Cecilya
Cecy
Los pinos danzan con el viento
su vals de esmeralda incesante
lucen triunfadores
ante los ojos de los otros pobres árboles desnudos
que aguardan la caricia sanadora de septiembre.
Parecen muertos
tan tristes con sus troncos secos y grisáceos,
pero saben esperar
conocen el secreto
el milagro
la fuerza de la vida que siempre triunfa.
Las manos hechiceras de la noche
convirtieron al rocío en una alfombra de cristales
diamantes esparcidos sobre el musgo
que la luna silenciosa contempla con desdén
circundada por verdaderas estrellas.
Reina el frío en la montaña
en el bosque y la llanura
y el verano es apenas el acorde
de una canción extraviada,
un recuerdo difuso de luciérnagas
y aromas de jazmines
lejano e irreal.
Tan solo la poesía se subleva
ante la corona plateada del invierno
esquivando saetas afiladas
de hielo y desazón.
Un submundo cálido y eterno de palabras
permanece protegido
escondido…
en el amor.
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