E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La corona de tojo,
en mi soterramiento, yo prefiero.
Te encomiendo este antojo.
Dile al sepulturero,
que en la tumba, la ponga de primero.
Que luzcan las espinas
y sin su filigrana amarillenta.
Que puntas acerinas
ponga mano sangrienta
al que suplique por mi vestimenta.
Igual que Jesucristo,
no quiero más coronas que los pinchos;
para que el anticristo
no de más que relinchos,
cuando meta la pata hasta los cinchos.
No quiero mi retrato,
ni medalla, ni banda, ni bandera.
Un Cristo del barato,
que cubra cristalera,
en un simple ataúd de vil madera.
La lápida que ponga:
Aquí está un andrajo de vestido,
que todos por milonga,
¡por nombre y apellido!,
ven al eterno ser que ya se ha ido.
(5 liras: 7a-11B-7a-7b-11B)
Castro. 22 de junio del 2019
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