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La cita (Sextina)

Miguel Font

Poeta que considera el portal su segunda casa
paciente-recuperado.jpg




Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
 
Última edición:
Quedo extasiada leyendo y releyendo esta otra Obra Maestra, en una composición tan complicada como la sextina , de la que eres el Rey indiscutible...

Estoy segura de que trascenderás como uno de los Poetas más grandes de nuestro tiempo...

Un gran abrazo desde Norteamérca,

Gladiadora__________________
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
Que increíble talento tienes Miguel !.. tu exquisito manejo del vocabulario y creatividad para contar esta reflexiva historia en poesía clásica. Felicitaciones ! Admiración querido amigo. Afectuoso abrazo.
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
Muy bueno Querido amigo , lo tuve que leer dos veces, cuántos padecen ese temblor a causa del licor.
Siempre tus poemas dejan un mensaje que me mola. Un abrazo compañero de las letras.-
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
Mago y maestro de Magos
no puedo abarcar en otra frase
lo que ocuparían mil halagos.
Leerte es un lujo siempre
GRACIAS por escribir Miguel
 
Quedo extasiada leyendo y releyendo esta otra Obra Maestra, en una composición tan complicada como la sextina , de la que eres el Rey indiscutible...

Estoy segura de que trascenderás como uno de los Poetas más grandes de nuestro tiempo...

Un gran abrazo desde Norteamérca,

Gladiadora__________________
Infinitas gracias, Gladiadora, por tu cercanía y por los exagerados, abrumadores e inmerecidos elogios, lo cuales acepto y guardo como caricias en el corazón, porque sé que son vertidos desde la empatía y el compañerismo. Un afectuoso abrazo y otra vez gracias, compañera de letras!!
 
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por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
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Excelente sextina tocallo.

Pienso que te has confundido de foro y mejor debieras presentarla a COMPETITIVA.

Un abrazo.

Mouse
 
Total comunión por mi parte con todos los compañeros que me han precedido en los comentarios de este precioso poema, por el cual te felicito sinceramente. Encantado de aprender leyéndote, querido poeta. Un abrazo
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
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Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
Hermoso el poema y claro el mensaje.
No este sencillo
 
Me ha gustado mucho esta sextina, Miguel, palo este difícil donde los haya y al que veo que te has aficionado con muy buenos resultados.

Te diré , más que nada para que veas que leo con atención, que este verso:

faltantes para exorcizar el miedo,

me ha parecido algo osado en sus acentos pues solo le veo uno en la segunda sílaba, otro en la octava y el correspondiente en la penúltima sílaba, o sea que este es un 2-8-10, y mira que te lo digo yo, promotor por estos lares de los endecasílabos 3-8-10 cuya defensa me ha producido tantos quebraderos de cabeza, jajaja; la verdad es que me ha gustado esta osadía, amigo.

Un abrazo con mi felicitación.


Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
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Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
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y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
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de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”

Primero te felicito, sinceramente, es un trabajo muy hermoso y muy cuidado, luego disiento con Juan Ramón, humildemente claro, pues a mí me suena genial ese verso y no me resulta nada osado, ni ese ni el que Juan menciona tan característico suyo, tampoco lo veo osado, suenan genial. Un abrazo.
 
Me ha gustado mucho esta sextina, Miguel, palo este difícil donde los haya y al que veo que te has aficionado con muy buenos resultados.

Te diré , más que nada para que veas que leo con atención, que este verso:

faltantes para exorcizar el miedo,

me ha parecido algo osado en sus acentos pues solo le veo uno en la segunda sílaba, otro en la octava y el correspondiente en la penúltima sílaba, o sea que este es un 2-8-10, y mira que te lo digo yo, promotor por estos lares de los endecasílabos 3-8-10 cuya defensa me ha producido tantos quebraderos de cabeza, jajaja; la verdad es que me ha gustado esta osadía, amigo.

