musador
esperando...
El gato que disfruta en la leñera
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.
Pero el gato estacado en tosca era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.
Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.
Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
de la luz que calienta su pelaje
no sufre de las ramas el ultraje
porque amolda su cuerpo, y lo aligera.
Pero el gato estacado en tosca era,
perdido de sus gracias el bagaje,
ya no recuerda al tigre que salvaje
le dio la sangre que lo hizo fiera.
Así la lengua en brazos de un soneto
versátil y flexible nos seduce
si se amolda a la forma con respeto.
Pero esa misma lengua nada luce
estacada entre rimas por decreto,
presa de acentos que la ley produce.
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