• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Recuerdos del futuro

Callejero60

Sé agua ... o nada.

Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~
 
Última edición:
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~


Profundo y alarmante, Manolo. Pero nos queda la luna para seguir adelante.
Son palabras mayores!
Abrazo.
 
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~


A muchos el miedo les anuda las gargantas y su posición hace que sus piernas tiemblen. Hermosa manera de escribir. Disfruté mucho esta lectura, estimado Callejero. Claramente volveré a leer tu composición. Un gran abrazo.
 
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~


Excelente poema, felicidades.
A mi tambien me gusta ese final, que no era el final, según nos dices, pero que te ha quedado perfecto.
Saludos.
Isabel
 
A muchos el miedo les anuda las gargantas y su posición hace que sus piernas tiemblen. Hermosa manera de escribir. Disfruté mucho esta lectura, estimado Callejero. Claramente volveré a leer tu composición. Un gran abrazo.
Hay un dicho por ahí, que dice que Dios le da pañuelos a quien no tiene nariz; en gran medida es cierto, hay algunos.......... bastantes, que tienen el don de escribir, y la cobardía es su bandera, como bien das a entender.

Muchas gracias por estar.
 
Excelente poema, felicidades.
A mi tambien me gusta ese final, que no era el final, según nos dices, pero que te ha quedado perfecto.
Saludos.
Isabel
Gracias, Isabel, por ese excelente que le dedicas al poema; en verdad es un grito contra el viento, no pienso que haya mucha gente, que se haga eco de lo que quise expresar.

Gracias de nuevo, y Saludos.
 
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~


Magnífica poesía, un placer cada verso, saludos.
 
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.

No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.

Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.

¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.

Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.

Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
~•~


Una pena que las letras presentadas no tuviesen un mejor regalo.
Gracias por compartir.
Abrazos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba