E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Óleo de Merchi Brianes
Disfrutaba de mil metros
de mi pequeña parcela,
escarbaba con sus uñas
hierba verdosa en la tierra
y sus baños se tomaba
de barro bueno en la acera.
Con sus alas se ayudaba
para llegar la primera
comiendo todos los restos
que quedaban de la cena.
Con aleteos veloces,
tomando pronta carrera,
franqueaba cualquier valla,
si se hallaba de barrera,
para poner sus huevitos
en donde ella lo quisiera.
Pero arriba estaba el cielo
que no posee cancelas
circulando tal la muerte
oteaba águila hambrienta
buscando para su prole
comida de primavera.
Cuando estaba distraída,
tal una flecha certera
se clavó en su costado,
quedando tal palo tiesa.
La libertad nos conduce
a ser potenciales presas
si descuidamos las normas
que nos dicta la conciencia.
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