La Barraca de los Fenómenos de Feria

El sol no sale por ningún lado,
¿por dónde saldré yo?
Dame una evidencia
de la que manecilla del reloj
se ha desplazado en el tiempo,
dame algo de ti
que no sean más que faros
en la autopista,
una oportunidad
de comprender el laberinto.
 
tengo los sueños a flor de piel
sombras azuladas
desfilando más allá de la mente
mezclándose con tonos rosados
flamencos
peluches
loros
gatos
golosinas que comparto
con tu boca,
uñas que recorren
el cuerpo dislocado
tiempo para sentir todo adentro
hasta que reviente.

Uyyy… estas muy Pizarnik, hasta reventar con todo incluso con las venas :D
Cariños.
 
soy la naufraga
que mira las gaviotas muertas
hundiéndose en el aire azulado,
muchos instantes y nada
en las corrientes de arena
violentamente
arrancada del silencio dorado,
iba a decir adiós
pero no tengo manos,
te quería a dar un beso
pero tengo dos cartones
por labios
y en la lengua una jaula soleada,
más allá el faro de una isla monótona
inclinándose, derretido.

¿Esto te pareció Pizarnik?
 
soy la naufraga
que mira las gaviotas muertas
hundiéndose en el aire azulado,
muchos instantes y nada
en las corrientes de arena
violentamente
arrancada del silencio dorado,
iba a decir adiós
pero no tengo manos,
te quería a dar un beso
pero tengo dos cartones
por labios
y en la lengua una jaula soleada,
más allá el faro de una isla monótona
inclinándose, derretido.

¿Esto te pareció Pizarnik?

Cuando mencionas la jaula... te parecerías mas a Stormi...
 
Soy el sueño
no insistas en encerrarme
entre rosas lejanas
y
amapolas a la deriva,
soy el cuerpo
no persistas
con las manos de hierbas
y
la boca de coral rojizo,
es porque duermo
no insistas
en llamarme,
escucha el océano
cuando me halla ido.

¿Más Storni esto?
 
Ya que estoy puesta voy a intentar un Bukowski, jajaja.

dos tostadas de pan duro con aceite
frente a la venta que da a otra ventana
y a otra,
el mismo desayuno
la ciudad puntiaguda
de vagabundos y borrachos
de fin de semana
vomitando lírica sobre
el suelo caliente,
las palomas se congregan
para rapiñar lo que sea
y el pan cruje y cruje y cruje
dentro de un enorme crujido,
el celular suena
me vuelve a llamar
paso de él, de él, de él y de todos ellos,
furgonetas de reparto Amazon
sorteando escombros
tendré que ir abajo
el show no se cansa
de medias y wonderbrás,
a la mierda el pan tostado
que me queme el Sol.
 
Psicosocial

Pobrecitos de nosotros
que nos queremos curar,
nos salimos de la mente
y nos ponemos a tirar los dedos
entre geometrías sin sentido,
hay packs con remedios
que nos regalan Internet gratis
se nos cae la ropa tres tallas más grande.

Ay, pobrecita de mi
una loquita más enseñando una teta
para cortar una píldora lunar,
siempre quieren que esté
en la casa grande y si no en otras más
grande aún
flotan las máquinas de hacer café.

Ay, pobrecitos de los peluches. Buscan el remedio y hacen tertulias mudas de terapia. Intentan decir algo y solo les sale hilo cosido. Ya no parecen de color rosa, son asfalto.
Alguien les habla de tal y cual
sus ojos son cebollas
preparadas para hamburguesas.
Qué lástima,
pezones.​

Ay, pobrecita de la guerra civil
que se inicia por un lado del occipital
y acaba chocando contra
el otro lado del cráneo,
pobrecitos huesos
quieren dar besos
y
hay sangre por días.​

Pobrecitos de nosotros
que nos queremos poner bien,
nos salimos de las venas
para enredarnos más aún
en la puerta se la nevera
qué nos trata bien, dándonos
caricias con sus estantes
y cajas blancas que no pueden caducar.


