Hay algo de ella en la soledad, también.

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
 
Última edición:
y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalló en todos los cuerpos.

Sin embargo la sé bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.


El poema tiene un ritmo de intensidad creciente hacia el epílogo, por eso cito las instancias finales que me parecen sublimes dentro del trabajo de calidad de toda la obra que es elevada y emotiva.
Me recordó a una canción de Alejandro Sanz que te recomiendo, que se llama "Y si fuera ella".
Tus poemas son para leer muchas veces y para mirar dentro del alma.
Un abrazo.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Queda como un recuerdo perenne. Me encantó leerte, Monje. Es un poema precioso y lo siento como sincero, desde el alma.
Gracias por compartir tu talento.
Abrazo fraternal.
 
Sentimientos vivos que se transformaron en versos... contando una singulara y profunda historia de amor; con esa profundidad que siempre nos obsequia tu pluma, mi estimado Monge. Mis saludos y mis respetos para tu infatigable labor poética.
Cordialmente:
 
Última edición:
Me encanta esa profundidad con que vas plasmando tus ideas en el papel,
es como un murmullo que va exponiendo motivos, hasta llegar al grito final
donde se duele, un tránsito mágico que se disfruta inmensamente. Gracias
por tu compatir en el foro. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Me encantó tu poema, amar en el dolor, en la soledad, en toda lluvia que son algo de ella. Gracias por todas estas palabras que llegan muy adentro. Saludos afectuosos.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.

Profunda historia de entregado amor, sentimientos vivos entre versos
que se desprender para que la duda no sea olvido en ese sentimiento
que desde la soledad vive. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
El poema tiene un ritmo de intensidad creciente hacia el epílogo, por eso cito las instancias finales que me parecen sublimes dentro del trabajo de calidad de toda la obra que es elevada y emotiva.
Me recordó a una canción de Alejandro Sanz que te recomiendo, que se llama "Y si fuera ella".
Tus poemas son para leer muchas veces y para mirar dentro del alma.
Un abrazo.
Te agradezco mucho estimada poeta Cecilya tu lectura y tu amable y profundo comentario que enriquece mi escrito. Que estés bien junto a los tuyos. Un abrazo.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Grandes y exquisitos contrastes en cada una de sus imágenes, donde también parece un ser inalcanzable como diosa del Olimpo, como el viento marítimo o el vapor del desierto. Es un poema que lo tiene todo, hasta soledad en ese magistral cierre. Brillante y maravillosa poesía, Monje Mont, aplausos y saludos, Daniel
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Hay un poco de ella en todo y todo de ella, también, en la soledad que habita cada cosa...
Es un poema tremendo, que gusta y duele, que sabe a melancolía.
Un placer leerlo, siempre.
Saludos.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Bellísimo Poema Mont!... Me encanta como escribes, es de mi absoluta preferencia. Hay tanta belleza y sensibilidad en tus versos, sutiles metáforas que van llevando al lector a vivir los sentimientos en cada una de las imágenes que dejas... Hay mucho de ella en la soledad, termina tu poema , con el titulo también, se podía descifrar , pero todo lo que cuentas de ella y como ella te hace vivir las cosas , aunque es melancólico , es a la vez amoroso , muy lírico y poético. Muchas gracias por compartir tu arte. Es un placer.
Amables saludos.
Inés.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
Me gusta el ritmo de tu poema. Ver cómo los versos se aceleran y profundizan hacia ese final en qué la soledad también habita. Atrae y repele, pero se la ama con toda la intensidad que permite el alma.
Versos enormes, llenos de belleza.
Un abrazo y mi enhorabuena por estas letras.
 
Sentimientos vivos que se transformaron en versos... contando una singulara y profunda historia de amor; con esa profundidad que siempre nos obsequia tu pluma, mi estimado Monge. Mis saludos y mis respetos para tu infatigable labor po´ñetica.
Cordialmente:
Muchas gracias estimado Iván por tu lectura y tu amable y motivador comentario. Que estés bien amigo. Un abrazo.
 
Me encanta esa profundidad con que vas plasmando tus ideas en el papel,
es como un murmullo que va exponiendo motivos, hasta llegar al grito final
donde se duele, un tránsito mágico que se disfruta inmensamente. Gracias
por tu compatir en el foro. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
Muchas gracias por tu lectura profunda y tu comentario que realmente me motiva. Me alegra que te gustara el poema estimada amiga. Un lujo contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Me ha gustado mucho el poema.

