Qué falta me hace una fiesta
para alegrarme la vida,
una fiesta divertida
con orquesta o sin orquesta.
Qué falta me hace una fiesta
con la música estridente,
mucha gente, mucha gente,
flashes, selfies, grupos, fotos,
borrachera, vasos rotos
y risas en el ambiente.
Qué falta me hace una fiesta
que llegue a la madrugada,
para no recordar nada
del virus que nos infesta.
Qué falta me hace esa fiesta,
cervezas, lechón asado,
una pantalla, un tinglado,
barra abierta, karaoke,
y cantar cuando me toque
como un bobo enamorado.
Una fiesta sin medida
que tire el estres a cero
y no ver el noticiero
una semana seguida.
Olvidar la tan sufrida
estadística que resta.
Y aunque sé bien que no es ésta
la ocasión de estar contento
gritaré por el momento:
¡Qué falta me hace una fiesta!
para alegrarme la vida,
una fiesta divertida
con orquesta o sin orquesta.
Qué falta me hace una fiesta
con la música estridente,
mucha gente, mucha gente,
flashes, selfies, grupos, fotos,
borrachera, vasos rotos
y risas en el ambiente.
Qué falta me hace una fiesta
que llegue a la madrugada,
para no recordar nada
del virus que nos infesta.
Qué falta me hace esa fiesta,
cervezas, lechón asado,
una pantalla, un tinglado,
barra abierta, karaoke,
y cantar cuando me toque
como un bobo enamorado.
Una fiesta sin medida
que tire el estres a cero
y no ver el noticiero
una semana seguida.
Olvidar la tan sufrida
estadística que resta.
Y aunque sé bien que no es ésta
la ocasión de estar contento
gritaré por el momento:
¡Qué falta me hace una fiesta!
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