 
Mi casa se quema

Mi casa se quema y digo: "¡Joder! ¡Qué guay! Salto por la ventana rompo los cristales, reboto y vuelve a entrar mientras los espejitos se vuelven a colocar.

Mi casa se chamusca
y digo: '¡Joder! ¡Qué locura!'
Mientras huelo a pelo asado
con sabor a pollo y especies.

Mi chalet adosado se incendia
más allá del círculo de las llamas
hay fanboys que mean para apagar el estropicio.
Y dicen: "¡Ja,ja, ja, ja!"

Y yo exclamo:"¡Jo,jo,jo!
La biblia de Alejandría arde
sin seguro contra incendios.
Mi casita de seta-gnoma prende, la nata de champiñones a la carbobara se corta. Agria como un camión con melones floridos. Mi palacio de rosas empaladas se quema a lo Vlad Tepes recitando a Pizarnik. Hojas y HD de memoria a los que le gustan demasiado la combustión espontánea poetizada. Palabras con tendencia a la gasolina.

Mi garaje putero
es humo y brasas
Satanás es un póster
que se transforna
en una bola de petróleo
y el fuego pasa al jardín
y del jardín al vecindario
a la ciudad
al aire, la Luna y Marte.
Mi choza se quema
los bomberos se lo ven jodido
para apagar el hielo de las llamas,
ascuas de escarcha que entran por mi boca abismal
y salen por la nuca.

Mi casa se quemó
una estructura
como los huesos de un dinosaurio
queda,

mi casa se quemará
por culpa de la fricción
de
un
meteorito contra la atmósfera,
o
de una caja kamikaze de cerillas.
Mi casa se había quedado
besos sin labios.




 
Hola…
Podríamos fomentar la prosa por estos lados…¿No sé si te parece bien? Esa prosa que a diferencia de los versos anda tan perdida y oculta por los rincones y pasillos de MP.

Y si la prosa también tiene su encanto más allá del bum del verso de los poetas. :D

Y con respecto a eso, las 2 últimas obras con algunos retoques encajarían muy bien ahí.
 
Fenómeno climático


Mi tierra siempre fue de clima húmedo, muy húmedo, digamos que el sol muy pocas veces se asoma, lo que prevalece es la soledad goteando desamparos en las articulaciones de los ancianos. Con decir que doña Marta, casi de 80 años, la otra vez se fue de traste al suelo por el tema mencionado, y ni siquiera las ratas que abundan en mi barrio, vinieron a ayudarla. Pero este fenómeno de soledad y desamparo no sólo se huele en el aire y afecta a los abuelos. También los jóvenes lo sufren. Yo no sabría: ¿quiénes sufren más sus síntomas?, ¿si los jóvenes o los ancianos? Es que los jóvenes sienten una asfixia agobiante por tanta húmeda soledad que se exilian en sus cuartos, y a los pocos minutos salen en un inmenso diluvio, derribando puertas y ventanas, arrastrados como si fueran peces al abandono de Dios. Muchos de estos jóvenes mueren en la acera más soleada. Sin dudas, el sol también cumple un rol irónico en todo esto, ya que únicamente sale y les sonríe en el momento que ellos están muriendo. El lado positivo de esto es que, por lo menos, una vez antes de morir sienten como se seca la humedad que llevan en sus entrañas.

Los especialistas no saben cómo contrarrestar estos terribles efectos ambientales que produce la humedad. Pero, como un intento con pocas esperanzas, aconsejan que los ancianos se busquen alguna mascota adiestrada para ayudarlos a la hora de sufrir estas dolencias o para que vayan en busca de la ayuda necesaria. También dicen que esas mascotas, en lo posible, sean caninos, ya que son más fieles y compasivos que los hombres, de no conseguir canes que se busquen un hámster que por un poco de agua y comida, y una rueda para correr un rato son más cariñosos que cualquier persona.
Y con respecto a los jóvenes, les sugieren que encuentren lo más rápido posible alguna buena mujer que les eleve la temperatura corporal y que les seque el frío húmedo del corazón. Y en menor medida, que sepa lavar y planchar en seco el traje de sus almas.
En la calle Alberdi, todos los sábados se dictan cursos de prevención contra la húmeda soledad que tanto nos aflige.
 

