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¡Isabel! Es un gusto saber de tu lectura...
Y sí, efectivamente, se trata de un diálogo en el que me he visto sorprendido por los consejos de ese mundo entero que está a nuestra disposición para ser estrenado. Luz, tiempo y espacio esperan pacientes a las puertas de nuestras esferas de...
¡Hola, Juan! ¿Qué tal va todo, compañero?
Muchas gracias de verdad por la lectura. Me alegra enormemente que te llegaran estos versos.
Hay etapas en las que el robot toma el mando de nuestra vida y seguimos el código establecido por el sistema.
Corrijo la métrica de los versos que me indicas...
TRISTE
Tras este trago sepia de cerveza
con el que suelo bautizar mis versos
acabo de caer en que el archivo
(me refiero al archivo en el que escribo)
lleva el nombre del último poema:
feliz definitivo punto doc.
¡Y no pienso cambiarlo!,
no pienso hacerlo, porque me define
de puta madre: una...
¡Hola, querido Jorge! Qué fácil es rodar como ruedan los cantos del río, avanzando sin tiempo, detenidos al fin y al cabo. Qué difícil es saltar a la ribera y contemplar el río desde fuera y sentir el vértigo de saberse vivo. Hermoso poema que pone sobre la mesa la ceguera en la que caemos una y...
Me alegra, Lírico, que así lo consideres. Es este un soneto que puede caer con facilidad en lo presuntuoso, muy habitual en aquellas creaciones en las que uno pretende llenar demasiado en una estructura tan esencialmente epigramática como lo es el soneto. Por ello me alegra tu apreciación...
¡Jorge! Es curioso, porque el niño sabe ver, pero ni se plantea qué son los horizontes, y para cuando comprendes los horizontes, el miedo atenaza y no logras vislumbrarlos con claridad. Así es la vida. Démosle caña.
Un abrazo.
¡Hola, querida Isabel! Me alegra mucho que te haya gustado, amiga. Efectivamente el horizonte cambia a cada etapa, hasta condensarse en un punto del olvido. Un amigo mío es el autor de un bellísimo epigrama que dice: "un punto final es un horizonte de perfil", y de ahí los horizontes en este...
A toda hostia pasa la vida una vez que el reloj suelta su primer granito de arena. El niño y el joven no tienen ese problema, pero el tiempo ahí está, agazapado, esperando a que le llegue su momento. Después, como dices, los horizontes se alejan alargando nuestra sombra dándole una forma más y...
Hola, Sergio. Hay etapas en las que el tiempo muerto no cesa. No nos enteramos de nada hasta que de pronto, de golpe, nos enteramos de todo.
Saludos, compañero.
HORIZONTES
El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.
El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el...
¡Hola, MARIANNE! Parece que hay que llegar a "una edad" para comprender profundamente, en primera persona, que la vida se acaba. Se nota cuando alguien sabe de lo que habla, y en estos temas de la levedad no queda otra que esperar..., hasta que la pita florece con fuerza en el pecho y los vacíos...
LA RUINA Y EL VUELO DE LAS GAVIOTAS
Hoy fui al centro de salud con los resultados de la analítica.
En mi caso son absurdos estos pinchazos
porque soy un jodido perro autónomo
y ya se sabe que a los perros autónomos
no se les permite ponerse enfermos.
Además, las venas se me asustan y el...
NUESTRO MÁS ÍNTIMO OCASO
Estaba pedaleando en mi triciclo
de faritos azules
cuando mi abuela salió a la veranda, se detuvo,
y voló su mirada hasta encontrar la de mi madre.
Aquella tarde todos se abrazaron
como se abrazan los finales.
Era verano, las libélulas agitaban sus papiros
y el estanque...
TIEMPO MUERTO
Ya no soy el de ayer, tampoco soy
el que seré ni sé tampoco dónde
el torrente del tiempo el tiempo esconde
porque yo más que estar, tan solo voy.
Ni ayer ni ahora ni mañana estoy:
el tiempo escapa y no me corresponde.
¡Maldita sea!, ¿dónde estás?, ¡responde!
...Me quita el tiempo...
¿Yo?, soy tú.
Últimamente cuando reviso el álbum de fotos
me pregunto: ¿yo fui ese?
Últimamente cuando alguien me saca una foto
me pregunto: en serio, ¿yo soy este?
