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El gato en el soneto

musador

esperando...
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en tosca era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
 
Última edición:
Soberbia alegoría. A veces más que gato hay gatillazo. El soneto es un arma cargada de pasado, pero no todo el mundo acierta a dar con el gatillo y da liebre por gato. Normalmente digo waooo, pero está vez me quedaré en un miau para expresar mi admiración por este poema. Un saludo. Luis
 
Tras una primera lectura, en la que los tercetos me quedan claros me pregunto si hablas del gato como el poema y el soneto como una caja...
Al final he llegado hasta a Schrödinger y todo.
Otra teoría más cercana al tigre es que la poesía perdió su esencia al meterse en en soneto.

Comparto totalmente tu conclusión, y no es un ataque a la poesía clásica, que ya sé que también aprecias, es un ataque a los desastres lingüísticopoéticos que se cometen por querer rimar y acentuar.

Abrazo.
 
Soberbia alegoría. A veces más que gato hay gatillazo. El soneto es un arma cargada de pasado, pero no todo el mundo acierta a dar con el gatillo y da liebre por gato. Normalmente digo waooo, pero está vez me quedaré en un miau para expresar mi admiración por este poema. Un saludo. Luis
Gracias, Luis. Parece que he gatillado tu pasión gatuna, lo que me alegra. Las liebres, por cierto, no tienen el encanto felino de los gatos: no sé al paladar, nunca comí gato, aunque dicen que la comida china...

abrazo
Jorge
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en yerma era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.

¡Qué buena analogía, compañero! Efectivamente son muchas las veces en las que la exigencia formal del soneto se come con patatas al contenido. Eso sí, cuando en un estado de gracia el «cuerpo» del poema se adapta a la forma de la estructura con elegancia y plasticidad, su efecto resulta incontestable, brotando con fuerza un nuevo poema en el alma del lector.
Un abrazo, compañero.
 
Tras una primera lectura, en la que los tercetos me quedan claros me pregunto si hablas del gato como el poema y el soneto como una caja...
Al final he llegado hasta a Schrödinger y todo.
Otra teoría más cercana al tigre es que la poesía perdió su esencia al meterse en en soneto.

Comparto totalmente tu conclusión, y no es un ataque a la poesía clásica, que ya sé que también aprecias, es un ataque a los desastres lingüísticopoéticos que se cometen por querer rimar y acentuar.

Abrazo.
Sí, hay cierta ambigüedad en los contenidos de este soneto; en parte se responde en el título, en parte por tratarse de un soneto (gatuno o no, no soy yo quien para decirlo). Creo que la adaptación de la lengua al soneto, demostrada irrefutablemente por Lope, cuyo ejemplo juzgo señero, es una muestra de su gracia, su flexibilidad, su milagro. Pero, sin duda, a veces la vemos estacada en la forma, estrangulada por sus exigencias. De eso hablamos.
La verdad es que de Schrödinger ni me acordé.

gracias y abrazo
Jorge
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en yerma era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
Es la lengua la que en brazos de un soneto versátil y flexible nos seduce; lástima hallarla presa de las exigencias del poema, cualquiera sea su forma. Los poetas, que bien pudieran ser el gato de los cuartetos, también nos seducen con su poesía, y lo hacen porque son conscientes de que el verso debe trascender las formas, respetándolas, satisfaciéndolas sí, pero sin faltar a los más elementales principios de la lengua.
Un soneto para quitarse el sombrero, Jorge. Creo que has sido muy afortunado y muy ingenioso al encontrar la manera, casi perfecta, de crear esta alegoría. Se dicen sus cosas de los 'peros' en el soneto, aunque estos del poema lucen muy bien en su paralelismo sintáctico. Si tuviera que corregir algo, sería las asonancias internas en yerma era, pero ese es un detalle nimio para tan espléndido trabajo.
 
Última edición:
buscando la rima perfecta
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creo que es un buen nombre para una gata... rima
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en yerma era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
Un soneto que me ha gustado mucho estimado Jorge,
Los cuartetos son soberbios entendiéndose bajo la acepción de grandiosos
y los tercetos resultan por demás reflexivos y tan ciertos como que es
extraordinario el poema.
Saludos con admiración y respeto
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en yerma era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.

Hola, Jorge, la verdad es que es una alegoría espléndida, que deja claro que a tu mente le hace falta muy poco para crear, has compuesto un soneto soberbio, que concluye con unos reflexivos tercetos donde expresas como al igual que ese gato, el soneto puede ganar o perder agilidad con los años, por adaptarse a las formas "por decreto"
Estoy de acuerdo con lo que dices totalmente, No es fácil Jorge, pero eso ya lo sabes.
Nos dejas a la vez la muestra de como la lengua se acomoda en los brazos de un soneto ejemplar.
Qué te puedo decir? Felicidades.

