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La princesa Esmeralda dormita inconsciente
languidece hechizada por una conjura
en un reino salvaje de agobio y locura
infectada del odio de un mundo indecente.
La que fuera la brisa del preso inocente
y del niño que sueña, su estampa futura;
del amante que espera, la efímera cura
e ilusión que sustenta quien muere impotente.
¡Dime tú!, ¿Dónde yace tan verde hermosura?
¿Ya no hay príncipe humano que beba tu fuente?,
¿O es que acaso mi estirpe rehusó tu dulzura?
Desterrada en un mundo viciado y demente
y anhelante de un beso de buenaventura
claudicó "La Esperanza cual bella durmiente.
Me encanta la comparación que has logrado Luis, muy bella la esperanza convertida en bella princesa durmiente, esa imagen es preciosa...
Finalmente la Esperanza es lo que nos mantiene vivos, con ganas de seguir el camino que a veces se vuelve pedregoso.
Gracias por compartir, yo de sonetos no sé nada, pero lo que leo me ha gustado mucho, saludos compañero y un abrazo desde mi rincón de mar, naty