Ya con nuevas banderas a media asta
la cartelera del horror es fija
y la cifra de víctimas nefasta.
Si damos a la muerte lo que exija
la veremos en pleno y entusiasta
sin nadie quien de plano la corrija,
colmará de cabezas su canasta
y su imperio será el que nos dirija.
A punto de picar está el anzuelo.
Irán parece ser un no retorno
de tierra prometida y sin consuelo.
Con las ojivas listas en el horno
trazarán las guirnaldas todo el cielo
con hongos como principal adorno.
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