Trovando

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión

–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.


Es un tema interesante, para leer y releer, con notas surrealistas y además filosóficas, que indagan en la profundidad más reflexiva del corazón. Muy grata lectura y una gran calidad de imágenes.

Que tengas un domingo muy feliz.
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.
Buenas noches
Unas hermosas letras encuentro a mi paso
Gracías
Un saludo
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.


Profundidad de un corazon abierto. un bello poema pleno de simbolos que se desnudan
mientras se recompone una seduccion de intantes que rebasan. queda asi un
magma que desde la incertidumbre clama por ese siglo de calma amorosa.
estar en el, es como sentir la vida. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.
De una manera u otra siempre navegamos entre y más allá del mar de los Zargazos, aunque realmente seamos náufragos en tierra firme, dentro de cada lucha que llevamos en el alma. Felicitaciones Monje Mont, por su profunda, magnífica y filosófica poesía, saludos Daniel
 
Veo en este simbólico poema mi estimado Monge... ese esfuerzo por elevarnos hacia tu más creativa
intensión con imágenes realmente compuestas. El amor siempre será así de inmenso... mientras se sienta
en lo más profundo y, no solo en el corazón.
Muchas gracias estimado Iván por tu lectura y este amable comentario. Que estés bien, amigo. Un abrazo.
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.

Bellísima poesía amigo Monje Mont, me ha encantado verdaderamente, muy substanciosa y rotunda, una joya poética. Un abrazo, y mis mejores deseos.
 
Profundidad de un corazon abierto. un bello poema pleno de simbolos que se desnudan
mientras se recompone una seduccion de intantes que rebasan. queda asi un
magma que desde la incertidumbre clama por ese siglo de calma amorosa.
estar en el, es como sentir la vida. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
Muchas gracias, estimado amigo, por tu lectura profunda y tu amable comentario que enriquece mi escrito. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo.
 
De una manera u otra siempre navegamos entre y más allá del mar de los Zargazos, aunque realmente seamos náufragos en tierra firme, dentro de cada lucha que llevamos en el alma. Felicitaciones Monje Mont, por su profunda, magnífica y filosófica poesía, saludos Daniel
Muchas gracias estimado poeta por tu huella siempre profunda y motivadora que mucho aprecio. Que estés bien. Un abrazo.
 
Voy delirando entre flashes
como deliran su cuerpo
a la deriva, los nautas.

Voy aclarando esos nombres
que pronostican
inéditos horizontes al ojo.

me desdoblo en anónimas formas de sal,
alargando en sus sombras cualquier conclusión
–quienquiera que seas.

Fondeo las naves del nombre.
Depredo en las catedrales del tiempo
y asido a razas prohibidas
de labios que trovan mujeres,
en las herejías del tacto
de todas las formas te cito.

Y los miedos de amar…
en los sueños, que del hombre conforman
las mejores historias.

¡Qué en la voz que rezuma
hay un as en la manga,
franqueando atajos al perdón del regazo,
inflamando los lagos de este niño que corre!

Y ahora sé que algunas veces albergas distancias,
pero emprendes regresos,
cada vez que me afirmas exilios.

Así se subliman las pieles izadas por nautas.
Y en todos los nombres invocan
a Magdalena, Lucía, Soledad y Yolanda.

Que somos paradójicamente
entre la muerte y la vida,
jóvenes aplazando del percutor la sentencia
con un siglo de barro en las manos.
Un lujo leerte!!
Abrazo fuerte.
 

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