Recuerdo que muriendo sigo vivo
odiando las aristas que más amo,
que bebiendo tu caldo de cultivo
me quemo con el témpano que inflamo.
Olvido que quitando más recibo
recogiendo lo que por ti derramo,
pidiendo sin tener un buen motivo,
me conforma tu forma de reclamo.
Tu abismo es mi montaña en escalada
que pierdo estando dada por vencida
cuando depones todo por mi nada.
Me muevo por tu inercia deslucida
a fuerza de otra noche desdichada
con tu falsa verdad que está servida.
Última edición: