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En el espejo

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.
 
Última edición:
Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.


En estos tiempos fríos, en esta era gris de promesas rotas y vínculos traspasados por la traición, época de romances de vuelo bajo y amistades que de amistad solo tienen el nombre, poder contar en décadas lo vivido junto a una persona especial es, a mi modo de ver, el corazón de tu poema.
Se aprenden los hermosos detalles que son pequeños fragmentos de la totalidad del amor.

Me alegra mucho cada vez que la inspiración te visita.
Tus poemas conectan con esos tesoros que hoy son escasos pero que siempre existirán y serán tangibles y posibles para quienes los busquen.

Un abrazo con admiración y cariño.
 
Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.
Mucho amor y mucha intimidad.
Es como debe ser, la belleza del amor es inigualable.

Saludos
 
En estos tiempos fríos, en esta era gris de promesas rotas y vínculos traspasados por la traición, época de romances de vuelo bajo y amistades que de amistad solo tienen el nombre, poder contar en décadas lo vivido junto a una persona especial es, a mi modo de ver, el corazón de tu poema.
Se aprenden los hermosos detalles que son pequeños fragmentos de la totalidad del amor.

Me alegra mucho cada vez que la inspiración te visita.
Tus poemas conectan con esos tesoros que hoy son escasos pero que siempre existirán y serán tangibles y posibles para quienes los busquen.

Un abrazo con admiración y cariño.
Esta mañana, como muchas otras, veía a Belén peinarse para salir. Gestos que sé de memoria, que me gustan, que forman parte de ese acervo que atesoro con cariño. Pasan los años y me sigue gustando mirarla, estar a su lado, enriquecerme con los pequeños/grandes tesoros que son las cosas mínimas de cada día y que comparto y vivo con ella. Son mis riquezas y por eso intento ponerlas al alcance de todos. El mundo y la vida son bellos si les damos una verdadera oportunidad. Sé que tú esa oportunidad la vives cada día. Gracias por tu presencia contínua y lo maravilloso de tu amistad.
 
Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.
Poema muy intimista y de alto valor emocional. Un saludo estimado poeta. Un abrazo con la pluma del alma
 
Una hermosa imagen, que siendo cotidiana se nos hace entrañable en el
tiempo del amor, es emocionante cundo se viven estos momentos, por
eso te felicito Luis, además de que eres un poema muy sensible y emotivo.
Un gran gusto leerte mi querido amigo. Besitos cariñosos vuelen a tus
mejillas.:)
 

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Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.
Delicadeza de un momento intimo que sublimes en ese bello poema. Felicitaciones amigo Luis. Con mi amistad poética Amarilys
 
Una hermosa imagen, que siendo cotidiana se nos hace entrañable en el
tiempo del amor, es emocionante cundo se viven estos momentos, por
eso te felicito Luis, además de que eres un poema muy sensible y emotivo.
Un gran gusto leerte mi querido amigo. Besitos cariñosos vuelen a tus
mejillas.:)
Muchas gracias Ana por tan agradable visita. A veces el sentimiento se recoge en un gesto sencillo, como peinarse, y se despierta el poso de amor al contemplar el hecho cotidiano, repetido y te dices ¡cuánto quiero a esta mujer! Y sabes que es única, la imprescindible, la que llena la vida. Yo, siempre he disfrutado de estar entre mujeres, pues su sensibilidad es especial, enriquecedora, profunda y se desborda y eso que se derrama llega hasta uno y le abre el alma como no lo hacen los ojos. Y estar al lado de quien amas, es el mejor regalo que nos hace la vida.
Un fuerte abrazo.
 
Te contemplo
mientras te peinas
frente al espejo.
Los mismos movimientos,
los conocidos gestos
que acarician y ordenan
cada mechón de tu pelo.

Como hace cuarenta años,
desde que nos conocemos.
Te miras fijamente,
colocas el cabello,
la goma, las horquillas,
por último el coletero.

Te miro, una vez, otra,
y te encuentro
como cada día, como siempre,
como te veo, como te sueño.

Un canto que perdura,
un hermoso silencio,
en el que mirarnos,
en el que querernos.
Precioso poema que involucra un amor incondicional más allá del tiempo.
Un placer pasar, Luis.
Abrazo.
 
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