Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
Regresan los trigales por aguas de mi fuente:
que azadones despejen yerba mala y cizaña;
que esta noche entre parras por albos de su puente
se estrujan mis viñedos con vinos de mi entraña.
Quiero cuencas de arcilla sin pudores al frente;
quiero entre mis pupilas el placer de su maña;
quiero del carboncillo su fuego penitente
por rumores en ciernes de mi otoño en campaña.
Y - cuando hora decida - trae cruz de su engaño
que tengo por mi abismo, rodando una pantera
hambrienta de deseo, sedienta en su casquijo,
con desespero innato por clavel o regaño.
Que a mí me da lo mismo - con tal que bien me quiera -
la piedra de sus ríos o niel del crucifijo
que azadones despejen yerba mala y cizaña;
que esta noche entre parras por albos de su puente
se estrujan mis viñedos con vinos de mi entraña.
Quiero cuencas de arcilla sin pudores al frente;
quiero entre mis pupilas el placer de su maña;
quiero del carboncillo su fuego penitente
por rumores en ciernes de mi otoño en campaña.
Y - cuando hora decida - trae cruz de su engaño
que tengo por mi abismo, rodando una pantera
hambrienta de deseo, sedienta en su casquijo,
con desespero innato por clavel o regaño.
Que a mí me da lo mismo - con tal que bien me quiera -
la piedra de sus ríos o niel del crucifijo
Nota:
Niel: Labor en hueco sobre una lámina de plata u otro metal precioso, rellena con esmalte negro.
Última edición: