Un urbanita enamorado (Del Concurso de San Valentín)

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Tengo la costumbre de gritar te amo,
cuando de las brumas emergidas
lleno copas. Amaso cuerpos
y metrópolis de humo. Erijo hábitats.
Delirios de leña para el fuego de las culpas.

Tengo la costumbre de embeberte,
cuando tus capullos me acogen
en los senos de agua. Cuando al trasvuelo
por tus tierras, todos los dialectos gritan
besos y cannabis.

Y en ambas costumbres, rascacielos.
La cuerda floja tendida sobre la oquedad
entre tus senos. Y soy el funámbulo
que a ciegas desafía las alturas,
con unas copas de whisky.

Suspenso en las honduras de las formas,
perplejo entre las castas del acero,
gritando todos tus motes en neón,
discurro sobre los puertos de tu pelvis.

Y libo en tus fluidos los vértigos del puente
–esa morfología de labios que hilándome
derrochan– y la geometría del sexo
va trazando aristas en las ruinas,
saciando mi insaciable deseo de creerte.

Soy el desenfreno instalado en tus arterias.
El que repatría todos los verbos
para el culto de tu forja,
rehaciéndote en cada lengua que te advierte,
que cuajándote de aromas te bautiza:
urbe pertinaz de mis excesos.
 
Tengo la costumbre de gritar te amo,
cuando de las brumas emergidas
lleno copas. Amaso cuerpos
y metrópolis de humo. Erijo hábitats.
Delirios de leña para el fuego de las culpas.

Tengo la costumbre de embeberte,
cuando tus capullos me acogen
en los senos de agua. Cuando al trasvuelo
por tus tierras, todos los dialectos gritan
besos y cannabis.

Y en ambas costumbres, rascacielos.
La cuerda floja tendida sobre la oquedad
entre tus senos. Y soy el funámbulo
que a ciegas desafía las alturas,
con unas copas de whisky.

Suspenso en las honduras de las formas,
perplejo entre las castas del acero,
gritando todos tus motes en neón,
discurro sobre los puertos de tu pelvis.

Y libo en tus fluidos los vértigos del puente
–esa morfología de labios que hilándome
derrochan– y la geometría del sexo
va trazando aristas en las ruinas,
saciando mi insaciable deseo de creerte.

Soy el desenfreno instalado en tus arterias.
El que repatría todos los verbos
para el culto de tu forja,
rehaciéndote en cada lengua que te advierte,
que cuajándote de aromas te bautiza:
urbe pertinaz de mis excesos.
Felicidades en primer lugar. Cuando lo leí dentro del concurso tuve la impresión de que estaría entre los primeros. A mí me encantó. Saludos afectuosos.
 
Tengo la costumbre de gritar te amo,
cuando de las brumas emergidas
lleno copas. Amaso cuerpos
y metrópolis de humo. Erijo hábitats.
Delirios de leña para el fuego de las culpas.

Tengo la costumbre de embeberte,
cuando tus capullos me acogen
en los senos de agua. Cuando al trasvuelo
por tus tierras, todos los dialectos gritan
besos y cannabis.

Y en ambas costumbres, rascacielos.
La cuerda floja tendida sobre la oquedad
entre tus senos. Y soy el funámbulo
que a ciegas desafía las alturas,
con unas copas de whisky.

Suspenso en las honduras de las formas,
perplejo entre las castas del acero,
gritando todos tus motes en neón,
discurro sobre los puertos de tu pelvis.

Y libo en tus fluidos los vértigos del puente
–esa morfología de labios que hilándome
derrochan– y la geometría del sexo
va trazando aristas en las ruinas,
saciando mi insaciable deseo de creerte.

Soy el desenfreno instalado en tus arterias.
El que repatría todos los verbos
para el culto de tu forja,
rehaciéndote en cada lengua que te advierte,
que cuajándote de aromas te bautiza:
urbe pertinaz de mis excesos.
¡¡¡ Felicitaciones!!!
Un abrazo.
 
Excelente poema, poeta Monje. La calidad de su pluma la refleja este hermoso trabajo. Felicitaciones y saludos. Azalea.
 
Última edición por un moderador:
Tengo la costumbre de gritar te amo,
cuando de las brumas emergidas
lleno copas. Amaso cuerpos
y metrópolis de humo. Erijo hábitats.
Delirios de leña para el fuego de las culpas.

