Sueño con bosque y niña

Gracias por tan simpático comentario mi estimado Vidal. Te prometo que mi próximo relato no será de terror, o al menos no mucho, jejeje. Un abrazo, amigo. Te estrecho la mano, negra como el cuervo, jejeje.
 
Estimado poeta, tu relato es muy bueno,eres muy bueno en esto,pero no se si es que yo estoy un poco depreciba que cuando termine de leer estaba muy angustiada.Me gustaria algun dia leer algun relato que pueda dar luz y deje la tristesa de lado.Espero y hasta pronto
 
escalofriante de verdad ,llegue alfinal con lagrimas en los ojos, un abrazo
 
Estimado poeta, tu relato es muy bueno,eres muy bueno en esto,pero no se si es que yo estoy un poco depreciba que cuando termine de leer estaba muy angustiada.Me gustaria algun dia leer algun relato que pueda dar luz y deje la tristesa de lado.Espero y hasta pronto
Gracias por tu presencia mi querida poetisa. Siento mucho que estés depresiva. Uno no puede ir en contra de su personalidad profunda. Así es como escribo y esos son los temas que me gusta tratar. Quzás cuando me salga de dentro escriba algo de dé un poco de luz como tú dices, aunque sobre eso creo que habría mucho que discutir. Espero que seas muy feliz. Te dejo un abrazo y un beso de amigo.
 
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- Sí, querida, el pequeño Cedric es un niño dulce y ejemplar. Al poco de nacer murieron sus padres, y ha sido la señora Tisdale, una hermana de su madre quien se ha encargado desde entonces de su educación, a la vez que ha alimentado su cuerpo y su alma. Es amigo de mi pequeña Brenda. Educado y servicial es la compañía perfecta que una madre querría para su hija, para que siempre vaya por el camino recto de la vida. Muchas veces los hijos se pierden por culpa de las malas compañías. Acuérdate de lo que le pasó a Boris Lauper, el hijo de Aurelia Rumsfeld, cuando se marchó a estudiar a la ciudad. Nunca sus padres habían tenido queja de su comportamiento, pero en el colegio conoció a ese Eugene Clawson, que según dicen era el diablo en persona - dijo la señora Mottershaw, una mujer de cuerpo robusto y cara colorada.
- Cierto, amiga mía, siempre he educado a mis hijos en la máxima rectitud y respeto por las tradiciones. Es la mejor manera de que no se desvíen del buen camino - contestó la otra mujer.
Estaban sentadas en un pequeño jardín, bajo un cerezo en flor. El sol estaba a punto de ocultarse. Llamaron a la puerta. La señora Mottershaw se levantó y abrió. Era la tía del pequeño Cedric que iba a preguntarle si había visto a su sobrino. Contestó que no lo había visto desde la mañana.
- No ha ido en todo el día a casa. Es extraño ese comportamiento en él. Temo que le haya pasado algo grave - dijo la tía del pequeño Cedric.
La mujer se marchó. La señora Mottershaw se disponía a volver junto a su amiga cuando vio a lo lejos a su madre. La esperó en la puerta, un poco intranquila.
- Creí que ayer quedamos en que hoy me ibas a mandar a Brenda a casa - dijo la madre a modo de saludo.
- Y allí creía que estaba. Hacia allí salió esta mañana temprano, alegre como un pajarillo - contestó la señora Mottershaw con voz temblorosa.
- Pues en casa no ha estado - dijo la madre.
- Todo es muy extraño, el pequeño Cedric tampoco ha ido a casa en todo el día. También salió a primera hora de la mañana y no lo han vuelto a ver - dijo la señora Mottershaw preocupada.
Ya se había ocultado el sol. La noche amenazaba con hacerse la dueña de todo. Decidió que lo mejor era salir a buscarlos. Cerca del pueblo había un lago rodeado por un bosque de cedros y tejos. Allí solían ir los niños a bañarse. Esperó que llegase su marido del trabajo y salieron a buscarlos junto con la señora Tisdale. Al llegar al bosque, vieron de lejos, que de uno de los árboles colgaba algo. Al acercarse descubrieron que era el cuerpo de la pequeña Brenda. La señora Mottershaw dio un grito y se desmayó. A cierta distancia, se encontraba Cedric, sentado en el suelo, y a su lado, de pie, Claudia, la hija de los Bagehot. Se extendieron las tinieblas sobre el bosque. Llamaron a la policía. Un cuervo voló de un árbol a otro. Cedric declaró que la noche anterior soñó que la pequeña Brenda se había colgado, y decidió acercarse al lugar para ver si era cierto. Dijo que en su sueño la vio colgada de un árbol en el bosque que rodeaba el lago donde solían bañarse. La pequeña Claudia dijo que había soñado que Cedric soñaba que Brenda se había colgado. El comisario no salía de su asombro. Miró el pequeño cuerpo colgando del árbol. El viento hacía que se balancease. Estaba pensativo. Su experiencia le había enseñado que los niños algunas veces no son tan inocentes como la gente cree.
- Si en vez de soñar que se había colgado, alguno de los dos hubiese soñado que tenía intención de hacerlo, quizas pudiese haber alertado a sus padres antes de hacer una cosa así - dijo.
- Yo lo hice - dijo el pequeño Cedric - hace tres días soñé que hablaba con ella, y en el sueño me decía que tenía intención de colgarse de uno de los árboles del bosque donde se encuentra el lago en el que nos bañamos algunas veces. No dije nada porque sólo era un sueño, y quién iba a hacer caso de los sueños de un niño. No puedo decir que me entristezca su muerte. Era mala. Hace unos días le pedí su lapicero verde y no quiso dejármelo. Ahora ella no lo quiere para nada. Si me lo hubiese dejado, todo habría sido distinto, seguramente su madre podría haber seguido disfrutando de su hijita. No merece la pena morir por un lapicero. Además de mala era tonta.
Un cuervo se posó sobre la cabeza de la ahorcada; después voló hasta un árbol cercano. En el bosque se oyó el grito de una lechuza. Un perro aulló en la lejanía. Había luna llena.



