Callejero60
Sé agua ... o nada.
Y te callaste la boca...
cuando en rediles rumiaban los corderos de los dioses,
y entre pastores y lobos pactaban su "Cosa Nostra";
te dictaron los renglones,
y te callaste la boca.
No dió tregua el enemigo
en sus férreas ambiciones de explotación y dominio,
con milagros de cartón para sumisos gentiles;
nunca se mojó tu lengua, ni en pira jamás ardiste
cuando inyectaron mentiras inventadas en pasillos,
te llevaste el agua al cuello bendiciendo al que bendice,
condenando aquel valor que mostraba tu vecino.
Como el humo eran las voces,
y los pájaros de lata ponían filtro a la vida.
Mientras abuelos morían sin el cariño de un roce,
solo supiste fingir, llorando lágrimas frías.
Sabe de suerte el payaso que de ignorancia adolece.
¡Qué suerte de no saber!, cuando al saber llaman suerte.
Ardieron ya los escritos que contaban de odiseas
y envejeciste entre hojas viendo caer los otoños;
mientras hablaban de paz los señores de la guerra,
tú, sicario de palabras, abrazaste a tus demonios,
prostituyendo tus letras;
buscabas, tal vez la gloria;
quizás tu barriga llena, libró de la hoguera a Troya.
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Pero nos queda la luna,
siempre mimosa y dispuesta,
a remendar con piropos las heridas de una tierra,
donde se inspiran las musas
con jirones de poeta.
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