Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Como en todo debate, la retórica y la dialéctica
se utilizan para argumentar sobre la razón,
con estratagemas que no implican la verdad
sino el debate en sí mismo.
Si yo digo: la Monalisa es una mona que no tiene pecho,
alguien dirá, por lo que avisa, que la talla es buena escayola para ese techo
La inteligencia
A veces somos nosotros que no queremos solución
porque no interesa que salga el sol.
A mí me gusta concluir, dando un paso más,
llegando a conclusiones.
La inteligencia no necesita de ninguna cultura,
de hecho, la cultura es algo que inventamos nosotros.
El hombre natural no necesita más cultura
que la de su propia naturaleza.
La verdad nunca se alcanza
porque lo absoluto es estático.
Des-nacer y morir son sinónimos y verdaderos,
donde el movimiento no existe;
y cuando la no nada de algo adquiere vibración,
su verdad se diluye en las oscilaciones
que dan lugar al tiempo, que es finito para todos
y de eterna imperfección en su relativo devenir espacial.
No tengamos miedo a concluir,
las posibilidades son infinitas;
ya sabemos que el átomo es divisible;
avancemos, retrocediendo a su origen.
La pena en negro,
con lo otro blanco,
en buen encuentro
llenos y salvos.
Y quien entienda de lo que hablo
platicará en su momento
teniendo en cuenta el fundamento
que son las heces de sus establos.
se utilizan para argumentar sobre la razón,
con estratagemas que no implican la verdad
sino el debate en sí mismo.
Si yo digo: la Monalisa es una mona que no tiene pecho,
alguien dirá, por lo que avisa, que la talla es buena escayola para ese techo
La inteligencia
A veces somos nosotros que no queremos solución
porque no interesa que salga el sol.
A mí me gusta concluir, dando un paso más,
llegando a conclusiones.
La inteligencia no necesita de ninguna cultura,
de hecho, la cultura es algo que inventamos nosotros.
El hombre natural no necesita más cultura
que la de su propia naturaleza.
La verdad nunca se alcanza
porque lo absoluto es estático.
Des-nacer y morir son sinónimos y verdaderos,
donde el movimiento no existe;
y cuando la no nada de algo adquiere vibración,
su verdad se diluye en las oscilaciones
que dan lugar al tiempo, que es finito para todos
y de eterna imperfección en su relativo devenir espacial.
No tengamos miedo a concluir,
las posibilidades son infinitas;
ya sabemos que el átomo es divisible;
avancemos, retrocediendo a su origen.
La pena en negro,
con lo otro blanco,
en buen encuentro
llenos y salvos.
Y quien entienda de lo que hablo
platicará en su momento
teniendo en cuenta el fundamento
que son las heces de sus establos.