Eladio Parreño Elías

13-Agosto-2011



Todos tus relatos me gustan...pero este es una joya ..cada vez me atrapas más y más, ya te dije soy dulciadicta jaja, gracias amigo por compartir tu ingenio y tu talento...besos..NUNA.
 
Eladio ¿Que decirte? te he analizado uno por uno (Casi todos los que he visto) tus relatos, eres un ¡Verdadero genio! pero te diré ¿Creo sin temor a equivocarme? ¡No lo sé yá me lo desmenterias si no es así! te fascina como a mí "Dar un impactante final al relato" y eso además de muy, muy dificil hay que tener ese talento innato que tienes ¡Genial MAESTRO! "te gusta la muerte" en el sentido del misterio, das ese toque macabro y oportuno que hace que el lector se "pege al relato como moscas a la miel" es fascinante como en el fondo todos somos amantes de la muete y su misterio, creo que esa es la definición que he llegado a esa conclusión ¿Quizás erronea? ¡No lo sé Eladio! pero ese es mi humildisimo analisis, volviendo a lo mas importante de todo tu relato, ¡MAGISTRAL! yo me admiro siempre contigo por tu ¡Enorme cálidad para escribir! no me dejes de mandar ¡NUNCA! lo nuevo que saques ¡ES UN HONOR GRANDISIMO EL QUE ME HACES! sin duda alguna el mejor escritor en tu genero de mundopoesia.Reputación toda y más si hubiera, estrellas un Universo y un abrazo fuerte ¡MAESTRO! desde Toledo (España)¡Gran, gran escritor, y gran amigo mio!
 
Tremendo relato y un excelente mensaje... ""ojo con los niños, porque se nos pueden convertir en un Chucky de la noche a la mañana"". Saludos,
 
ayyyyy, que fuerte tu prosa..que tristeza......por dios....no me gustan los sueños de muerte...me asustan¡¡.....ese era el fin verdad??...jajja...pues lo has conseguido......te dejo mil estrellas por tu cuento, que me arrastro a pensar en sueños tétricos. Un abrazo con cariño...
 