ANAZNAM AL


Una manzana verde tengo para todo el mes, es la dieta que me ha recomendado mi médico psiquiatra.
Ahora mismo estoy sentado enfrente de la fruta, y no sé que hacer. Dudo si empezar a cortar un trocito hoy o dejarlo para mañana. Siento un peso a mi espalda, como si todas mis amigas estuvieran detrás mía en un carrusel de fichas de dominó, empujadas por mi madre. También está la policía, bomberos y protección civil. Todo el vecindario.
Son paranoias mías.
El sol es un melocotón que se funde con un
chof en un pastel nocturno Almohadas de palomitas de maíz. Pop.

Al segundo día, ya no noto que halla nadie más aquí conmigo. Solo siento mi dentadura anestesiada contra la mandíbula que es una barra de hierro. He puesto la manzana en un plato, dispuesta para cortar un pedazo. Pero mejor lo pienso, y lo deja para mañana. Raymond Carver me dice: "¿Pero qué haces tía? Y yo le contesto en modo gilipollas: "¿Y tú que haces hablando en español?", mientras el tipo se convierte en una Whopper con alas. Pío, pio, pio.


Al séptimo día salgo de la nevera y me pongo en el plato. La casa está hecha una mierda. La gran manzana viene botando hasta la cocina con un cuchillo y tenedor, dispuesta a rebanarme. Pero parece que me tiene penita, sus ojos de botones son pura melancolía de casa de muñecas. Allí me quedo entera. Se hace de noche. Gelatinas de fresa como mondongos. No sé por qué me rio en un río de leche ficticia.

Quince días:
Estiro los brazos, me cruje hasta la coxis. Cajas de cartón con moscas se desparraman por el suelo. Noto que algo sobre sale en un costado como un barco pirata con velas de calavera. Mi costilla. Pero resulta que en el otro lado hay más barcos. Costillas peladas.

Muchos días después:
Doctor estoy jodida. Ya no sé qué es pasar hambre, pero es que ya no sé ni lo que es tener hambre. La manzana es como una especie de pliegue en un costado de la mesa, no sé si es una hoja de papel o una mierda. Yo estoy en el techo de mi casa llena de mugre, y menos mal que estoy aquí parada. Porque estoy tan flaca que ya ni la gravedad me afecta, esta guay esto de levitar. Qué buena dieta, aunque espero no acabar en la estratosfera.
Buenas noches.
 
Última edición:
Fenómeno climático


Mi tierra siempre fue de clima húmedo, muy húmedo, digamos que el sol muy pocas veces se asoma, lo que prevalece es la soledad goteando desamparos en las articulaciones de los ancianos. Con decir que doña Marta, casi de 80 años, la otra vez se fue de traste al suelo por el tema mencionado, y ni siquiera las ratas que abundan en mi barrio, vinieron a ayudarla. Pero este fenómeno de soledad y desamparo no sólo se huele en el aire y afecta a los abuelos. También los jóvenes lo sufren. Yo no sabría: ¿quiénes sufren más sus síntomas?, ¿si los jóvenes o los ancianos? Es que los jóvenes sienten una asfixia agobiante por tanta húmeda soledad que se exilian en sus cuartos, y a los pocos minutos salen en un inmenso diluvio, derribando puertas y ventanas, arrastrados como si fueran peces al abandono de Dios. Muchos de estos jóvenes mueren en la acera más soleada. Sin dudas, el sol también cumple un rol irónico en todo esto, ya que únicamente sale y les sonríe en el momento que ellos están muriendo. El lado positivo de esto es que, por lo menos, una vez antes de morir sienten como se seca la humedad que llevan en sus entrañas.