Y este último últimamente me preocupa bastante
porque no ser quien fuiste es algo lógico
pero no reconocerte es muy jodido,
no...
Qué delicia de poema, compañera...
Melancolía ante el abismo de las mariposas que tejen el futuro, versos de una profunda honestidad. Un ejemplo de poesía pura.
Estos versos me emocionaron:
(...)
Hoy zozobro,
me tiño de insectos voladores de tiempo
salto por instinto y sin descanso
mientras la...
¡Rosario! Se me "traspapeló" este maravilloso comentario tuyo; disculpa, compi...
Qué bien traída «La lengua de las mariposas». Es sencillamente genial aquella película, el paradigma del maestro... ese mentor que nos marcará la vida para siempre.
El gusto es siempre mío, amiga.
Un abrazo y que...
jaja! Ya te digo, compañero... Me alegra especialmente que te gustará este poema. Con él cierro unos cuantos versos dedicados al robot que nos habita cuando degeneramos en esa falta de voluntad de silicio.
¡Un abrazo fuerte y feliz semana!
¡Hola, Sergio! Las neuronas de los niños estrenan libretas en blanco, da gusto escuchar la lucidez de su «imaginación».
Gracias por la lectura.
¡Saludos!
¡Querido Juan! Una alegría saber que los versos fueron de tu gusto. Es un poema muy condicionado por su forma y de la que es difícil que salga algo poéticamente decente; pero en este caso me quedo bastante satisfecho con el regusto obsesivo y extraño que me deja la lectura de estos versos...
¡De eso nada Marianne! Adelante, compañera, todo es cuestión de continuar explorando y de no perder la esperanza. Ese ser a pesar de saber que no seremos, es el motor de todo.
Abrazo.
¡Querida Palmira! Siempre es un lujo contar con la huella de tu lectura. A veces la mirada limpia, intuitiva, sin cortapisas, de los niños, nos regalan las pautas de cómo dejar de ser la sombra de nuestra propia existencia. Ese giro de voluntad puede cambiarlo todo. Hay que estar atentos para...
¡Gran comentario, amigo MARKS! En la trascendencia de esa "vulgaridad" de lo cotidiano quizá brille el sentido más íntimo de nuestra existencia. Un saludo y gracias por tu paso.
¡Maravilloso, Luis! Me encanta la «Reflexión sobre poética» de José Ángel Valente, precioso el poema «Ceres» Ben Clark; muy bellos los cuadros y las fotografías que acompañan. ¡Enhorabuena!
DE AGUJEROS NEGROS Y EFECTOS MARIPOSA
Ayer les mostré a mis hijos esa primera fotografía de un agujero negro
y Lena, con el ceño muy fruncido, me preguntó
que si esa galaxia era la nuestra...
—¡Yo nunca me acercaré a los labios de ese monstruo! —dijo Lena.
—Yo no quiero vivir eternamente y ser...
¿Por qué es fácil hablar de lo que uno siente, cuando uno siente que no hay nada de que hablar?
¡Qué gran verso!
Yo creo que precisamente en ese vacío reverbera la fertilidad. Ese vacío, si se siente, es un vacío que está lleno y es poderoso.
Escribes de maravilla. ¡No dejes de lado el...
¡Hola, Marianne! Esa paz de piedra parece muy propio de eso que llaman la «madurez», ¿verdad?
El reloj empezó a correr y hay que prestar atención y no despistarse.
Saludos, compa.
Querido Vicente, un verdadero gusto saber de tu lectura. Una mirada hacia atrás desde el cerro de cuarenta y cuatro giros de veleta. Y en el horizonte, praderas, montañas, noches, días luminosos... Todo ello envuelto en ese velo particular tan propio del recuerdo.
Un abrazo fuerte.
¡Isabel! Me alegra enormemente que te gustara este poema. Un ramillete de versos a modo de semblanza de lo que uno recuerda de su vida.
Resulta sanador en ocasiones mirar hacia atrás. Gracias a ti siempre por tu ternura, compi.
¡Un abrazo!
¡Hola, Jazmín! Agradezco mucho tu atenta lectura, compañera; me encanta cómo la poesía crea nuevos poemas en el pecho de quién los lee.
Efectivamente hay una edad en la que la finitud de la vida se hace muy presente; buen resorte ese golpe de consciencia para aprovechar aquellos buenos momentos...
