Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Me he cortado el bigote, quiero pedirte perdón y callar, porque tus labios son otra piel distinta en mis nubes.
Me he cortado el bigote para decírtelo con el sonido exacto de entre todos los sonidos posibles.
Me he cortado mi gran bigote de hombre, porque cuan más te amo más mujer estoy.
Todo es distinto en lo llano, se saborea la brisa y nunca más habrá escarcha en el trigal.
Me dejé el bigote para amueblar mejor mi boca de perjuicios.
Me dejé el bigote para tener una boca más pequeña, no amaba demasiado mi boca, porque una vez insulté a mi madre.
Hoy me he cortado el bigote y, de madrugada, la luna.
Y el silencio locuaz.
Me he cortado el bigote y esta mañana me hice un bocadillo de sardinas; por cierto, bajé a comérmelo al parque, ahora escucho cantar al primer mirlo del año, sonrío y me acuerdo.
Hoy puedo reír distinto, y no calladamente.
Como un árbol tierno está de infantil mi boca.
Sólo me falta un balcón con jazmines que miren cómo saltan por los mostachos del mar los delfines.
Me he cortado el bigote, las marcas son nada, mi mente oscurecida, mi cara abrillantada, ahí mis tres nuevos granos, soy el mismo niño que mi madre besaba.
Parecería que me he cortado el bigote para abrir las puertas al asombro, curiosidad, el juego, o porque mi vida estaba verde, o para que mi voz suene sincera como una catarata.
Pero me he cortado el bigote para colocar la postura del violín de entre todos los besos posibles, para facilitar que salgan las palabras claras cuando te lo diga.
Porque cuando mi cuerpo se aloja dentro de ti, todo es distinto en tu aliento. Agua tu boca se hace averiguando la redondez de la manzana que olvidé.
Yo tenía un bigote por los labios, admirable, barbitaheño, un bigote que recibía tus labios, infinitos y celestiales, y no, debajo de mi nariz, ya no tengo bigote.
Tengo una boca que está dentro de tus labios que están dentro de mi beso que está dentro de tu boca que está dentro de otro beso.
Por eso comienzo pidiéndote perdón, porque había olvidado esas sensaciones y todos sus arrabales, y me he cortado el bigote para que, lo que tiene labios para hablar o besar, que pida el perdón y luego calle.
Chus
.
Me he cortado el bigote, quiero pedirte perdón y callar, porque tus labios son otra piel distinta en mis nubes.
Me he cortado el bigote para decírtelo con el sonido exacto de entre todos los sonidos posibles.
Me he cortado mi gran bigote de hombre, porque cuan más te amo más mujer estoy.
Todo es distinto en lo llano, se saborea la brisa y nunca más habrá escarcha en el trigal.
Me dejé el bigote para amueblar mejor mi boca de perjuicios.
Me dejé el bigote para tener una boca más pequeña, no amaba demasiado mi boca, porque una vez insulté a mi madre.
Hoy me he cortado el bigote y, de madrugada, la luna.
Y el silencio locuaz.
Me he cortado el bigote y esta mañana me hice un bocadillo de sardinas; por cierto, bajé a comérmelo al parque, ahora escucho cantar al primer mirlo del año, sonrío y me acuerdo.
Hoy puedo reír distinto, y no calladamente.
Como un árbol tierno está de infantil mi boca.
Sólo me falta un balcón con jazmines que miren cómo saltan por los mostachos del mar los delfines.
Me he cortado el bigote, las marcas son nada, mi mente oscurecida, mi cara abrillantada, ahí mis tres nuevos granos, soy el mismo niño que mi madre besaba.
Parecería que me he cortado el bigote para abrir las puertas al asombro, curiosidad, el juego, o porque mi vida estaba verde, o para que mi voz suene sincera como una catarata.
Pero me he cortado el bigote para colocar la postura del violín de entre todos los besos posibles, para facilitar que salgan las palabras claras cuando te lo diga.
Porque cuando mi cuerpo se aloja dentro de ti, todo es distinto en tu aliento. Agua tu boca se hace averiguando la redondez de la manzana que olvidé.
Yo tenía un bigote por los labios, admirable, barbitaheño, un bigote que recibía tus labios, infinitos y celestiales, y no, debajo de mi nariz, ya no tengo bigote.
Tengo una boca que está dentro de tus labios que están dentro de mi beso que está dentro de tu boca que está dentro de otro beso.
Por eso comienzo pidiéndote perdón, porque había olvidado esas sensaciones y todos sus arrabales, y me he cortado el bigote para que, lo que tiene labios para hablar o besar, que pida el perdón y luego calle.
Chus
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