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Fernando se quitó la camisa en la única habitación de la casa, tenía un poco de calor. Hacía dos años que vivía ahí. Era un verano muy caluroso en la ciudad de Mérida. La temperatura sobrepasaba los 40 grados. Un infierno terrenal. Sus ojos entrecerrados no permitían verle la luz de sus ojos...
Venía de un suplicio en la vida. Hijo, el dolor es parte de la felicidad, me decía mi madre cuando me veía ensimismado. En ese entonces no sabía que era un mal llamado depresión. Coño. Tan simple es decir depresión. Su hijo está mostrando cuadros depresivos normales, dijo el doctor en esa...
Con todo respeto,
El foro Surrealista no precisamente tiene que ver con temas 100% surrealistas como acotas en tu comentario. Es más etéreo que surrealista el cuento que posteé. Quizá hubiera entendido algo del contenido, pero no de la forma clasificatoria del mismo.
Saludos.
Llegó el sol de mayo y no sabía qué hacer con tanto amor. Recibí una carta fechada el 4 de Marzo de 1999. Hubiera preferido no leerla, pero fue imposible. La carta se tambaleaba en mis manos, signo inequívoco de que no eran buenas noticias. Me senté en el sofá de la sala. Hacía un poco de frío...
Era el último día de escuela. Bárbara llevaba puesta la falda roja del uniforme y una playera sport. En la reja de salida nos paramos frente a frente para despedirnos. Me quedé en silencio. No seré el hombre perfecto, pero sabré amarte como nadie, pensé. Cerró los ojos y me dijo adiós. Dejó tras...
Tenía el papel en blanco frente a mí. No sabía que escribirle a Lupe, mi esposa. Las cosas entre los dos ya se estaban poniendo escabrosas. Jamás me había sentido tan poca cosa. Me prometiste una lavadora nueva, decía encabronada, pero hasta hoy nada. Se la pasaba recriminándome todo: qué si el...
La fama me llegó muy tarde. Recuerdo que mi madre se sentaba frente al televisor, de blanco y negro, en sus ratos libres, a ver sus telenovelas. En realidad eran casi nulos. Todo el día se la pasaba de un lado para el otro: cocinando, arreglando la casa, lavando ropa y soportando a mi padre y...
Mi abuelo solía decirnos que los muertos dejan su esencia en nuestra memoria. Desde luego que cuando era niño no le hacía mucho caso a eso. En los atardeceres, cuando no llovía, se sentaba en el pretil del restaurante a platicar con mi abuela. El restaurante era el sustento de mis abuelos desde...
Una noche le dije que lo odiaba, que estaba cansada de su presencia y su estúpida actitud de macho. Me dio unos cuantos madrazos en el cuerpo, cuidando que no me quedaran marcas. Usó una almohada. Insistía en insultarme día y noche, cada vez que podía. Arrastrada por el dolor y la humillación...
Conocí a Ivette en la secundaria. Los ochenta estaban dando sus últimos respiros de vida. Alaska y Dinarama sonaban en la radio. El antro de moda era Kalia. La ciudad crecía lentamente y todo era tranquilo. El primer día de clases en la secundaria fue inquietante. La noche anterior no pude...
Sigo sin comprender cómo es que sueño con los labios de Raquel. Algunas veces tomo el café y en medio del sorbo escucho su sonrisa. Ni siquiera me atrae y mucho menos estoy, ó estuve, enamorado de ella. La vi sólo en una ocasión en la calle, rumbo a la escuela. Tenía los labios carmesí, una...
Compartí un sueño, pero era tenue, casi real. Quisiera realizar ese sueño contigo, me dijo, ser esa parte ilógica. Quise decirle que sí, pero algo dentro de mí me lo impedía. Saúl era muy apuesto, todas las mujeres se derretían por él. Lo conocí por pura casualidad en la librería. Esa novela es...
A Elide con todo mi cariño.
No me gustan las despedidas, sin embargo ese día le di un fuerte abrazo y un beso en la mejilla. Lo siento, no puedo corresponderte como te mereces, dijo Elide, tengo muy adentro un amor que no me deja vivir. No quiero nada a la fuerza, sólo lo que quieras regalarme...