Muchas gracias Lourdes por pasar por este puñadito de versos.
Estremece mirar hacia atrás y comprobar cómo los hitos vitales no son tantos como parecen.
¡Feliz domingo!
Saludos.
CINCUENTA
Una piel de abedul y otra de roble,
dos tangos que en la brisa se desean.
Tres vinos del tirón y en nuestro siglo
cuatro aves migratorias sin fronteras.
Cinco, y me palpo el rostro y me saludo.
¡Seis síes con sus noes!: ¡la consciencia!,
siete soles se estrenan en mi mundo.
Ocho, y el...
PEPE, EL DEL FERRY
Hablábamos de tantas cosas.
Hablábamos de música, de fotografía,
del futuro de los robots,
y de cómo demoler el jodido muro rodillero
de aquella molesta barra de tu bar
que a mí nunca me molestó.
¡Pero daba igual!,
el fondo era siempre el mismo:
disertábamos sobre lo bello...
¡Hola, Luis! Una vez más te agradezco que te detengas con tu siempre atenta lectura por mis letras. Qué añadir a tu comentario... Completamente de acuerdo, compañero... Resulta penoso que un país como el nuestro no se ponga en marcha con un tema tan esencial como lo es la educación. El...
EL CATEDRÁTICO DE FANTASÍA
Y aquí estoy, frente a la misma ventana,
una semana después
de haber acabado con mi robot.
Pero, al parecer, solo literariamente,
porque su rumor metálico
continúa encastrado en mi bombo,
perdón, en mi computadora.
Uno sabe que el robot le gobierna
cuando se olvida de...
¡Marlene! Un gusto de comentario, de verdad. Me alegra saber cómo fueron encajados estos versos por tu sensibilidad lectora.
Eso es: hasta el punto de no reconocernos, hasta el punto de creer que estamos nosotros al mando del volante, cuando hace tiempo que la voluntad fue reemplazada por un...
Y EL ROBOT FUE DESENMASCARADO
Como todos los sábados
me senté a pensar unos versos
sabiendo que últimamente
no tengo nada que decir,
nada.
Y es que todo empezó —no sé cuándo—
cuando los pezones y las bocas de mi mente
fueron reemplazados por un algoritmo
y un robot sometió, con sus normas de...
EL ROBOT HUMANOIDE
Como todos los viernes
me siento a pensar unos versos,
pero últimamente no tengo nada que decir, nada.
Esa nada bien podría ser el combustible
del motor del cambio, ¡claro que sí!,
pero no habrá cambio si el motor está en el desguace.
Dicen que repetida una misma cosa muchas...
¡Hola, Valentina! Precioso y certero tu comentario.
Hay que estar pendiente de que el jodido robot no viva su no vida por nosotros. ¡Qué fácil parece!, y es que el sistema está montado más para rebaños de silicio que para seres conscientes.
Un abrazo y gracias por la lectura, compa.
¡Querido Jorge!
¡Qué delicadeza de versos! Desde luego fuiste capaz de capturar la ingrávida belleza de esa gotita de vida.
Creo que en toda buena poesía existe una labor previa de exploración, convocando así a la belleza, y se nota, ¡vaya que si se nota!, que tus pupilas trazaron muchas veces...
Qué precioso poema, querida Rosario... Y triste, qué triste este homenaje. Como solo tú lo sabes hacer, llegaste a lo más hondo con un delicado puñadito de versos. Pura poesía. ¡Bravo, compi!
¡Hola, Lourdes! Me alegra mucho tu visita y que fueran de tu gusto estas líneas.
Totalmente de acuerdo, La vida no es fácil pero es muy hermosa.
Muchas gracias por leer.
Saludos y feliz semana.
Precioso poema, Valentina.
En unos pocos versos tejiste una imagen preciosa; esa escalera vecinal, ruda, melancólica y humana.
¡Saludos y buena semana!
¡Isabel! Otro poema precioso. Muy presente ese alma de gato en tus versos. Dejas en ellos ese intenso anhelo por la libertad.
Un abrazo y feliz semana.
¡Desire!
Efectivamente no ser consciente del privilegio de vivir es la raíz de la etapa robótica.
Te paso el enlace de «La Cabina» que le comentaba a Jazmín.
Vale la pena perder un rato.
¡Saludos!