En un foro de poemas de amor y hablando de ella, la primera idea es pensar en una persona concreta, pero a mí el poema me habla de algo incluso más grande, aunque sea la vivencia subjetiva de un sentimiento (caben más cosas). A mí me parece que dejas libertad (o espacio) al lector para que lleve el poema a su terreno y lo entrelace con su propia vivencia. Así, la comunicación no es tanto del hecho que describa el poema, sino del sentimiento que conlleva, que puede ser común aunque venga motivado por distintas causas, quizás parecidas. Así, leerte es de algún modo compartir las emociones.

Destaco estos versos:

y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,

Creo que son las imágenes del poema que más claramente se visualizan, y además involucrando al lector con algo suyo. Uno de los aspectos que me han ido enseñando que es muy importante en la poesía es esa presencia de imágenes visuales, fáciles de imaginar para el lector, ya que transmiten de forma directa a través de ver la escena y no a través de un proceso de comprensión racional y creo que así pueden alcanzar a despertar una emotividad más primaria (frente al resultado de un proceso lógico).

Me encanta también este verso:

o quizás solamente encalla en todos los cuerpos

Me parece un verso estupendo para finalizar el poema, pero, desde luego, tu eres el autor y tú sabes a dónde querías llegar.

El "Sin embargo" del siguiente verso:

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…

me descoloca un poco, porque no veo que lo que viene a continuación establezca ningún tipo de oposición con lo dicho anteriormente, sino que sigues desarrollando esa presencia todavía más. El "sin embargo" es un poco como si te pusieras una pequeña zancadilla a ti mismo en el desarrollo del poema, como si lo que vas a decir después fuera para restar a lo anterior en vez de para sumar; no sé si consigo explicarme.

(Todo esto, por supuesto, son solo opiniones personales, simplemente ideas que comparto, por si te pueden aportar algo).

Encantado de leerte,

Álvaro
 
Me ha gustado mucho el poema.

En un foro de poemas de amor y hablando de ella, la primera idea es pensar en una persona concreta, pero a mí el poema me habla de algo incluso más grande, aunque sea la vivencia subjetiva de un sentimiento (caben más cosas). A mí me parece que dejas libertad (o espacio) al lector para que lleve el poema a su terreno y lo entrelace con su propia vivencia. Así, la comunicación no es tanto del hecho que describa el poema, sino del sentimiento que conlleva, que puede ser común aunque venga motivado por distintas causas, quizás parecidas. Así, leerte es de algún modo compartir las emociones.

Destaco estos versos:



Creo que son las imágenes del poema que más claramente se visualizan, y además involucrando al lector con algo suyo. Uno de los aspectos que me han ido enseñando que es muy importante en la poesía es esa presencia de imágenes visuales, fáciles de imaginar para el lector, ya que transmiten de forma directa a través de ver la escena y no a través de un proceso de comprensión racional y creo que así pueden alcanzar a despertar una emotividad más primaria (frente al resultado de un proceso lógico).

Me encanta también este verso:



Me parece un verso estupendo para finalizar el poema, pero, desde luego, tu eres el autor y tú sabes a dónde querías llegar.

El "Sin embargo" del siguiente verso:



me descoloca un poco, porque no veo que lo que viene a continuación establezca ningún tipo de oposición con lo dicho anteriormente, sino que sigues desarrollando esa presencia todavía más. El "sin embargo" es un poco como si te pusieras una pequeña zancadilla a ti mismo en el desarrollo del poema, como si lo que vas a decir después fuera para restar a lo anterior en vez de para sumar; no sé si consigo explicarme.

(Todo esto, por supuesto, son solo opiniones personales, simplemente ideas que comparto, por si te pueden aportar algo).

Encantado de leerte,

Álvaro


Estimado Fingal te agradezco mucho tu lectura y este comentario profundo e inteligente que implica más que leer, sumergirse en el escrito y eso requiere tiempo que actualmente a nadie le sobra. Si comentáramos todos de esta manera la cantidad de visitas sería mínima (no serviría al foro jeje), pero el crecimiento máximo… Y por eso el agradecimiento es doble, amigo.

Pues bien, con las disculpas del caso para los que te preceden –luego regresaré a sus comentarios– por respeto a tu esfuerzo y deseo de enriquecer mi humilde escrito, te respondo.

Primero debo apuntar que este poema está escrito, como bien señalas, para ser interpretado de múltiples maneras (interpretaciones múltiples), lo cual hace que la interpretación personal del lector sea válida, y que su perspectiva determine distancias y relaciones válidas también. Así que desde este punto de vista no puedo oponer nada a tu interpretación, ni a la de ningún otro, porque el poema es tuyo. Más o menos así funciona esto.

