Si no tuviese la impaciencia diaria
a mi lado, siquiera por un rato,
tendría, como el quieto ardid del gato,
el fruto, por su ciencia milenaria.
a mi lado, siquiera por un rato,
tendría, como el quieto ardid del gato,
el fruto, por su ciencia milenaria.
Si el tiempo malgastado en la ordinaria
manera de buscar distinto trato
lo usara en mejorar este relato,
sería mi inquietud innecesaria.
manera de buscar distinto trato
lo usara en mejorar este relato,
sería mi inquietud innecesaria.
La prisa siempre viene cuando el ego
precisa de alimento cada día,
cuando más importante es la empatía.
precisa de alimento cada día,
cuando más importante es la empatía.
Sin ella la aptitud es como el riego
que va a parar al mar, en vez de al fuego
que impide ver el paso de otra vía.
que va a parar al mar, en vez de al fuego
que impide ver el paso de otra vía.
Iguazú