Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
sucede que llamándome Prometeo
me canso de ser hombre que tirita en los sueños
con uñas incapaces de levantar jardines
y como no quiero seguir siendo la raíz de una sombra
alimentándose de soledades y penas
-qué bello sería matar a dios con un verso-
invoco a Mary Shelley en este trance
de absurdas simetrías
y azares enloquecidos para que guíe
de mis dedos la sangre hacia el porvenir
de un poema eterno y en número de mil y uno
interceda ante los poetas muertos
y aún vivos que un día con uñas
y arrolladoras corrientes y relámpagos gestaron
como luz de amapola el poema más sublime
con el fin de que cedan el verso perfecto
para que yo pueda crear gracias a su azaroso estremecimiento
al nuevo Frankenstein
me canso de ser hombre que tirita en los sueños
con uñas incapaces de levantar jardines
y como no quiero seguir siendo la raíz de una sombra
alimentándose de soledades y penas
-qué bello sería matar a dios con un verso-
invoco a Mary Shelley en este trance
de absurdas simetrías
y azares enloquecidos para que guíe
de mis dedos la sangre hacia el porvenir
de un poema eterno y en número de mil y uno
interceda ante los poetas muertos
y aún vivos que un día con uñas
y arrolladoras corrientes y relámpagos gestaron
como luz de amapola el poema más sublime
con el fin de que cedan el verso perfecto
para que yo pueda crear gracias a su azaroso estremecimiento
al nuevo Frankenstein