Realmente, ES SORPRENDENTE tu imaginación y creatividad. felicidades y mil estrellas
 
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- Sí, querida, el pequeño Cedric es un niño dulce y ejemplar. Al poco de nacer murieron sus padres, y ha sido la señora Tisdale, una hermana de su madre quien se ha encargado desde entonces de su educación, a la vez que ha alimentado su cuerpo y su alma. Es amigo de mi pequeña Brenda. Educado y servicial es la compañía perfecta que una madre querría para su hija, para que siempre vaya por el camino recto de la vida. Muchas veces los hijos se pierden por culpa de las malas compañías. Acuérdate de lo que le pasó a Boris Lauper, el hijo de Aurelia Rumsfeld, cuando se marchó a estudiar a la ciudad. Nunca sus padres habían tenido queja de su comportamiento, pero en el colegio conoció a ese Eugene Clawson, que según dicen era el diablo en persona - dijo la señora Mottershaw, una mujer de cuerpo robusto y cara colorada.
- Cierto, amiga mía, siempre he educado a mis hijos en la máxima rectitud y respeto por las tradiciones. Es la mejor manera de que no se desvíen del buen camino - contestó la otra mujer.
Estaban sentadas en un pequeño jardín, bajo un cerezo en flor. El sol estaba a punto de ocultarse. Llamaron a la puerta. La señora Mottershaw se levantó y abrió. Era la tía del pequeño Cedric que iba a preguntarle si había visto a su sobrino. Contestó que no lo había visto desde la mañana.
- No ha ido en todo el día a casa. Es extraño ese comportamiento en él. Temo que le haya pasado algo grave - dijo la tía del pequeño Cedric.
La mujer se marchó. La señora Mottershaw se disponía a volver junto a su amiga cuando vio a lo lejos a su madre. La esperó en la puerta, un poco intranquila.
- Creí que ayer quedamos en que hoy me ibas a mandar a Brenda a casa - dijo la madre a modo de saludo.
- Y allí creía que estaba. Hacia allí salió esta mañana temprano, alegre como un pajarillo - contestó la señora Mottershaw con voz temblorosa.
- Pues en casa no ha estado - dijo la madre.
- Todo es muy extraño, el pequeño Cedric tampoco ha ido a casa en todo el día. También salió a primera hora de la mañana y no lo han vuelto a ver - dijo la señora Mottershaw preocupada.
Ya se había ocultado el sol. La noche amenazaba con hacerse la dueña de todo. Decidió que lo mejor era salir a buscarlos. Cerca del pueblo había un lago rodeado por un bosque de cedros y tejos. Allí solían ir los niños a bañarse. Esperó que llegase su marido del trabajo y salieron a buscarlos junto con la señora Tisdale. Al llegar al bosque, vieron de lejos, que de uno de los árboles colgaba algo. Al acercarse descubrieron que era el cuerpo de la pequeña Brenda. La señora Mottershaw dio un grito y se desmayó. A cierta distancia, se encontraba Cedric, sentado en el suelo, y a su lado, de pie, Claudia, la hija de los Bagehot. Se extendieron las tinieblas sobre el bosque. Llamaron a la policía. Un cuervo voló de un árbol a otro. Cedric declaró que la noche anterior soñó que la pequeña Brenda se había colgado, y decidió acercarse al lugar para ver si era cierto. Dijo que en su sueño la vio colgada de un árbol en el bosque que rodeaba el lago donde solían bañarse. La pequeña Claudia dijo que había soñado que Cedric soñaba que Brenda se había colgado. El comisario no salía de su asombro. Miró el pequeño cuerpo colgando del árbol. El viento hacía que se balancease. Estaba pensativo. Su experiencia le había enseñado que los niños algunas veces no son tan inocentes como la gente cree.
- Si en vez de soñar que se había colgado, alguno de los dos hubiese soñado que tenía intención de hacerlo, quizas pudiese haber alertado a sus padres antes de hacer una cosa así - dijo.
- Yo lo hice - dijo el pequeño Cedric - hace tres días soñé que hablaba con ella, y en el sueño me decía que tenía intención de colgarse de uno de los árboles del bosque donde se encuentra el lago en el que nos bañamos algunas veces. No dije nada porque sólo era un sueño, y quién iba a hacer caso de los sueños de un niño. No puedo decir que me entristezca su muerte. Era mala. Hace unos días le pedí su lapicero verde y no quiso dejármelo. Ahora ella no lo quiere para nada. Si me lo hubiese dejado, todo habría sido distinto, seguramente su madre podría haber seguido disfrutando de su hijita. No merece la pena morir por un lapicero. Además de mala era tonta.
Un cuervo se posó sobre la cabeza de la ahorcada; después voló hasta un árbol cercano. En el bosque se oyó el grito de una lechuza. Un perro aulló en la lejanía. Había luna llena.



