Existe un algoritmo predictivo
que encasilla conductas y patrones,
que rompe este proceso evolutivo
y se expande por todos los rincones.
A sí mismo se vende este rey Midas,
un germen decidido a suplantarnos
que dejamos entrar en nuestras vidas
por la manía de vanagloriarnos.
Se viene una doctrina en que lo falso
sacará lo peor de cada uno
hasta llevarnos mansos al cadalso
donde las sogas cuelgen nuestro ayuno.
La jactancia corona un mal dominio
y ahora todo apunta al exterminio.
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