EL PROFETA
Ven, Amada
abre las puertas de tu corazón
y déjalo inundarse
de cien amaneceres de esperanza.
Ven,
baja al Santuario de la vida
y presiente conmigo
la energía, que perenne, se agiganta.
Olvida, amada
la oscuridad latente del pasado
y sin temor abre tus ojos a la luz,
pues hoy comienza un ciclo nuevo...
¡Mira el Ciruelo!
¿Es que no entiendes que en medio
del Santuario es un Profeta,
y que sus ramas, ayer secas, reverdecen
llenándose de un blanco inmaculado
que gritan que llegó la Primavera?
¿No te das cuenta que las flores
que vienen del pasado no son negras?
¡Mira el ciruelo!
¡Es un Profeta que se viste de blanco
anunciando para ti una vida nueva!
Ven,
Gracias a Dios las flores del Ciruelo
no son negras,
Ven, Amada
¡Abre las puertas
e inúndate de mil amaneceres!
el ciruelo cual profeta, de flores,
se reviste
anunciando para ti la primavera.