Estaba manejando rumbo a la ciudad. El cielo estaba grisáceo y todo empezó a verse añejo. Los carros, que iban y venían, tenían ese halo de los años sesentas. Todo estaba avejentado, de un color amarillo melancólico. Miré mis manos para tener un punto de referencia y hasta el reloj de pulsera...
- Quisiera tenerte en mis noches, en mis días, a todas horas dijo Eusebio con una emoción contenida.
- Estaré hasta que tú quieras que esté a tu lado a la distancia respondió Norma desde el teléfono móvil.
- Me siento triste, me siento feliz. Siento muchas cosas. Quiero que sigamos soñando...
Estaba en la casa, era un miércoles, no tenía ganas de ir al trabajo, así que me alisté más lento de lo normal. Desayuné un poco de cereal con leche y un plátano. El calor de Marzo ya se sentía a temprana hora.
Al llegar a la oficina, saludé al vigilante que respondió con la mano y un sonrisa...
La musa besa mis manos límpidas,
taciturna en mis labios,
ojos cielo,
y un vórtice al amar.
Sigo el rastro de sus caricias
en la planicie de mis antojos,
perdiendo la batalla en sus ojos,
muriendo en el regocijo del silencio.
Duerme a mi costado
desnuda, incansable,
transparente,
sin más...
De nuevo soñé contigo. Era una tarde, en casa de mi madre, esa misma casa que conociste cuando destilaba amor y pasión por nuestros poros; en los míos aún destilan. La misma escalera que nos llevaba a la planta alta, pero la decoración de las paredes ha cambiado sobremanera. Mi mirada estaba...
Esa tarde, Raúl Iturbe salía de su casa algo iracundo. Por enésima ocasión no podía localizar a Carlos Magaña para matarlo. Le había robado, según Raúl Iturbe, el mayor de sus tesoros: el amor de su ex-esposa. La búsqueda no tenía cansancio, ni tiempo, era cuestión de venganza.
Carlos Mañana...
Olía a orines la habitación, casi me vomito por el hedor que despedían las sábanas. Mi abuela me regañó y me sacó de la habitación: ¡Lárgate! No tienes nada que hacer aquí. Salí corriendo al patio a respirar aire puro. Tenía diez años y mi abuelo ya llevaba seis meses postrado en su cama por la...
Se añeja mi piel, los esbozos de vitalidad, pero tu amor aún es joven en mi ser pensé camino a la oficina. Era una mañana de enero, algo fría aunque el sol me daba en la cara a plomo. La soñé junto a mí, reacia, escondiendo su amor para que nadie lo supiera. Alejaba mis manos diciéndome que...
Le dije que esperara en la habitación, pero no obedeció. Esa noche vivió la cruda realidad del homosexualismo de su padre. Anselmo había llevado a la casa a un hombre. Los dos estaban completamente borrachos y se reían por todo. Priscila se levantó al escuchar el escándalo y asomó su cabecita a...
Se despidió con un beso tibio. Le temblaban los labios, las lágrimas le hacían surcos en las mejillas. No pudo articular palabra alguna. Se llevó puesto el vestido morado, unas zapatillas negras y el cabello suelto. Los labios estaban despintados. Tuve que contener el llanto para verla partir...
De cierto modo, pero no hay que olvidar que la pasión se cuece aparte, es decir, no importa si eres músico o poeta, la pasión nace de adentro y se desborda en ese alguien que la detona...
Un placer que hayas dejado tus huellas en estas letras.
Saludos!!
Se oía el rugir del mar y el sol iluminaba mi rostro pálido. Sé que no volverás, decía Julieta cuando me arrancaba un beso quieto. Dejé que las blancas arenas devoraran las lágrimas que caían en vilo. Un suspiro hondo salió de mis entrañas y bajé la cabeza. Déjala, por favor déjala, me repetía...
Hoy no tengo vida le escuché decir a Lourdes hace poco. Se fueron los años en un frenesí de insatisfacción. Lloré a su lado, junto a ella, con ella, pero jamás la conocí realmente. Cuando abrí los ojos ya se había ido, de golpe, sin nombre, sin destino. Seguí llorando sin ella. Sin vida...
Hoy me siento tibia dijo Isabel al recostarse en la cama. No esperaba que la nostalgia le invadiera el alma. Se arropó y dejó salir un trémulo suspiro, casi un llanto. Dejó encendida la luz del baño. Tenía un sensación de miedo que le crispaba la piel y la hacía tiritar. No puedo con tanto ...
