Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con afán de despejarme
y olvidarme de un mal rato,
el que no fue nada grato
-suspiré y logré calmarme-.
La ira podría llevarme
a ser bastante imprudente,
me comporté como gente
-a cualquier mi mano doy-
reconociendo que soy:
¡palurdo, pero decente!
Ya despejada mi mente
inicié con mi espinela,
que como un barco de vela
navega contra corriente.
El que agrede, ¡no es valiente!
-ni cobarde el que se calla-,
puede soportar metralla
calmado, sin inmutarse
ni en conflictos enredarse
tan firme, como muralla.
No presumo mi ignorancia
porque más inculto fuera,
si mi saber presumiera
con una absurda arrogancia.
Se demuestra la abundancia
que en el corazón existe,
resulta bastante triste
que un personaje letrado,
reaccione como un tarado
y de muy ético se viste.
Alguien prudente, modesto
moderado y respetable,
se convierte en despreciable
cuando abusa de su puesto.
Que utilizando el denuesto
se proclama cultivado,
su actuar incivilizado
nos demuestra lo contrario,
que le escurre lo ordinario
-ocultando lo educado-.
y olvidarme de un mal rato,
el que no fue nada grato
-suspiré y logré calmarme-.
La ira podría llevarme
a ser bastante imprudente,
me comporté como gente
-a cualquier mi mano doy-
reconociendo que soy:
¡palurdo, pero decente!
Ya despejada mi mente
inicié con mi espinela,
que como un barco de vela
navega contra corriente.
El que agrede, ¡no es valiente!
-ni cobarde el que se calla-,
puede soportar metralla
calmado, sin inmutarse
ni en conflictos enredarse
tan firme, como muralla.
No presumo mi ignorancia
porque más inculto fuera,
si mi saber presumiera
con una absurda arrogancia.
Se demuestra la abundancia
que en el corazón existe,
resulta bastante triste
que un personaje letrado,
reaccione como un tarado
y de muy ético se viste.
Alguien prudente, modesto
moderado y respetable,
se convierte en despreciable
cuando abusa de su puesto.
Que utilizando el denuesto
se proclama cultivado,
su actuar incivilizado
nos demuestra lo contrario,
que le escurre lo ordinario
-ocultando lo educado-.