Cecilya
Cecy
Tu cabeza descansa en mi regazo
hueles a madera, a pino, tierra del bosque
a profecía cumplida e incipiente primavera.
Son tan nobles y laboriosas tus manos
son tan fuertes y masculinos tus brazos
y tan gentil esa dulce rendición ante los míos.
Me fascina acariciar los confines de tu frente
para que algún beso suavecito y extraviado en el deseo
se escape de mi boca y encuentre tu ternura.
Permite que el almíbar de los años compartidos
entibie nuestros labios de palabra
de silencio que se escurre
como la luz amorosa de la tarde
a través del cortinado que la filtra.
Nuestra música es interna
¿bailamos?
como antes, como siempre
decretando que no pudieron con nosotros
ni la pena, ni el dolor, ni las ausencias.
O mejor quedémonos inmóviles
enlazados como fieles en vigilia
hasta que nos lleve el sueño
hasta que salga la luna
y nos haga compañía.
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