Encontré una versión de mí bastante
insufrible, salida de un presidio,
repudiable y que llega a ser cargante.
Un reptil venenoso cual ofidio.
Mi sangre fría me hace petulante
y este eterno disgusto ¡qué fastidio!
El pulso de mis venas es tajante.
Mi noche pide a gritos un suicidio.
En medio de este caos puedo verte
descubierta, adorable y algo expuesta.
Desentrañada y sin tu tono fuerte.
Te imagino por la vereda opuesta
abriéndole las puertas a mi muerte.
Lo que no seas tú al final molesta.
Última edición: