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Soñamos despiertos



Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







 
Y nunca se sabrá cielo, a veces esa duda nos acompaña toda la vida, pero
esos amores es mejor guardarlos para que nos inspiren estos hermosos
poemas, no conocía esta voz poética tuya y la verdad me encanta, por fa
sigue escribiendo en este foro. Gracias por el momento generoso de tus
letras, que ciertamente disfruté. Besitos apretados en tus mejillas.
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Una mezquindad que se justifica por ese momento cuando nos dejamos llevar en la gran sabana de los sueños.
La libre verbosidad de tu pluma se luce en este precioso poema que está de nuevo en Casa.
Un abrazo siempre hasta allá.
Camelia
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo esto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reúne la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Te rifaste un poema antológico, mi buen amigo Sergio. En la madurez de su desarrollo se puede leer una historia en la que muchos se pueden sentir identificados, desde limerencia de las promesas enamoradas hasta el desgaste de la vida en pareja. Es bellísimo con todas sus letras.

Me da mucho gusto encontrarte en versos libres de alto vuelo; muchas gracias por compartirlos. Te mando un fuerte abrazo.
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti

hablándote en nuestra lengua
casi extinta.


Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.

La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.


¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?

¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.


Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.


Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.


Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.








Despiertos o dormidos soñar es bello, insta, y reproduce momentos inolvidables que se anhela atrapar o haber atrapado en la realidad y permitir que sucedan o se repitan. Me ha gustado mucho esa libertad en el formato, su elocuencia, su intensidad, esa sobriedad quizá hasta aceptación, con su dejo de ironía, y lo haces muy bien mi Querido Poeta y Amigo Sergio @goodlookingteenagevampire al escribir así, con profundo sentimiento. Anegro y agrando algunas líneas -que por llamar mi atención no hacen que el poema completo pierda un ápice su belleza de conjunto- Te saludo afectuosamente, itero mi Admiración y te deseo interminables momentos felices. Enhorabuena! Muchas Gracias por compartir tu Arte incluida la música, siempre tan acorde:
We live in cities you'll never see on-screen
Not very pretty
But we sure know how to run things
Living in ruins of a palace within my dreams
And you know we're on each other's team
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Es básico el amor de la familia querido amigo Sergio, un poema sustancioso y con un toque de rebeldía que me encanta. Una amena lectura. Un abrazo, feliz navidad!!!
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Soñar despiertos, es un vicio pernicioso que no lleva a ninguna parte, pero da descanso y placer de placebo. Un gusto leer tu excelente poema de amor. Un beso.
 
Bueno, yo también me sumo a este simpático grupo de lectores, que hemos podido disfrutar de un poema que se hizo de principio a fin, realmente pensándolo. Desde el primer verso hasta hasta el último verso.. Se nota la intensión; esa búsqueda por lograr imágenes profundas y realmente com-puestas. Hay mucho de ello aquí. Y eso estimado Sergio, merece celebrarse. Muy buen poema. Felicitaciones... y recuerde, de que esto recién empieza.
Afectuosamente:
 
Última edición:

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
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hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.








Formato poetico libre pero lleno de sobrios detalles donde la elocuencia deja
claro que el soñar es algo bello, repetir momentos y a la vez anhelar que
le pertenecen a uno..., como una solicitud de la repiticion de los mismos.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
Felices Fiestas|
 
Y nunca se sabrá cielo, a veces esa duda nos acompaña toda la vida, pero
esos amores es mejor guardarlos para que nos inspiren estos hermosos
poemas, no conocía esta voz poética tuya y la verdad me encanta, por fa
sigue escribiendo en este foro. Gracias por el momento generoso de tus
letras, que ciertamente disfruté. Besitos apretados en tus mejillas.
Están guardadísimos.
Muchas gracias, Ana Mercedes.
Un beso.
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Estimado compañero.
Debo confesar que la primera estrofa es espectacular y que ella sola me atrapo y retuvo instantes e instantes por todo lo que dice con tan poco y cuando al fin pude proseguir... me encanto todo.
Gracias por compartirlo así de esa manera
Saludos y excelente día
 
Estimado compañero.
Debo confesar que la primera estrofa es espectacular y que ella sola me atrapo y retuvo instantes e instantes por todo lo que dice con tan poco y cuando al fin pude proseguir... me encanto todo.
Gracias por compartirlo así de esa manera
Saludos y excelente día
Ayer tuve una reunión en un lugar que me pertenecía de otra vida y comprobé que los recuerdos siguen intactos.
Muchas gracias, Ice. Un abrazo.
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Maravilla, señor de los sonetos. Esta disgresión me sabe a gloria. La descripción de los espacios y sus límites es glamorosa. Tremendo placer leerte. Un beso.
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Muy bonito poema. Me encanta. Un abrazo con la pluma del alma
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Qué bello escribes, y como sentí la profundidad de tus versos, me tocó de lleno,

entendí la realidad de ese poema, tan lleno de nostalgia, que tuve que releer para comprender la amplitud de las emociones que expresas cuando miras atrás y ves el presente,

pude sentir el momento, feliz sábado, un beso Sergio,

espero y deseo que pueda leer nuevamente algún poema tuyo, me gusta como escribes, deseo que vuelvas a inspirarte tan bonito
 

Sé que no me esperabas
de pie, otra vez,
delante de ti
hablándote en nuestra lengua
casi extinta.

Pero irremediablemente pienso
en la bella alianza
que forma nuestra sangre.
La pausa en torno a ella
es un tratado inviolable
que por segundos jabonosos
rompe escudos y corazas.

¿Te pasa como a mí
que no sabes
con cuál momento quedarte?
¿El presente sigue siendo
tan complejo como
para beberlo de un sorbo?
¿Te resigna esa torpe apuesta
a un futuro cada vez
más estrecho?

Descubrimos tesoros
en los significados
que nadie más valoró,
en sendas opuestas,
trazadas por olvidos.

Vimos el interior del cuarto
cada vez más vacío
que se hizo más grande y oscuro
y que, casi con delicadeza,
aún nos oprimía.

Lloramos hojas ocres
por mejillas de inviernos
mientras decidimos si ser
semilla enraizada a la tierra
o polvo que se disemina.

Encajamos a la fuerza
en los rígidos moldes
de cada celda nocturna
que nos estructura y orienta
en cada amanecer de ausencias.

Pudimos imitar
nuestra felicidad
que nos supo a un castigo
autoimpuesto por orgullo, mientras,
apostamos a tropiezos inducidos
que nos hicieran parecer
un poco lo que fuimos.

Llegamos a un punto
en que no sabemos
si fue lo nuestro
o todo ésto
el innecesario paréntesis.

Cuando cerramos los ojos
se abre esa vieja ventana
por donde se cuelan recuerdos,
se reune la familia,
no se rompen promesas,
desaparecen los problemas
bajo una lluvia torrencial
de sonrisas y caricias.

Es lo más parecido
a la mezquina libertad
con la que soñamos despiertos.







Estuviste melancólico, Sergio. Muy bueno.
Abrazo.
 
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