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Verás, hay otra prioridad
que le estruja la vejiga.
Ahora es un hombre amarillo
bifurcándose entre materia
y conciencia. Por momentos paralelismo
lo aúna en una cachetada
de saberse aquí de absurdo o de perfecta
naturalidad.
Te dice: «¡Buenos días!».
No puede asir la verdad.
Traslucirla quizá un instante
gesticulante
cristal ambiguo del hombre.
Pasar a través de sí,
recreándose, repasando
—luz y vidrio—.
Mudable, sin fin
Condénolo a memoria.
La acción, que supervive,
armará nuevos circuitos
para ir a su modo.
Defiéndome con memoria,
a técnicas mnemotécnicas
voy armando viga a viga
comprensión de la carne.
Se actualiza a cada gesto;
digo a cada movimiento
armaduras de palabras,
pero piden medicina.
En la...
Molinos de jazz
Barrigona
luna en lo alto
atosigada de estrellas.
cruzan el cráneo,
irascibles.
(inmarcesible
corazón
nocturno
desconoce de tus pasos
—no me olvides
tan de cerca—).
A pesar de todo,
brillante, redonda luna
cura el hambre de las estrellas.
Un sabiondo sin fondo
va a atenerse a los hechos,
no hablará de la historia de Francia
o del derecho
(temas de los cuales
podría hablar por horas, si es necesario
que se sepa).
Es curioso, la información
permite una suerte de escapismo:
en aquellos datos donde
la realidad ha perdido...
como mulo
narcotizado
llevo tus recuerdos
de tu cuerpo a mi habitación
(el pez salta
y se hunde
sin siquiera ser la palabra)
qué sueño este
soy feliz
un casi adolorido
estar satisfecho
entre idas y venidas
con ellos construyo
con ellos juego
a ser el amante.
Henchido de sal y muslos
hollo pacientes arenas
y entre sus ansias pequeñas
hallo coleante mi pulso.
Dijérame el agua a secas
mi certeza, que ignoraba,
y ya supe que aguardába-
me entre mis típicas venas.
Escúpeme, cuerpo mío,
mar azul, irreductible.
Ya compromiso invencible
de vida me ata a...
Habiendo pisado mierda
como ahogado mi camisa
soy el hombre menos nombre
y más hombre en la vereda
En bautizo de sudores
más nativos he bañado
mi inocencia y mi pecado
y he nacido nuevo hombre
Qué inmediata la mojada
realidad de mi camisa
Qué inmediatos los olores
de mis vivas zapatillas
más...
Hermoso poema, intenso y franco. Me gustó la alusión a los videojuegos, la imagen del sol asustado y todo la verdad. Se sienten sinceros todos los versos. Este es uno de esos poemas que volvería a leer varias veces, de verdad que me ha gustado. Gracias por compartir.
El primer piso a oscuras.
Las manos entre follaje
taciturno buscan figuras
...,
buscan miradas.
El primer piso
—a oscuras—
no salió de la espesura.
Obstinadas,
las manos exacerbadas
se hunden entre el oleaje
tumultuoso de la Premura.
El primer piso, oscuro,
estuvo entre sus muros.
...
Para besar la tierra que me deshizo
en un ayer futuro, sin más aviso
que la infancia toda arraigada en los hombros,
vinieron bien la Caída, los escombros.
Muy bueno, tan bueno. Tiene tanta fuerza y sinceridad lo que escribes. Me ha gustado mucho. No sé si decir felicidades o qué, pero, en fin, supongo que diré gracias por darme algo interesante para leer y recordar.
¿En qué huellas desembocan
mi corazón humano,
mi cerebro, mi mano,
mi pie y mi boca?
Cuando al ánimo le toca
pisar hasta sí mismo:
desde sí, desde abismos
le responde cuanto toca.
Silencio ya me provoca
silencios que dicen todo.
Diafanidad de lodo:
mi propia boca.
Me gusta mucho este universo valientiano o paquiano. Siempre se encuentra algo bueno en tus poemas, porque eso son: poemas, de verdad que sí. Bueno, saludos, Paco. Sigue escribiendo, creando tu mundo.
you
A perfect day, Lou Reed
aquel you indefinido,
ese tú íntimo,
partida cuya meta
solo la intimidad conoce.
Ese corazón nombrado
que salva las distancias y vibra
en dos corazones,
o en tres o en cuatro.
Hoy compartimos un tú indecible y memorable,
para felicidad del lenguaje.
D1:
Malsana ceguera.
D2:
Engaño dulce que profesión me diera.
D1:
Obtusa visión.
D2:
Privada alegría de mi corazón.
Ay de mi boca si grita
lo que garganta abajo
se agita.
D1:
Tu sincero suspiro, tu desnuda espada...
Oh tu lágrima sagrada...¡
Yo que estaba impasible,
yo que estaba guardado
vi tu el ojo morado
y tu clavícula triste.
Yo que estuve azorado
(corazón que persiste)
volví mi cara a un lado
y vi su cara querible.
Me alivié de tu pena
(corazón que fluctúa)
con su cara, tan risueña...
Caminé. Continúa
nuestra humana...
porque el pájaro no está en mi mano
y un árbol corta mi figura de su sombra
y todo lo soñado ignoro lo que nombra
porque el pájaro no está en mi mano
ni está en mi corazón ni en mi zapato.
Antes de que se te duerma la cabeza,
mientras la doble vertiente del cansancio
baña tus laderas corporales, reza
con tu silencio humano: no sea rancio
el intervalo grave —bastón pausado—
del final crepúsculo de la vigilia:
infeliz el que sea zarandeado
—ya tendido— por fabulosa familia...
El lápiz coge el vuelo
de la intención y graba
del papel en el suelo
sensación que se acaba.
Pero no permanece
la sutil complacencia:
en silencio ya crece
inclemente conciencia.
Al retenerte, se me ha hecho el corazón
una perenne rosa
con su espina y su esplendor.
Y hay gozo en amarte, pero es, sin embargo,
tu presencia lejana
asunto sentido y largo.
Yo del amor no sé
más que dos sílabas breves:
significante aislado,
aunque el trasfondo suene.
Yo no sé del amor
más que dos sílabas breves.
Mejor digámosle yo
a eso que el beso siente.
Porque somos nosotros lo que ríe
mientras los ojos se quieren.
Porque somos nosotros la tarde
concreta que...
Ella... tal vez, más allá de este insomnio,
sonríe por un instante, sin agobio,
sin nada de lo que quiebra —yo— el gozo
sereno, que tan bien recuerdo en su rostro.
Quisiera —tanto quisiera— que fuera esto.
Que su amorosa alegría riera, fresco
su ánimo hondo que de tal manera escribe
sobre sus...
Me recordó en algo el "No te salves" de Benedetti, pero claro tú tienes tu sello personal y valioso. Un gusto leerte. Estoy de acuerdo con lo que propones; como dice el proverbio: Más vale haber amado y perdido, que nunca haber amado. Saludos, amigo.
Sin embargo,
sin deshacerme
escribo esta línea.
Como si cayera en el cristal de un charco
una piedra como una exhalación
anodina y levísima.
Como si grito desgarrado
—torre derrumbándose
por una insostenible joroba de tiempo;
punta filuda de iceberg—
no erizara ecos
en las paredes que lo...
A la tarde
le parten
los labios de durazno.
El viento es un vidrio frío
en su brazo.
Regueros de pétalos
rojos ha dejado
la tarde que huye,
el corazón apretado.
El viento es una escoba hirsuta
tras su rastro.
La tarde escapa.
...
Nocturno ojo colérico
en el alto cielo.
...
Vaga...
La tarde abría
su boca grande
y amarilla.
Boca sedienta que besa
cabellera azul y sombría.
...
La tarde y la luna rompen;
paroxismo de la luna:
noche de luto la rodea
pero ella brilla con furia.
...
La noche cierra
puerta voraz
e inmensa.
Piensa el muchacho en la tarea de matemática.
Vagamente presiente sus calles misteriosas:
repentinas, sinceras, hurañas, frías mozas...
Quizá dos tiernos besos de una ecuación cuadrática.
De afuera del autobús, alameda cromática.
Rigores aquí también, medidas, cifras sosas...
Pero la luz da...
Muy interesante. No puedo decir exactamente que me gusta muchísimo ni tampoco que me disgusta. Casi cada verso hizo que me planteara algo.
Más bien diría que me fascina. Fue un gusto leerte. Saludillos :)
P. D. Me gustaría preguntarte algo sobre el poema. Me estaba preguntando... ¿por qué te...
Por algún día, ya estando lejos,
cerca de los campos y las praderas
despertar con esperanza de veras,
brindo con mi tedio y sangre añejos,
hoy, que a la hora de dormir me quejo
de esta tristeza, mal gobernadora
de mis noches y vistas, malhechora
que sabe dejarme tan perplejo...
El verde del mar en el sueño:
mi triste y fría alcoba.
El sueño camina el recuerdo,
azul y verde ahora.
Una mañana de gris seno
tejerá mi sola ropa.
¡Pero la mar azul del sueño...
y tus ojos en la costa!
Este sosiego que me escala el pecho
pronto queda embaucado
por una rabieta de niño
mandado a la cama
sin la golosina prometida;
se contagia de trémula
ansia nocturna y noctámbula;
se deja guiñar el ojo
por prostitutas de esquina,
maleantes que ofrecen licor
a labios vírgenes, frondosos
de...
como una ajada flor,
cae lento suspiro.
él no ve el desamor
sino un triste papiro.
no llora acarminado
beso de la memoria;
se duele enamorado
y su voz le da escoria.
y al toque de la noche
abandona su esfuerzo:
le persigue el reproche
de su réprobo verso.
Está en mí tu llanto,
mujer, labio grácil,
y no es algo fácil
llorar amor tanto.
Si luna de espanto
marchita tu sueño,
soy yo como el dueño
de fúnebre canto.
No hay culpa en ti en tanto
y sigue tu guerra,
tan dura, tan perra
—conozco yo cuánto—.
No solo te canto,
mujer, labio grácil;
que no...
Me ha emocionado leer tu poema. Lo acabo de encontrar y siento que es de lo mejor que he leído en internet en mucho tiempo. No dejes de escribir, lo haces genial. Saludos y.. más saludos : )
De cuando en cuando
vuelvo los ojos
de entre boscajes de silencio
a mirar los tuyos
Silencio florido y venturoso
entre nosotros
Íntimas llamaradas
alumbran las miradas
que el Cielo guardaría
Yo lo sé:
tú sonríes
(...inefables cosas...)
Este momento mutuo
sostenido en los corazones
no lo ha...
Hola, me llamo Eduardo y soy nuevo en la página. Llegué aquí buscando un sitio donde publicar y me parece que es este. Saludos a todos, estaré encantado de leerlos!
Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía...
Miguel Hernández.
Este soñar a solas... ¡Si tu vida
De pronto amaneciese ante mi espera!
Jorge Guillén.
Es mirarte a la corriente ternura
que fielmente llena el pecho febril
cuando a mí tiendes los ojos de abril
cuerda...