Los especialistas no saben cómo contrarrestar estos terribles efectos ambientales que produce la humedad. Pero, como un intento con pocas esperanzas, aconsejan que los ancianos se busquen alguna mascota adiestrada para ayudarlos a la hora de sufrir estas dolencias o para que vayan en busca de la ayuda necesaria. También dicen que esas mascotas, en lo posible, sean caninos, ya que son más fieles y compasivos que los hombres, de no conseguir canes que se busquen un hámster que por un poco de agua y comida, y una rueda para correr un rato son más cariñosos que cualquier persona.
Y con respecto a los jóvenes, les sugieren que encuentren lo más rápido posible alguna buena mujer que les eleve la temperatura corporal y que les seque el frío húmedo del corazón. Y en menor medida, que sepa lavar y planchar en seco el traje de sus almas.
En la calle Alberdi, todos los sábados se dictan cursos de prevención contra la húmeda soledad que tanto nos aflige.

Cómo no, mi clima es húmedo. Desde la parte frontal hasta la trasera. Mansión gótica y choza prehistórica. No deja de llover, aunque el parte metereológico diga lo contrario. Lleven plumas de hielo y flores de cerezo. Cae lluvia antigua dentro de todo lo que se deja. Granizo de agua limón. Danas tan apocalípticas como la parte frontal, turgente. Lleven sueños de pesadillas con tono de muñecosis que son pesadillas de sueños. Un poco más abajo sale todo hacia afuera de lo que entró húmedo. Y los australopithecus aprenden a poetizar en prosa para no extinguirse en un testamento seco. Se perpetua la especie húmeda y lluviosa. Tan verde como lo fue el Sáhara una vez. Tan negra como el basalto. Inundaciones que se lo llevan todo hacia la rambla del nunca que quiere ser siempre. Definitivamente mi clima es húmedo, selvático. Asalvajada por todos los lados.
Mañana ya veré por donde sale el Sol.
 
Última edición:
Cómo no, mi clima es húmedo. Desde la parte frontal hasta la trasera. Mansión gótica y choza prehistórica. No deja de llover, aunque el parte metereológico diga lo contrario. Lleven plumas de hielo y flores de cerezo. Cae lluvia antigua dentro de todo lo que se deja. Granizo de agua limón. Danas tan apocalípticas como la parte frontal, turgente. Lleven sueños de pesadillas con tono de muñecosis que son pesadillas de sueños. Un poco más abajo sale todo hacia afuera de lo que entró húmedo. Y los australopithecus aprenden a poetizar en prosa para no extinguirse en un testamento seco. Se perpetua la especie húmeda y lluviosa. Tan verde como lo fue el Sáhara una vez. Tan negra como el basalto. Inundaciones que se lo llevan todo hacia la rambla del nunca que quiere ser siempre. Definitivamente mi clima es húmedo, selvático. Asalvajada por todos los lados.
Mañana ya veré por donde sale el Sol.

La calle es Alberdi 642, tercer piso. Entre Alberdi y Colón. Los cursos se dictan al mediodía, a las 12 en punto. Te aconsejo que vayas temprano sino se abarrota de gente. Claro… “temprano” si la resaca te lo permite. Sino esta el 0 810 para llamar pero, claro, las incompetentes sicopedagogas no creo que por una simple llamada te salven de morir ahogada por tantos litros de humedad que como todos “los ahogados” por tantos años almacenamos. ;P
 
La calle es Alberdi 642, tercer piso. Entre Alberdi y Colón. Los cursos se dictan al mediodía, a las 12 en punto. Te aconsejo que vayas temprano sino se abarrota de gente. Claro… “temprano” si la resaca te lo permite. Sino esta el 0 810 para llamar pero, claro, las incompetentes sicopedagogas no creo que por una simple llamada te salven de morir ahogada por tantos litros de humedad que como todos “los ahogados” por tantos años almacenamos. ;P

Es que las humedades son jodidas, hacen que las esquinas se hagan redondas y turgentes. Y las direcciones te de igual que sean horizontales o verticales.
:D:D:D:p
 
Última edición:
Un poco de humor del folklore de la Costa Caribe Colombiana.
El cantante toca con una flauta o caña de millo, es un instrumento típico de la Costa Atlántica que emite un sonido agudo y hermoso que se distingue al solo escucharlo.