Recuerdo que cerré los ojos para olvidarlo. El sol era tan frío que me hacía tiritar y erizarme completita. El eco de su voz rebotaba en mi pecho y las esperanzas de amarlo se disipaban como agua ligera. Jamás creí que las cosas terminaría de esta forma, tan impredecible como la vida misma. Los...
Y siento despertar los ojos del alma,
inundados de la inmensidad de las palabras
atraídos por los ecos de los besos
y los amoríos de las sábanas.
La espera descansa en los vestigios del sudor,
agitada la desnudez evoca el silencio
de aquel atardecer
vistiendo la pulcra luz de los minutos...
De nuevo agradezco tus estrellas :)
Recuerdo que cuando tenía nueve años de edad pensaba que estaba viviendo en una realidad que no era la mía y que pronto despertaría... Las reminiscencias de los recuerdos de vidas pasadas, supongo...
Saludos.
Agradezcos tus estrellas :)
Hacía mucho tiempo que no releía esta historia que escribí... la ausencia a veces es degarradora, más que la muerte...
Saludos.
El deseo de tu piel arde en mis labios y me cuesta contenerlo.
Esa mirada que lanzan tus caricias quema mi alma entera.
He sido, y lo soy, el eterno lacayo de tus gemidos.
El tiempo no miente entre los versos nonatos
y la superflua ineficiencia de la espera.
El tictac hace añicos el...
Es salir de tu boca
en los hilos delgados de la pasión,
erizar la soledad diáfana y melancólica.
Es de tu cuerpo la caricia,
de tus labios el sabor
y una media luna perfilada.
Es huir de tus sueños,
cabizbajo andar de tus pies descalzos
con un desnudo despertar de sol.
Es llorar tu ausencia...
Será qué el cielo luce ágil
y la brisa tan liviana
en los ojos del alma
de mis pies descalzos.
Oye el mugir de los arrebatos
en las crestas de las olas
que rompen en silencio
cuando palpitan mis besos en tu pecho.
Será qué camino en los holanes
de tu desnudez,
asido a tus caricias azules
en...
La habitación estaba a oscuras y en la cama reposaba la desnudez de Thelma. Un quejido del alma la hizo estremecerse entre las sábanas. El redondel de tus besos pensó vagamente y el silencio se lo engulló entero. Los ojos estaban cerrados y el cansancio los mantenía así, cerrados contrata...
He aquí el despojo de los suspiros y la pérdida de un gran señor de letras entrañables: El caballero James Mustaine (Fabián Belo). De a poco, o de a mucho, sus letras cambiaron la percepción de las mías.
No es que las lágrimas inunden mi pecho, ni la pérdida el desconsuelo, sino que se...
Estaba en la cocina y pretendía acuñar las letras que se desbordaban en mis ojos. El ruido del televisor me distraía un poco. El cereal crujía en el tazón con leche sin-lactosa. Una moneda de diez centavos se entrelazaba con los dedos de mi mano izquierda. El tenue aire que emergía del...
Las falacias de la noche invadían el cuartucho pestilente de alguna calle de una ciudad sin nombre. El mugir del silencio apaciguaba el llanto lastimero de los perros callejeros. Idelfonso se ajustaba los pantalones luego de orinar en una esquina oscura del cuartucho. Al salir de la penumbra...
Es cierto mi estimado caballero, el tinto seguirá... La admiración es mutua y el saludo de igual manera.
Vaya el tinto, que el acorde lo dejaremos pa´después...
Étreinte Fraternelle
Salud!!
Alguna vez pensé que el aliento compartido perduraba para siempre y me equivoqué. No solía pensar en la fragilidad del tiempo, ni en la mortalidad del amor. Sofía se encargaba de disipar ese tipo de cuestionamientos de mi mente. Cocinaba a todas horas: por las mañanas, el desayuno; al medio día...
- Me siento cansada Pablo, por favor cierra la ventana y corre las cortinas; no quiero luz. Deja que la lluvia siga repicando en el cristal y de paso llévate las sábanas sucias al lavadero. Cierra quedamente la puerta cuando salgas. Ya deja de mirarme de esa forma que me haces sentir mal.
- No...
