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Caminar por las anchas
praderas del pensamiento
es un ejercicio, olímpico,
tal vez por lo confuso
que suele ser el observar
el mundo desde un prisma distinto
-nos encontramos confusos, traslúcidos
marcados por la angustia- se bebe un trago
con efervescencia y al instante
una fatal decadencia...
El silencio abraza la muerte,
camina la ofensa de un beso ignorado,
la palabra herida,
la verdad desnuda,
el canto sublime de la piel erizada
y las máscaras crueles del amor roído.
La ciudad en su calma de neón
destila deseos prófugos del alma.
Cada roce, aborda un secreto,
dos brasas
un...