Tengo la costumbre de embeberte,
cuando tus capullos me acogen
en los senos de agua. Cuando al trasvuelo
por tus tierras, todos los dialectos gritan
besos y cannabis.

Y en ambas costumbres, rascacielos.
La cuerda floja tendida sobre la oquedad
entre tus senos. Y soy el funámbulo
que a ciegas desafía las alturas,
con unas copas de whisky.

Suspenso en las honduras de las formas,
perplejo entre las castas del acero,
gritando todos tus motes en neón,
discurro sobre los puertos de tu pelvis.

Y libo en tus fluidos los vértigos del puente
–esa morfología de labios que hilándome
derrochan– y la geometría del sexo
va trazando aristas en las ruinas,
saciando mi insaciable deseo de creerte.

Soy el desenfreno instalado en tus arterias.
El que repatría todos los verbos
para el culto de tu forja,
rehaciéndote en cada lengua que te advierte,
que cuajándote de aromas te bautiza:
urbe pertinaz de mis excesos.
Muy bello poema de amor amigo poeta. Enhorabuena y mi amistad poética Amarilys
 
Un gran poema Monje, tus letras tienen mucha magia, hermosas
imágenes y un uso muy apropiado del lenguaje, en resumen un
poema con muchos méritos para estar en el lugar que ocupó en
el certamen, Muchas gracias por tu confianza en la organización
del concurso y por participar, con esta belleza de composición.
Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 
Tengo la costumbre de gritar te amo,
cuando de las brumas emergidas
lleno copas. Amaso cuerpos
y metrópolis de humo. Erijo hábitats.
Delirios de leña para el fuego de las culpas.

Tengo la costumbre de embeberte,
cuando tus capullos me acogen
en los senos de agua. Cuando al trasvuelo
por tus tierras, todos los dialectos gritan
besos y cannabis.

Y en ambas costumbres, rascacielos.
La cuerda floja tendida sobre la oquedad
entre tus senos. Y soy el funámbulo
que a ciegas desafía las alturas,
con unas copas de whisky.

Suspenso en las honduras de las formas,
perplejo entre las castas del acero,
gritando todos tus motes en neón,
discurro sobre los puertos de tu pelvis.

Y libo en tus fluidos los vértigos del puente
–esa morfología de labios que hilándome
derrochan– y la geometría del sexo
va trazando aristas en las ruinas,
saciando mi insaciable deseo de creerte.

Soy el desenfreno instalado en tus arterias.
El que repatría todos los verbos
para el culto de tu forja,
rehaciéndote en cada lengua que te advierte,
que cuajándote de aromas te bautiza:
urbe pertinaz de mis excesos.
Mi maxima felicitacion por el reconocimiento recibido. La dulzura junto a la entrega
amorosa se hacen enhebrado verbo para sumar ciertos tintes de sensualidad que
valoran al maximo el ambiente creado en la obra. excelente. saludos con afecto
de luzyabsenta
 
Un gran poema Monje, tus letras tienen mucha magia, hermosas
imágenes y un uso muy apropiado del lenguaje, en resumen un
poema con muchos méritos para estar en el lugar que ocupó en
el certamen, Muchas gracias por tu confianza en la organización
del concurso y por participar, con esta belleza de composición.
Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
Muchas gracias por la motivación de tus palabras. Gracias a ti, por la excelente organización del concurso y por tu paciencia con todos. Felicitaciones y un abrazo.
 
Pareciera que no, pero este poema me confirma que sí... que sí es un romántico empedernido
bajo la aparente liviandad de sus letras... hay una enorme cascadas de bellos sentimientos.
Me encantó el poema, y lo digo en serio compañero.
Cordialmente:
Muchas gracias compañero por tu visita y tu amable comentario. Me alegra que te gustara el poema. Que estés bien. Un abrazo.
 
Mi maxima felicitacion por el reconocimiento recibido. La dulzura junto a la entrega
amorosa se hacen enhebrado verbo para sumar ciertos tintes de sensualidad que
valoran al maximo el ambiente creado en la obra. excelente. saludos con afecto
de luzyabsenta
Muchas gracias amigo por tu apoyo y por tu visita y tu amable comentario. Me alegra que te gustara el poema. Que estés bien. Un abrazo.
 

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