El sueño de lo intenso
suena en el lunar de una voz
que deja su piel en mis labios.
Es ilógico que dentro del día quepa un cielo tornado de seda, gemidos recios, sudor envolvente como lluvia de junio, de sol grisáceo y nubes bajas. A eso me recuerda su voz apacible que desde el teléfono...
Vi que las manos temblaban y me fui sin más. El reloj marcaba las diez de la mañana y se detuvo agónicamente. Se oía un rugir proveniente de la calle que no se igualaba a nada. Esperé a que pasaran algunos minutos antes de husmear desde el ventanal de la sala. Nada circulaba en esas calles...
¿Cuándo es mejor morir que callar? No sé cuando dejé de ser el viento celeste que cubría la esperanza de un niño con sueños. He oído a la muerte verter sus risas en los hoyancos de mis mejillas y vi la rúbrica de su huesuda mano hecha en mi frente sudada. No he podido conciliar el sueño en más...
Te agradezco que hayas dejado tu huella en estas letras.
Un amor verdadero jamás se olvida... aunque la razón diga que no, el alma se ríe de su obstinada necedad de olvidar…
Un afectuoso saludo!!
Ese sueño, que en la vigilia tuve, me hizo relacionar tus labios con el amor que aún te tengo. Callabas mis palabras con tus besos ansiosos, con las caricias que mi cuerpo requería, con esa insinuación de la libido que vestías con toda propiedad y elegancia. No dejaste que eludiera el aliento...
No sé por qué te escribo si no leerás mis palabras. El argumento que lleva el recuerdo es basto y no me deja objeción alguna. Algún día mediará el sol para que nuestras sombras se acurruquen en silencio en el ápice de una mañana de verano, que está próxima a encenderse al inicio del mes de...
Recibí tus ojos rezaba el mensaje recibido en el teléfono móvil. Se ahogaba un suspiro en los
adentros de Paz; gemía a solas en la habitación. El sol alentaba su despertar, la brisa era
tenue y su sal algo perfumada, los ojos de la luna se cerraban agobiados. La voz del alma ya no
pudo...
¿Te acuerdas del último sueño? En ese sueño estabas desnuda, palpitando en mis entrañas y resucitando gemidos muertos. ¿Lo recuerdas? Creo que nadie, salvo tú, me creyó capaz de soñarlo. Casi olvido la parte en que lánguida me dabas un sorbo de tu miel, esa miel tan excelsa que de tus besos...
Hoy me siento especialmente triste, no sé si es la aurora que llegó retrasada ó el tiempo que perduró enésimos segundos tardíos en la piel de una manantial temprano. Se oye distante el rumor del mar, las blancas arenas se disuelven en las manos rígidas de la espesa espuma; el horizonte luce...
El día cae como gotas de soledad, con el rocío de un amor acuñado con distancia y dolor. Mis pasos se ajustan a las baldosas de una habitación añeja, se quebrantan con los suspiros de la soledad. Suelen dormir los girasoles, que planté hace ya varios meses, en los brazos de una rosa que florece...
No importan las sienes del olvido, ni las excusas del tiempo para decidir qué hacer con esta longeva soledad. En tus manos una súplica se retira y se esconde en el umbral del silencio, en los humores del regocijo de un beso pálido y sin alma.
¿Qué puede esperar el tiempo para renacer en tus...
Un gusto que dejes una huella tan emotiva y sincera en mis letras.
El amor nos dejas más de un nudo y es la nostalgia el disparador.
Un fraterno apretón de manos.
Saludos.
Es de suponer que el tiempo despierta en tus manos
que son los ojos del alma que suspiran
en los recónditos recuerdos de la piel
cuando dormita en una caricia tenue de arrebatos llena.
El mañana de la cordura se disipa en el lunar
que porta el amanecer en su ombligo llano,
en los vestigios de...
Es la cavidad del dolor que brota con el despojo del recuerdo, la manida soledad que roe los idílicos momentos de la oscuridad. Sé que pudo ser diferente después de la separación, muchas veces te lo he reclamando en silencio y no has respondido nada a cambio. Deja el sudor esclarecer en los...
Revolucionar las imágenes que dejaste en mi pecho: es lo que hago siempre. La serie de imágenes que se destapan en las fauces del recuerdo no son tenues, son vivas de un carmín enamorado, de ungüentos sutiles, de soles despiadados y lunas enardecidas por un eclipse sublingual. Recuerdo los...