Un abrazo con mi felicitación.
Con mis disculpas a los compañeros que me han regalado, con anterioridad, un comentario a este poema, me voy a adelantar y contestarle y agradecerle al amigo poeta Jmacgar, por si debo editar algún verso. Tengo que comenzar por decir que de poesía clásica apenas aprendí en este lugar a construir endecasílabos, por eso mi afición por el soneto y la sextina. Dicho de otro modo, no sé salirme de eso. Mi primera sextina la construí con 39 versos melódicos y como bien me indicaron, de esa forma, es un trabajo tremendamente aburrido de leer, solo buena para quienes padecen de insomnio. Así, es que fui buscando otras alternativas de acentuación y siempre trato de combinar acentos en sexta con otros en cuarta y octava. Pero en algunos casos los versos se me escapan de esos parámetros e ignoro si son aceptables o no. Por eso me da un poco de vergüenza cuando me dicen poeta. Me parece que un poeta no cuenta las sílabas con los dedos de la mano, como yo, ni trata de leer muchos poemas con versos alejandrinos para tratar de armar uno (estoy en eso). Esto lo expreso porque me he sentido abrumado por algunos elogios que estoy seguro no merecer. Tampoco escribo mucho, solo cuando tengo la necesidad de contar algo y esto puede ser uno por mes o tres en una semana. Dicho esto, espero no salgan espantados y me sigan leyendo cuando publique algo… :)
 
Primero te felicito, sinceramente, es un trabajo muy hermoso y muy cuidado, luego disiento con Juan Ramón, humildemente claro, pues a mí me suena genial ese verso y no me resulta nada osado, ni ese ni el que Juan menciona tan característico suyo, tampoco lo veo osado, suenan genial. Un abrazo.

Yo no he dicho que no me suene genial. ni que me suene mal, Carlos. He dicho que es un verso osado pues no entra dentro de los cánones de la acentuación clásica, pero eso no quiere decir que no me guste ni que lo rechace. Fíjate que termino mi comentario diciendo "la verdad es que me ha gustado esa osadía, amigo."

El que no sea un verso muy ortodoxo no quiere decir para mí que no me suene bien; me suena divinamente, te lo aseguro, pero ese soy yo, o tú, que tenemos un oido muy generoso, sin embargo te diré que hay preceptistas aquí a los que no les gustan esas osadías y yo he tenido muchas batallas con ellos por mis versos 3-8-10 a los que defiendo a capa y espada, por eso quería resaltar esa osadía de Miguel en mi comentario. Yo siempre he sido muy heterodoxo con la clásica y mis disgustos he tenido por ello.
Abrazo a ti y a Miguel.
 
Con mis disculpas a los compañeros que me han regalado, con anterioridad, un comentario a este poema, me voy a adelantar y contestarle y agradecerle al amigo poeta Jmacgar, por si debo editar algún verso. Tengo que comenzar por decir que de poesía clásica apenas aprendí en este lugar a construir endecasílabos, por eso mi afición por el soneto y la sextina. Dicho de otro modo, no sé salirme de eso. Mi primera sextina la construí con 39 versos melódicos y como bien me indicaron, de esa forma, es un trabajo tremendamente aburrido de leer, solo buena para quienes padecen de insomnio. Así, es que fui buscando otras alternativas de acentuación y siempre trato de combinar acentos en sexta con otros en cuarta y octava. Pero en algunos casos los versos se me escapan de esos parámetros e ignoro si son aceptables o no. Por eso me da un poco de vergüenza cuando me dicen poeta. Me parece que un poeta no cuenta las sílabas con los dedos de la mano, como yo, ni trata de leer muchos poemas con versos alejandrinos para tratar de armar uno (estoy en eso). Esto lo expreso porque me he sentido abrumado por algunos elogios que estoy seguro no merecer. Tampoco escribo mucho, solo cuando tengo la necesidad de contar algo y esto puede ser uno por mes o tres en una semana. Dicho esto, espero no salgan espantados y me sigan leyendo cuando publique algo… :)

Yo no veo querido amigo Miguel que te tengas que avergonzar, eres un Poeta sensible y tus sextinas siempre dejan un mensaje. Sé que no escribes muchos por eso busco tus poemas y los vuelvo a comentar. Puedo asegurarte que tu formato es mucho más difícil que mis alejandrinos, aunque varíen en sus rimas. Y tengo tres años apenas cumplido escribiendo en clásica y eres uno de los poco me comentan.
No entraré en detalles sobre esto último, ya que es bien feo que te ignoren, y yo estoy en esa lista.
Te aprecio Miguel por tu noble corazón y sobre todo por tu compañerismo. Un abrazo compañero de las letras.-
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”



Tremendo, poeta. Fondo y forma conforman un poema de antología que es de justicia reconocer.

Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Total comunión por mi parte con todos los compañeros que me han precedido en los comentarios de este precioso poema, por el cual te felicito sinceramente. Encantado de aprender leyéndote, querido poeta. Un abrazo
Muchas gracias Salvador por estar, en realidad todos aprendemos de todos, te lo puedo asegurar!! Un afectuoso abrazo
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”

Me ha gustado mucho esta sextina, Miguel. No sufro personalmente de alcoholismo, pero conozco el problema de muy cerca, y me parece que has hecho un tratamiento psicológico acertado. Es un tema delicado, que se presta a darle muchas vueltas; desgraciadamente las consecuencias en el entorno son a veces muy funestas,,,

Me extenderé un poco acerca del verso «faltantes para exorcizar el miedo». Subyacente al ritmo de los endecasílabos petrarquistas está siempre el ritmo yámbico, con acentos en todas las sílabas pares. Mecanismos muy interesantes de la percepción del ritmo intervienen para que el oído perciba las distintas acentuaciones de los endecasílabos petrarquistas consonantes con este modelo subyacente. Estos mecanismos de la percepción fueron estudiados en profundidad por un francés llamado Paul Fraisse (y muchos más que desconozco, seguro). Para el caso, menciono solo tres fenómenos que son relevantes: el primero de ellos es que el oído tiene una especie de «memoria inmediata» de solo 8 pulsos, que en el caso del verso son sílabas (esto explica porque el grupo fónico esencial en español tiene 8 sílabas, y explica también porque en el endecasílabo son fundamentales los acentos a partir de la cuarta sílaba, inclusive: las últimas 8); la percepción tiene mecanismos esenciales de reconstrucción del ritmo, es decir que tiende a ver toda secuencia de pulsos como una secuencia de unidades homólogas: solo hay dos tipos de estas unidades, la binaria (que da para versos de longitud impar los yámbicos) y la ternaria (que da los dactílicos); entre estos mecanismos de reconstrucción se destacan el de intercalación, ante una secuencia oóoooó el oído reconstruye oóoóoó, agregando un acento donde no lo hay, y el de transposición, mucho más curioso, que consiste en que el oído puede reordenar los acentos en algunos casos, por ejemplo transponer oóoóooó en oóoóoóo. En este estudio también es un hecho que frente a dos acentos seguidos, el oído elige uno, ignorando el otro. He leído el libro de Fraisse Psicología del Ritmo, y te aseguro que el tema es fascinante y bastante complejo. En el caso de la acentuación 2.6.10 del endecasílabo, naturalmente se produce la intercalación, el oído agrega un acento en octava y otro en cuarta. En el caso de la acentuación 4.8.10, el oído agrega uno en sexta. Más difícil es el caso 3.6.10, donde se llega al modelo yámbico por intercalación en octava, y transposición del acento de 3 a 2 (este fenómeno lo he visto descripto por los estudiosos del endecasílabo de Shakespeare (que los ingleses llaman «iambic pentameter»), tendría que reencontrar la referencia).
No soy, estimado Miguel, un experto en este tema: he leído algunas cosas, sí: las suficientes como para saber que los fundamentos del ritmo del endecasílabo son sutiles, pero no preceptivos. Los preceptos son, en los mejores casos, un resumen sencillo de fenómenos muy complejos. Es interesante que los poetas con su oído hayan llegado a conclusiones que solo hoy pueden avalarse en los laboratorios.
En fin, a la luz de todo esto te diré que ese endecasílabo tuyo pasa bastante bien en un entorno petrarquista: el acento en segunda nos lleva al yámbico, y no hay mayor resistencia a acentuar «pára» ni «exórcizar». Eso no significa que el modelo 2.8.10 sea un nuevo modelo petrarquista, dado que dentro de este modelo sí podríamos tropezar con resistencias naturales a esas acentuaciones intermedias. Para ponerte un ejemplo: la preposiición «para» es considerada átona por nuestros gramáticos; sin embargo, tolera el acento en la primera «a» con cierta naturalidad, no así en la segunda.

abrazo
Jorge

PS. Veo que el fenómeno de transposición está comentado, con el nombre de «inversion» en el artículo de wikipedia en inglés sobre el «iambic pentameter».
 