Eladio Parreño Elías

13-Agosto-2011



Un poema para la reflexión... es increible las imágenes que salen de tu intelecto... me ha encantado estimado amigo.
Te dejo un abrazo cargado de estrellas.
BESIE.
 
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- Sí, querida, el pequeño Cedric es un niño dulce y ejemplar. Al poco de nacer murieron sus padres, y ha sido la señora Tisdale, una hermana de su madre quien se ha encargado desde entonces de su educación, a la vez que ha alimentado su cuerpo y su alma. Es amigo de mi pequeña Brenda. Educado y servicial es la compañía perfecta que una madre querría para su hija, para que siempre vaya por el camino recto de la vida. Muchas veces los hijos se pierden por culpa de las malas compañías. Acuérdate de lo que le pasó a Boris Lauper, el hijo de Aurelia Rumsfeld, cuando se marchó a estudiar a la ciudad. Nunca sus padres habían tenido queja de su comportamiento, pero en el colegio conoció a ese Eugene Clawson, que según dicen era el diablo en persona - dijo la señora Mottershaw, una mujer de cuerpo robusto y cara colorada.
- Cierto, amiga mía, siempre he educado a mis hijos en la máxima rectitud y respeto por las tradiciones. Es la mejor manera de que no se desvíen del buen camino - contestó la otra mujer.
Estaban sentadas en un pequeño jardín, bajo un cerezo en flor. El sol estaba a punto de ocultarse. Llamaron a la puerta. La señora Mottershaw se levantó y abrió. Era la tía del pequeño Cedric que iba a preguntarle si había visto a su sobrino. Contestó que no lo había visto desde la mañana.
- No ha ido en todo el día a casa. Es extraño ese comportamiento en él. Temo que le haya pasado algo grave - dijo la tía del pequeño Cedric.
La mujer se marchó. La señora Mottershaw se disponía a volver junto a su amiga cuando vio a lo lejos a su madre. La esperó en la puerta, un poco intranquila.
- Creí que ayer quedamos en que hoy me ibas a mandar a Brenda a casa - dijo la madre a modo de saludo.
- Y allí creía que estaba. Hacia allí salió esta mañana temprano, alegre como un pajarillo - contestó la señora Mottershaw con voz temblorosa.
- Pues en casa no ha estado - dijo la madre.
- Todo es muy extraño, el pequeño Cedric tampoco ha ido a casa en todo el día. También salió a primera hora de la mañana y no lo han vuelto a ver - dijo la señora Mottershaw preocupada.
Ya se había ocultado el sol. La noche amenazaba con hacerse la dueña de todo. Decidió que lo mejor era salir a buscarlos. Cerca del pueblo había un lago rodeado por un bosque de cedros y tejos. Allí solían ir los niños a bañarse. Esperó que llegase su marido del trabajo y salieron a buscarlos junto con la señora Tisdale. Al llegar al bosque, vieron de lejos, que de uno de los árboles colgaba algo. Al acercarse descubrieron que era el cuerpo de la pequeña Brenda. La señora Mottershaw dio un grito y se desmayó. A cierta distancia, se encontraba Cedric, sentado en el suelo, y a su lado, de pie, Claudia, la hija de los Bagehot. Se extendieron las tinieblas sobre el bosque. Llamaron a la policía. Un cuervo voló de un árbol a otro. Cedric declaró que la noche anterior soñó que la pequeña Brenda se había colgado, y decidió acercarse al lugar para ver si era cierto. Dijo que en su sueño la vio colgada de un árbol en el bosque que rodeaba el lago donde solían bañarse. La pequeña Claudia dijo que había soñado que Cedric soñaba que Brenda se había colgado. El comisario no salía de su asombro. Miró el pequeño cuerpo colgando del árbol. El viento hacía que se balancease. Estaba pensativo. Su experiencia le había enseñado que los niños algunas veces no son tan inocentes como la gente cree.
- Si en vez de soñar que se había colgado, alguno de los dos hubiese soñado que tenía intención de hacerlo, quizas pudiese haber alertado a sus padres antes de hacer una cosa así - dijo.
- Yo lo hice - dijo el pequeño Cedric - hace tres días soñé que hablaba con ella, y en el sueño me decía que tenía intención de colgarse de uno de los árboles del bosque donde se encuentra el lago en el que nos bañamos algunas veces. No dije nada porque sólo era un sueño, y quién iba a hacer caso de los sueños de un niño. No puedo decir que me entristezca su muerte. Era mala. Hace unos días le pedí su lapicero verde y no quiso dejármelo. Ahora ella no lo quiere para nada. Si me lo hubiese dejado, todo habría sido distinto, seguramente su madre podría haber seguido disfrutando de su hijita. No merece la pena morir por un lapicero. Además de mala era tonta.
Un cuervo se posó sobre la cabeza de la ahorcada; después voló hasta un árbol cercano. En el bosque se oyó el grito de una lechuza. Un perro aulló en la lejanía. Había luna llena.