 
Última edición por un moderador:
Y esta es nuestra Cumbia Colombiana, distinta en ritmo a la cumbia de otros países; la nuestra es de un movimiento cadencioso, es más lenta y se interpreta con un conjunto de tambores: la tambora, el tambor alegre y el llamador. Además, el guache, las maracas, la flauta de millo y dos tipos diferentes de gaita; instrumento de origen indígena.

 
Última edición por un moderador:
soy la naufraga
que mira las gaviotas muertas
hundiéndose en el aire azulado,
muchos instantes y nada
en las corrientes de arena
violentamente
arrancada del silencio dorado,
iba a decir adiós
pero no tengo manos,
te quería a dar un beso
pero tengo dos cartones
por labios
y en la lengua una jaula soleada,
más allá el faro de una isla monótona
inclinándose, derretido.

¿Esto te pareció Pizarnik?
Ah esto era para mí… ni lo había notado.
Sí… me pareció un poco… Es que Pizarnik escribió:

“no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla
su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento”


y yo pienso "sí, a veces, cada tanto"
que en el rastro de sangre que deja la mariposa metamorfoseándose en larva hay tantas historias, años de lecturas, muchas venas revueltas y por supuesto decenas de muertes.
 
Y ya que estamos con el tema… XD

"SER INCOLORO

(al conejito que se
comía las uñas)

tu opacidad quitará fuentes de verde jabón
banderines colorados
en mano derecha de uñas comidas."
Alejandra Pizarnik.

Hoy le escribo a esta letra escurridiza
que se escapa del poema, causa perdida
del hueco hondo de mis ojos.
Quédate mojada en tu tinta
como una estampa en los labios.
Quédate humedecida
como ese “Ser incoloro”, ese conejito
tan íntimo de mi querida Alejandra que se comía las uñas.
Resérvate empapada en rubor
para aquellos lectores/amantes “de manos derechas
de uñas comidas.”

Aunque sé que no es posible… En las noches
tienes la osada costumbre de dar vuelta
la manivela de la historia,
de derrochar todo el dolor parido en el abecedario.
Sin pedir permiso alguno
lames cada uno de los rincones de la casa
y te deslizas hasta la alcoba, ahí,
donde la memoria sacia la sangre,
el músculo,
la carne,
.......la hoja y su blanca pausa,
................la piedra y su marmolado corazón…

.......y desprendes un desgarrador aullido
que fugas islas a bocas de lobos, montes a profundos mares,
pájaros a incendiarios carmesíes del cielo.

Letra que saltas de tu tinta y te vas
para no ser otra sumisa vocal
o tal vez ser otra amotinada consonante, otro ángel que bulle
sus heridas abiertas con orgullo.

Letra que te amas tanto
que haces que el tiempo se acurruca y duerma,
.........ahí,
................debajo de tus pies,
................debajo de la cama.
 
y con respecto a la prosa... lo que propuse antes, no, no me olvidé.

“Retomando la prosa”

Enciendo un cigarrillo, bebo un sorbo largo de whisky y leo un poema anónimo, hasta ahora completamente desconocido para mí. Un poema de algún fulano con deseos de artista, con un sueño que aún no llegó tan alto para sentir el golpe de la caída.
Mientras leo me adentro en la misteriosa trama que habla de un poeta que está sentado en la cúpula de un rascacielos de la ciudad de Buenos Aires en una noche de punzantes estrellas, en donde la ebria luna intenta seducir al galante verano, pero la luna está muy borracha y harapienta, y el verano es todo un señorito francés que ni la hora le da.
También hay otras figuras sobresaliendo del texto como un gato en un tejado maullando lágrimas eternas de humanidad, una golondrina temerosa que no sabe volar y no se anima a lanzarse de la cornisa ni siquiera por su idea preconcebida del suicidio, un ruiseñor nocturno que canta una estrofa sin rima de una lírica renacentista, un par de niños que juegan a tientas el rito de los huérfanos silencios sabiendo que con cualquier simple movimiento se caerán al vacío y una mujer, una solitaria y joven mujer de la que todos se enamorarían al verla, incluso las mujeres.