Abrazo
Isabel
 
Última edición:
¡Qué buena analogía, compañero! Efectivamente son muchas las veces en las que la exigencia formal del soneto se come con patatas al contenido. Eso sí, cuando en un estado de gracia el «cuerpo» del poema se adapta a la forma de la estructura con elegancia y plasticidad, su efecto resulta incontestable, brotando con fuerza un nuevo poema en el alma del lector.
Un abrazo, compañero.
Es un asunto delicado, Andreas. Cada vez que me arriesgo en un soneto, solo después de varias lecturas le tomo el pulso y empiezo a disfrutarlo (en los casos buenos); los gatos son útiles, su estética arregla los peores entuertos, jajaja.

gracias y abrazo
Jorge
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en tosca era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.

Muchas veces he leído 14 versos amontonados , con métrica , rima y acentos correctos pero indefinidos , pero otras veces me ha tocado leer sonetos extraordinarios , coherentes y definidos.
Hay de todo y para todos los gustos.
Abrazo , Jorge.
 
Es la lengua la que en brazos de un soneto versátil y flexible nos seduce; lástima hallarla presa de las exigencias del poema, cualquiera sea su forma. Los poetas, que bien pudieran ser el gato de los cuartetos, también nos seducen con su poesía, y lo hacen porque son conscientes de que el verso debe trascender las formas, respetándolas, satisfaciéndolas sí, pero sin faltar a los más elementales principios de la lengua.
Un soneto para quitarse el sombrero, Jorge. Creo que has sido muy afortunado y muy ingenioso al encontrar la manera, casi perfecta, de crear esta alegoría. Se dicen sus cosas de los 'peros' en el soneto, aunque estos del poema lucen muy bien en su paralelismo sintáctico. Si tuviera que corregir algo, sería las asonancias internas en yerma era, pero ese es un detalle nimio para tan espléndido trabajo.
Gracias, hermano, me alegro de que te haya gustado. Sí que hay peros para los peros, pero mientras no ladren... He cambiado «yerma» por «tosca»: no es lo mismo, pero me recuerda algún patio de tosca de mi infancia...
abrazote
Jorge
 
Hola, Jorge.
Un gato que se cuela en los versos y amolda sus ser a la forma y no viceversa, me ha gustado mucho la alegoría.
Un abrazo: Miguel
La lengua tiene, estimado Miguel, una increíble ductilidad, pero hay quienes miran solo las estacas del soneto y así estiran su lengua malamente. En alguna medida, nos pasa a todos cuando aflojamos, la forma puede ser traicionera...

gracias y abrazo
Jorge
 
Hola, Jorge, la verdad es que es una alegoría espléndida, que deja claro que a tu mente le hace falta muy poco para crear, has compuesto un soneto soberbio, que concluye con unos reflexivos tercetos donde expresas como al igual que ese gato, el soneto puede ganar o perder agilidad con los años, por adaptarse a las formas "por decreto"
Estoy de acuerdo con lo que dices totalmente, No es fácil Jorge, pero eso ya lo sabes.
Nos dejas a la vez la muestra de como la lengua se acomoda en los brazos de un soneto ejemplar.
Qué te puedo decir? Felicidades.

Abrazo
Isabel
Gracias, querida Isabel, tus elogios me abruman. En las brumas del soneto la lengua esconde su luz.
abrazo
Jorge
 
Muchas veces he leído 14 versos amontonados , con métrica , rima y acentos correctos pero indefinidos , pero otras veces me ha tocado leer sonetos extraordinarios , coherentes y definidos.
Hay de todo y para todos los gustos.
Abrazo , Jorge.
Bien describes la dicotomía de la que hablo: esos 14 versos amontonados formarían un soneto estacado.

gracias y abrazo
Jorge
 
Un soneto que me ha gustado mucho estimado Jorge,
Los cuartetos son soberbios entendiéndose bajo la acepción de grandiosos
y los tercetos resultan por demás reflexivos y tan ciertos como que es
extraordinario el poema.
Saludos con admiración y respeto
Gracias, Manuel. Un tema polémico, pero bastante pertinente en estos foros donde vemos de todo.

abrazo
Jorge
 
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.

Pero el gato estacado en tosca era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.

Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.

Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
Después de leerte creo que debería cortarme la lengua, Jorge. Genio total.
Si le vin est bon je veux qu’on m’ enterre dans une cave....
Abrazo.
 
Después de leerte creo que debería cortarme la lengua, Jorge. Genio total.
Si le vin est bon je veux qu’on m’ enterre dans une cave....
Abrazo.
Tuve en un tiempo un suegro de habla francesa que tenía «une cave» en un sótano... lindo sitio para ser enterrado... vivo, claro.

Gracias, Ángel
abrazo
Jorge
 

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