Pienso en deshojar mis manos para darte una caricia tenue y evocar los inciensos de tu vientre, las ataduras del silencio en mi pecho cuando te amo, la inclemencia de la espalda cuando gime tus besos, la quietud del tiempo postrado en tus besos, el calor de la noche fría y caprichosa.
He...
Si llego besarte desprenderé de tu alma el último suspiro para embriagarte de amor, de calma, de pasión etérea. Cuanto más te olvides de mí, más calará mi aroma en tu piel, las caricias en tus sienes y el sudor en tus deseos de mujer.
Deja que zozobre una caricia en tu pubis, gimiendo sincopado...
Quiero doblar los pétalos del girasol que adorna tu mirada, hacer nudos del tiempo para tenerte más asida a mi piel, colmar tus besos con exquisitos recuerdos de una noche sin fronteras, de nubes claras y luna llena. Es así como las aves piden el regreso de tu desnudez en mi alcoba, en mi cama...
El tiempo corre y la distancia separa mis recuerdos de tu piel y la hojarascas de nuevo ha vuelto a caer. Los recuerdos anidan en el otoño del último beso que te di. Rebate la luna los sinsabores de besar sin tus labios, de acariciar sin tus caricias, de gemir sin tus jadeos, de amar sin tu...
¿No te arrebata el tiempo el murmullo de los besos? Es inconcebible volver a olvidarte cuando jamás dejé de amarte. Esa cálida sensación de tu aliento sumergido en mis pensamientos, la luz de las velas que emergen de mi pecho y encienden tu libido y encallan los deseos en nuestros sexos...
Siento llorar las letras, unas manchas de tinta se diluyen en el papel garabateado y se hizo gris ante los ojos del pensamiento. Este día cae leve con el rocío de una nostalgia trémula. El sol lía sus rayos con el escurridizo tiempo que huye de tus labios. El horizonte muere ante los girasoles...
Una mañana cálida resplandeció en las sienes de las sábanas. Los recovecos de las caricias emanaban un aroma refresco, como la piel que cubre a las rosas cuando nacen por la noche. Urgía cambiar de piel para avivar los besos que se escondieron en un claustro de dioses olvidados. Con algo de...
Duelen las manos al tocar el recuerdo,
aquellas que la caricia olvidó en el diván
con el sol moribundo atizado de sollozos
y ella muriendo en los besos rotos del corazón.
Ordalía de pasión en tus senos
llenos de arcadas de aroma matinal,
pulso de besos entrecortados
anudados a los pies del...
El sol baja desnudo a los pies de tus suspiros y yergue sin temor tus amores escondidos. Los brazos de las caricias aterciopelan los sueños carcomidos por la distancia. Los vientos soplan nostalgias venideras, embriagadas e insomnes. Nadie respira tu aroma, sólo la almohada que llora cada mañana...
Tengo miedo de ya no respirar tu aliento,
de morir en desvelo esperándote,
despertar en la ignorancia de tu boca,
dormir en el olvido de tu mirada.
Tengo miedo de rasgar el alma
para no encontrarte tatuada en ella,
comiendo dolores de un adiós perpetuo,
nadando en mares de inconsciencia...
[FONT=Arial]Muere en tu boca la delicia de mis besos,
[FONT=Arial]ellos sucumben idóneamente en los decibeles de la piel.
[FONT=Arial]Lloran los humedales de la tristeza,
[FONT=Arial]llueve en los adentros del incierto sol que desboca lánguidos dolores.
[FONT=Arial]Comunión de soledad y hastío...
[FONT=Arial]Hoy parten los lirios hacia los estribos del olvido. Los girasoles se marchitan, las gaviotas descansan en ríspidas arenas y las olas cansinas rompen sin cesar. La luna cubre los cuerpos asidos a los tiempos eternos del viento. En susurros se profesan ideales sin querer...
Siento resbalar los gemidos, que acoplados a tu espalda, mueren en las sábanas blancas. Los ojos duermen en sueños de piel sedienta y ungüentos anestésicos. Enciendo la luz de tu voz para dislocar un acorde simple, un estribillo llano, un ritmo asíncrono y humedecer el silencio. Los bastos besos...