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Primero te felicito, sinceramente, es un trabajo muy hermoso y muy cuidado, luego disiento con Juan Ramón, humildemente claro, pues a mí me suena genial ese verso y no me resulta nada osado, ni ese ni el que Juan menciona tan característico suyo, tampoco lo veo osado, suenan genial. Un abrazo.
Muchas gracias Carnavalero, por acercarte y por tu aporte alentador, aunque estoy confundido todavía con ese verso!! Un afectuoso abrazo, amigo poeta.
 
Yo no he dicho que no me suene genial. ni que me suene mal, Carlos. He dicho que es un verso osado pues no entra dentro de los cánones de la acentuación clásica, pero eso no quiere decir que no me guste ni que lo rechace. Fíjate que termino mi comentario diciendo "la verdad es que me ha gustado esa osadía, amigo."

El que no sea un verso muy ortodoxo no quiere decir para mí que no me suene bien; me suena divinamente, te lo aseguro, pero ese soy yo, o tú, que tenemos un oido muy generoso, sin embargo te diré que hay preceptistas aquí a los que no les gustan esas osadías y yo he tenido muchas batallas con ellos por mis versos 3-8-10 a los que defiendo a capa y espada, por eso quería resaltar esa osadía de Miguel en mi comentario. Yo siempre he sido muy heterodoxo con la clásica y mis disgustos he tenido por ello.
Abrazo a ti y a Miguel.
Jmacgar, pudiendo elegir la comodidad del comentario simple,has optado siempre, porque no es de ahora, jugártela e intentar la crítica constructiva sobre los aspectos técnicos de la poesía clásica aún a costa de verte inmerso en polémicas. En mi caso yo te lo agradezco profundamente, porque gracias a eso yo voy aprendiendo un poquito más de este arte tan difícil. Un afectuoso abrazo, amigo poeta.
 
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Exhausto, sin haber dormido nada
por el nudo de angustia que le ronda
y viene torturándole hace días,
ha decidido, al fin, hacerle frente
a la miríada de abyectos ojos,
que implacables se burlan de su miedo.

El temblor de sus manos le da miedo,
sabe que al intentar no pierde nada;
confrontar su dolor en otros ojos
quizás aleje la maligna ronda
de demonios, que estampan en su frente
veloz caducidad para sus días.

Al calendario fue tachando días
faltantes para exorcizar el miedo
en el anónimo y humano frente
que preconiza siempre, más que nada,
el abstenerse a la primera ronda.
Hoy despunta la cita ante sus ojos...

Todos, al comenzar, cierran sus ojos,
piden serenidad para sus días,
escampar la tormenta que les ronda
y saber proscribir sin sentir miedo
al farsante que nunca aporta nada
y daña de soslayo y no de frente.

Ahora tiene a todos frente a frente,
hablan de nubarrones en sus ojos,
del bulevar a convertirse en nada
y que al haber despilfarrado días
la resonancia gutural del miedo
es la amarga constante que les ronda.

Está entregado, en medio de la ronda,
con perlas columpiándose en su frente,
emanación del leviatán del miedo
y sometido a un pelotón de ojos…
-¡Hola! Soy Juan…van diecisiete días
sin beber absolutamente nada…

Hoy sus ojos presagian nuevos días
y esboza el miedo un rótulo en su frente,
“ronda en el bar es pórtico a la nada”
Me asombra tu capacidad de crear un poema como la sextina, cuando te leo me complace al leer, pero seria incapaz de intentar esa técnica, te felicito por el poema ya que en el criterio no puedo opinar, simplemente comento lo que leo y lo que te leo siempre me gusta.
En cuanto al tema que decir.....
Felicidades amigo con mi abrazo de aprendiz
 

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