En las dos primeras estrofas el poema sugiere como “ella” entrelaza la vida y la muerte, la vigilia y el sueño y el “yo quebrado” (hemiplejia del espejo) que somos a veces. En las tres siguientes sugiere el conflicto práctico que surge entre lo ideal y la praxis. Las dos últimas plantean la “paradoja” entre aquello que se ha vuelto difícil de concretar y la maravilla de lo concreto que a veces no vemos bajo todos los techos y en todas las lluvias. Bueno, esta es mi perspectiva original. En muchos poemas, no en todos, intento poetizar una idea, digamos que algo platónica (realidad universal que es independiente y anterior a las cosas concretas): “Es ella antes del deseo y la palabra”. En este caso particular podríamos decir que ella es el amor, o el amor a la idea de amar (más grande que el eros, el filial, o aun que el ágape), por lo que las imágenes un poco más –digamos– abstractas, me son útiles para expresar mis conceptos, más que las imágenes visuales. Así: “…y es ella la leña que arde, la cena y el vino”, después del verso que le antecede es solamente una manera de decir que supera también los límites de lo estrictamente ideal, pero también una forma de permitir al lector que reduzca la interpretación del “ella” a una mujer concreta. Tengo otros poemas que son inspirados por una “ella” de carne y hueso en un contexto concreto, pero este no es el caso.

“…o quizás solamente encalla en todos los cuerpos”, desde mis ojos constituye la manera en que aquello meramente ideal se concreta, se nos hace palpable. El apóstol Pablo decía: “porque en él vivimos, nos movemos y somos”, y “Dios es amor”…, pero también “dioses somos”, pues tal vez esto ayude a entender hacia donde se dirige el poema. Entre lo ideal y la praxis estamos nosotros.

“Sin embargo, la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…” Pues sí, es una oposición necesaria para completar la idea. Una oposición a la perfección de lo ideal que en la cotidianeidad bajo los techos y en las calles, con sus altos y bajos, con sus consuelos y desconsuelos, con sus lealtades y traiciones, con sus saciedades y hambres, con sus tristezas (lluvias) y alegrías, el amor se deja tocar por nosotros. Luego el cierre: “hay mucho de ella en la soledad, también”…es decir: viéndolo con detenimiento no estamos solos.

Espero que sea clara la explicación de algo que es difícil de explicar en poco espacio, porque pertenece al plano de mis ideas. Te agradezco nuevamente el comentario y el tiempo empleado en evaluar y en escribir para transmitir tu interpretación, que respeto y aprecio. Que estés bien. Un abrazo estimado poeta.
 
Hay algo de ella en la vida y la muerte,
y en los presagios aparejados de la vigilia y el sueño.

Hay algo de ella
cuando
con voz rotunda me condena el cerrojo,
obligándome, como obliga el frío,
a la hemiplejia fatal del espejo.

Ella es antes del deseo y la palabra,
y es ella la leña que arde,
la cena y el vino,
pero se diluye en el sopor que acalla las cosas,
en la maldad cotidiana que habita el reflejo,
y que el laberinto despista
mientras escribe en los ojos otra respuesta cruel.

Y entonces,
tras la palabra mezquina,
esa que el labio desprecia y el grito desangra,
irrumpe el dolor invocándola.
Y todas las cosas como si fuesen, hablan,
decretando el luto de saberla niebla.

Yo -el sueño de un loco- como si fuese también,
ensayo exorcismos saltando por todas mis piezas,
pero no ubico la puerta que me aleja o acerca,
porque ella de pronto se expande
-como se expanden las dudas usurpando otros nombres-
y se hace la noche,

y se hace un silencio que nunca se toca,
porque su manera de ser no conoce las anclas
-no sé-
o quizás solamente encalla en todos los cuerpos.

Sin embargo la encuentro bajo todos los techos y en todas las calles…
y la amo también en todas las lluvias.

No sé…,
hay mucho de ella en la soledad,
también.
En la soledad se expande su figura como todo un abanico. Un abrazo, Monje.
 
Grandes y exquisitos contrastes en cada una de sus imágenes, donde también parece un ser inalcanzable como diosa del Olimpo, como el viento marítimo o el vapor del desierto. Es un poema que lo tiene todo, hasta soledad en ese magistral cierre. Brillante y maravillosa poesía, Monje Mont, aplausos y saludos, Daniel
Tus comentarios, estimado amigo, enriquecen mis escritos y realmente me motivan. Te lo agradezco poeta. Que estés bien. Un abrazo.
 

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