Ya no valen la pena los instantes
ni los intentos de una mente en blanco
tratando de evitar el mismo tranco
en los asuntos poco relevantes.
Ya pesa el cargamento de los antes
y los después sentados en el banco
de acusados, al borde del barranco
por juicios y visiones delirantes.
Todos mis no te cambio por un sí.
Mientras el mundo en pausa sigue mudo
mi vena necesita un bisturí.
El eco vibra con tu tono agudo.
No sé si quiero estar atado a ti
pero si dudo, tú sostén el nudo.
Última edición: