Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la terraza de tu casa anudo versos...
En la terraza de tu casa anudo
versos, con ellos
doy color a las marchitas hojas
de heliotropo
a sorbos de otoño y primavera,
así resisto
al invierno que asoma por mis
ojos, disimulo
los pasos ligeramente firmes
que acompañan
la fatiga del temor a la noche
donde llega,
lo que mi cuerpo menos espera.
Si pienso en mis años me corriges
diciendo,
apenas pasan por ti unos cuantos
impulsos
un poco más de 70 vibrándole
a la vida
y abrazas, lo que de mi queda.
Contigo evado desvaríos,
laberintos
en las horas por donde pasan
alocadas siluetas
de la noche andando a ciegas,
perdidas
sin la lógica de los días,
pensando
en si los sábados caen lunes
es porque
les hizo falta algún domingo,
sonríes con asombro y también
lo hago,
sospecho crees, que algo no está
muy bien en mi cabeza.
En la terraza de tu casa anudo
versos, con ellos
doy color a las marchitas hojas
de heliotropo
a sorbos de otoño y primavera,
así resisto
al invierno que asoma por mis
ojos, disimulo
los pasos ligeramente firmes
que acompañan
la fatiga del temor a la noche
donde llega,
lo que mi cuerpo menos espera.
Si pienso en mis años me corriges
diciendo,
apenas pasan por ti unos cuantos
impulsos
un poco más de 70 vibrándole
a la vida
y abrazas, lo que de mi queda.
Contigo evado desvaríos,
laberintos
en las horas por donde pasan
alocadas siluetas
de la noche andando a ciegas,
perdidas
sin la lógica de los días,
pensando
en si los sábados caen lunes
es porque
les hizo falta algún domingo,
sonríes con asombro y también
lo hago,
sospecho crees, que algo no está
muy bien en mi cabeza.