¿Sabes? Nunca te vi de tal manera
que no fuera distancia e indiferencia,
con parquedad y cuasi displicencia
y desde un palco, cómodo en mi esfera.
Al menos, al principio, la barrera
emocional resuelta con solvencia
de a poco fue cediendo a tu cadencia,
al ritmo sostenido, no cualquiera,
ese que solo tú por gracia tienes
y que ni bien a poco andar resalta
minando lentamente mis retenes.
Así, sin guarnición, la duda asalta.
Luego te marchas mientras que sostienes
esa porción de mí que me hace falta.