Eladio Parreño Elías

13-Agosto-2011




Que dulce era ese Cedric ....no? la compañía perfecta para Brenda,
solo que sus problemas los resolvía con macabros sueños de niño
dulce... vaya, es mejor comprar muchos lapiceros verdes por si
alguien necesita, no sea que Cedric se le antoje y sueñe con nosotros.
Te envìo como siempre TODA mi admiración Eladio, Los niños no son
lo que parecen o lo que creen sus padres. Abrazos de Osa con mucho
cariño y respeto mi amigo querido.

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Muy bueno amigo,intrigada hasta el final del relato... habrá alguien que pueda predecir el futuro con los sueños? quien sabe... un abrazo grande y un beso.
 
Los niños no tienen del todo la consciencia del bien y del mal.
Buen relato y gracias por mandarme el link de lo escribes.
Por los nombres parece que tienes predileción por la cultura anglosajona.
Estrellas y un virtual abrazo.
Castro.
 
El más recto de los caminos desemboca en un nazi: eso sí, ario y perfecto, puaj. Amo las dudas y las curvas, y no solo en las mujeres, también en los destinos.
 
Ciertamente, Dulcinista, tus relatos tienen un poder especial para "atrapar" la atención de quien los lee. Es increíble cómo consigues ese aire de misterio e intriga que acompaña siempre a tus excelentes creaciones.

Estrellas y un abrazo.

José Luis
 
Hola amigo, como siempre me has dejado enganchada en tu relato, eres magnífico, excelente narrador. Me encanta como elaboras tu historia de principio a fin. Es como querer leer un libro tuyo cada día, pasaría horas leyendote. Un gusto de verdad. Mi saludo con cariño.
 
Un poco siniestro y macabro el relato de hoy, pero recordemos que la realidad supera a la ficción, posiblemente haya historias reales más macabras que esta.
Tu buen arte para la narrativa es muy evidente.
Encantada de leerte.
Besos.
 

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