¡Hola, Jazmín! Pues dices bien: esa vida actual que nos esclaviza; casi sin darnos cuenta estamos sometidos a esa voluntad de silicio, sin percatarnos apenas del mundo que nos rodea; de hecho deconstruimos el mundo con nuestra propia torpeza.
Muy bueno el ejemplo que pones acerca del rebaño...
¡Eratalia! Me alegra mucho tu lectura y que fueran de tu gusto este puñado de versos.
Hay etapas en las que creo que nos acercamos peligrosamente a ese robot que obedece de forma sistemática a las líneas del SISTEMA, con una muy reducida o nula capacidad crítica sobre el uso irresponsable que...
EL ROBOT
Como todos los viernes
me siento a pensar unos versos,
pero últimamente no tengo nada que decir, nada.
Esa nada bien podría ser el combustible
del motor del cambio, ¡claro que sí!,
pero no habrá cambio si el motor está en el desguace.
En estos casos, la nada,
es la gota que nunca...
¡Hola, Jazmín! Gracias por la lectura, compañera.
Nos cuesta enfrentarnos al cruce que se corta, a ese contacto humano piel con piel, palabra a palabra, tan torpe como necesario, aunque solo sea por compartir -y comprender mejor- nuestra particular imagen del mundo. Sin embargo no se nos da tan...
¡Elenita! Cuánto me alegra que te gustaran estas líneas. Das en el clavo: cobardía, eso es lo que apuntala la torpeza. El cara a cara no parece ser un talento propio del ser humano. No aprendemos, compi, ni a golpe de cruces. Y sí, cada vez son más las trayectorias vitales que amamos y que ahora...
Para que esta ola del mar acabe en mis pies
tuvo que pasar todo lo que pasó en el mundo
desde su origen.
Juan Luis Mora
LA GEOMETRÍA DE LA TORPEZA
Como en un cuadro de Mondrian
vamos cruzando nuestras propias líneas de universo
con las del resto de las partículas humanas.
Lo realmente...
.
¡Querida Rosario! ¿Qué tal esa entrada de año?
A veces me pregunto por qué resulta tan poderosa la belleza que se esconde en la proverbial torpeza del ser humano. Quizá por ser aquella de un patetismo universal en el que nos sentimos profundamente reflejados. Es hermoso ese baile mientras uno...
ÁNGELES CAÍDOS
Y el Fred Astaire borracho
la elevó por el aire
en un movimiento sorprendente,
pero, como era previsible, algo falló
y su compañera terminó rota
entre las banquetas de la barra,
con aquellos labios rojos de payaso
y su rímel de mimo
brillando en la palidez de su rostro en paz.
Su...
Te regalo, querido Andreas, un cuentito que explica mi segundo verso. Recién salidito del horno, así que seguramente vendré a corregirlo:
La cumbrera:
El techo de mi casa de la isla es un excelente techo de chapa de zinc clavada, de la década de 1940, cuando las chapas eran buenas. La...
Rosario, qué maravilla. Envidio -y te lo he dicho muchas veces- esa capacidad que tienes para hacer universal el mensaje, con un realismo soberbio en el que resulta imposible no sentirse espejado. Estas miniaturas poéticas tuyas son un ejemplo de lo que para mí es la pura poesía.
¡Bravo...
Qué hermoso poema, Jorge...
Cuánta levedad y vigor en cada imagen que encorsetas en el cuarteto de entrada. El esplendoroso verso «subir del agua al bote la escalera» me hizo recordar las salidas a la mar con mi abuelo.
Me encanta esa búsqueda del duende por medio de la palabra, cuando los...
¡Rosario! Me encanta: pero el argumento es el mismo.
¡Así es! Un argumento simple y bestia, sencillamente la ciudad se pliega sobre sí misma en una especie de eterno retorno.
Y ahí, en esa corriente brutal, rodando por el cauce, la extrema levedad del ser humano.
Vaya lujo el regalo de vuestras...
Luis, qué suerte tengo de que me leáis y pueda recibir comentarios como los vuestros. Es, de verdad, una suerte, y me conmueve saber que los versos, tal cual fueron concebidos, crecieron en la mente del poeta-lector de esta manera.
Me guardo estas líneas que me regalas. Nos encontraremos en uno...
Disculpa, querida Palmira, por la tardanza en contestar a tu generoso comentario.