Lo que cualquier lector jamás podría saber es que esa joven mujer va a morir de soledad aún más joven de lo que es, que el par de niños no son otra cosa que unos viejos inmaduros, pero sin infancia, que el ruiseñor tiene alma de cuervo y que de poesía ni de canto sabe nada, que la golondrina ya se suicidó con una sonrisa en su cara porque así consiguió curarse del cáncer alquitranado del fracaso, que aquel gato fue una querida mascota que enterré hace un par de años, que la luna es una metáfora de mi pobre hermana, la cual jamás pudo ir al colegio porque nuestra familia vivía en una condición muy precaria, y que el verano era el joven, rico, educado y refinado de nuestro barrio, y que la noche de punzantes estrellas son las cicatrices que nos dejan los años…

Finalmente, cuando me doy cuenta de todo esto, dejo de leer y cierro el libro para ver que estoy sentado sobre la cornisa del rascacielos más alto de la ciudad.
 
y con respecto a la prosa... lo que propuse antes, no, no me olvidé.

“Retomando la prosa”

Enciendo un cigarrillo, bebo un sorbo largo de whisky y leo un poema anónimo, hasta ahora completamente desconocido para mí. Un poema de algún fulano con deseos de artista, con un sueño que aún no llegó tan alto para sentir el golpe de la caída.
Mientras leo me adentro en la misteriosa trama que habla de un poeta que está sentado en la cúpula de un rascacielos de la ciudad de Buenos Aires en una noche de punzantes estrellas, en donde la ebria luna intenta seducir al galante verano, pero la luna está muy borracha y harapienta, y el verano es todo un señorito francés que ni la hora le da.
También hay otras figuras sobresaliendo del texto como un gato en un tejado maullando lágrimas eternas de humanidad, una golondrina temerosa que no sabe volar y no se anima a lanzarse de la cornisa ni siquiera por su idea preconcebida del suicidio, un ruiseñor nocturno que canta una estrofa sin rima de una lírica renacentista, un par de niños que juegan a tientas el rito de los huérfanos silencios sabiendo que con cualquier simple movimiento se caerán al vacío y una mujer, una solitaria y joven mujer de la que todos se enamorarían al verla, incluso las mujeres.

Lo que cualquier lector jamás podría saber es que esa joven mujer va a morir de soledad aún más joven de lo que es, que el par de niños no son otra cosa que unos viejos inmaduros, pero sin infancia, que el ruiseñor tiene alma de cuervo y que de poesía ni de canto sabe nada, que la golondrina ya se suicidó con una sonrisa en su cara porque así consiguió curarse del cáncer alquitranado del fracaso, que aquel gato fue una querida mascota que enterré hace un par de años, que la luna es una metáfora de mi pobre hermana, la cual jamás pudo ir al colegio porque nuestra familia vivía en una condición muy precaria, y que el verano era el joven, rico, educado y refinado de nuestro barrio, y que la noche de punzantes estrellas son las cicatrices que nos dejan los años…

Finalmente, cuando me doy cuenta de todo esto, dejo de leer y cierro el libro para ver que estoy sentado sobre la cornisa del rascacielos más alto de la ciudad.

No has leído mi cuento...:(:(:(
 
GENTE LOCA


Estamos locos, perdidos bajo el sol de melocotón sin sombra, ellos huyen, nosotros esperamos un milagro. La lluvia. La humedad. Sobre una piedra de escorpión. Estamos un poco locos nadando en la arena. Las máquinas de arar son esculturas de chatarra para saltar al infinito inmediato que atraviesa nuestras agitadas cabezas por una resaca de arena.

Muy locos. Nadamos de espaldas entre delfines de esparto, el destino se entierra y aparece en los campos secos con deditos locos de cardos diciéndote que lo persigas.

Pasan 13 años un grano, un guijarro. 13 años más, seguimos perdidos entre pequeñas locuras que nos engrandecen en la llanura salvaje, las nubes se nos escapan de las manos como algodones que no quieren darnos turgencia.

La lluvia se aleja de nuevo con las sombras de las olas.
Los locos.
 

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