya sabes de antemano que vamos a abrir la boca. Jó, y encima el cuervo ese lo pintas negro.
¡Ya te vale! Jajajaja. Por malo te dejo estrellas negras, porque ahora es de día y no las puedo conseguir brillantes, jejeje.
Un abrazo o no, porque me asustas...
Vidal
 

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