El otro día me encontré con esas dos fotografías, tan distantes en el tiempo, pero a la vez tan sorprendentemente iguales.
Un hombre caminaba solo por la acera, con un gabán y algo en la mano. Si no fuera porque no...
¡Agus! Quedo encantado con tu comentario, ¡gracias!
Efectivamente, la batalla se gana fuera y se remata dentro. Y con los años llega ese marasmo peligroso al que solo venceremos con una auténtica revolución interior. Me alegra de veras tu paso. ¡Un abrazo!
¡LUZYABSENTA! Muy agradecido por tu presencia y comentarios, compañero...
Es una maravilla cómo rescatas la luz de los poemas y los haces tuyos. Gracias.
Un abrazo.
¡Isabel! Un poema de verdad maravilloso.
¡A ti la nada no te habita!, quizá el vacío sí, pero la nada no, porque sientes como nadie, y estos versos son la prueba.
¿Qué es esa paz y silencios compartidos sino la pura poesía?
Un ejemplo de cómo a veces el poema está escrito por ese alma...
¡Jorge! Qué alegría tu visita, compañero. Como el poema aquel de «Carta a mis hijos», son propuestas que pueden tener un resultado final pretencioso, y más, con una estructura tan epigramática como lo es el soneto. Creo que tanto en aquel poema como en este salvé los muebles; pero cuántos...
Muchas gracias, Ben, y disculpa por la tardanza en contestar.
¡Pues anímate! Este foro no tiene par si quieres atacar las formas clásicas con rigor.
Siempre digo lo mismo, pero es que no me canso. La red tendrá su lado oscuro, pero me gana su envés democrático: esa posibilidad de aprender al...
¡Ohhhh! Maravilla de comentario, Rosario, que me guardo. Seis días antes de aparecer yo desapareció -por fin- el genio aniquilador. Qué buenas las reseñas que te has marcada de aquellos años, compañera... Mucho han cambiado las cosas; es cierto que en lo tocante a la salud del planeta, a peor...
CIUDAD
Ayer en una tasca me encontré
una fotografía de mi barrio
de hace más de sesenta años.
En ella un hombre caminaba solo por la acera;
sus fachadas de puro blanco parecían de estreno
y las acacias acababan de plantarse.
Hoy vi otra fotografía de mi barrio de hace dos años
con idéntico...
¡Valentina! ¡Muchas gracias!
Fantástico comentario... Pues efectivamente, compañera, algo de angustia hay, porque el cortoplacismo humano parece no tener límite. Y es una pena, porque el «mundo» es nuestra creación, y es una creación bella (y salvaje), llena de color y movimiento. Todo un mundo...
Qué contraste más brutal entre las esbeltísimas -casi imposibles- pilas del patio de los leones y el basto palacio de Carlos V.
El paradigma de la geometría, del amor por la hidráulica, ¡por el espacio y la luz!, frente a la sillería militar del palacio.
Allá en el Generalife los reyes...
¡Hola, Rosario! Muchas gracias, ¡van cayendo los años! Me alegra mucho tu lectura...
¿Qué sería del mundo creado por nuestra esfera de consciencia si no pudiéramos acercarnos y casi tocar los mundos de quienes nos rodean?
Qué sería del mundo sin la perplejidad cromática del animal consciente...
Qué cosa más bonita, Eratalia... Precioso texto. Qué bien escribes, compañera. Me encanta cómo nos llevas al encuentro con esos relicarios que custodian las piezas de nuestra vida. Objetos-recuerdo que esperan pacientes a recuperar la memoria de lo que fuimos.
¡Bravo! Saludos.
Ni que lo digas, querida Rosario. Es bello el impulso poético que suscitan las esquinas de esta ciudad.
Que el otoño te trate muy bien, amiga.
Un abrazo fuerte.
¡Maravilloso como siempre tu comentario, Alonso! Qué lúcido y bello tu canto a Madrid, y qué suerte tiene esta ciudad de haber cobijado la sensibilidad de una mirada como la tuya. Y sí, estos versos se cocieron entre Atocha y Lavapiés. Veinte años no son nada.
Un abrazo, compa.
¡Hola, Gladiadora! Jaja, es que ese parroquiano profeta que va a dar misa a las tabernas es algo mítico en el universo castizo de Madrid.
Gracias por pasar. Un abrazo.