Jajaja, ayyyyy Juan Ramón, tú sí que eres zalamero y saleroso jejeje... y es que entre tanto salero vamos a dejar los mares sin sal jejeje.. pues sabes que le he estado dando vueltas al asunto y me parece que la respuesta es el oído, porque como te decía no hay mayor sordo que el que no quiere escuchar y sus oídos son como rocas, pero tienen su punto de fragilidad y si das con él se pueden romper de cuajo. y sobre la marcha he improvisado esta décima espinela, que por improvisada puede ser que haya metido la pata jejeje... pero quiero escuchar de tus labios la verdad aunque mi ego se pueda romper, siempre será por su bien porque de los errores se aprende... bueno el que quiera aprender jejejeje....
Quien no quiere oir, es sordo,
siendo el mayor sordo quien
no quiere escuchar el bien
por seguir estando gordo,
pues su comida está a bordo
y prefiere defenderla
antes que poder perderla
animando a la injusticia.
Sordera junto a avaricia
la verdad quieren romperla.
Y a ver si ahora me he acercado tanto que hasta me he achicharrado jejejeje...millones de besazos, te admiro y quiero, mi querido amigo....muááááácksssss....