Desgarro...

ludmila

Poeta veterano en el portal
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.
 
me encanta ese caligrama metáforica,
el ritmo triste y al mismo tiempo alegre...
como un sueño.
 
Última edición por un moderador:
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.

Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.

Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.

Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.

Apreciada Poeta y Amiga @ludmila :

Tremenda manera de describir lo que se vive en medio del desespero y la desolación para decantar a esa contradictoria paradoja que alienta y conmina a la vida. Logras transmitir un sentimiento profundo y auténtico. Todo el poema es intenso y magistral. Qué admirable poeta eres mi querida Ludmi. Todo mi cariño y mis mejores deseos siempre para ti. Recibe mi saludo afectuoso. Cuídate mucho y Mil Gracias por compartir tu arte
 
Apreciada Poeta y Amiga @ludmila :

Tremenda manera de describir lo que se vive en medio del desespero y la desolación para decantar a esa contradictoria paradoja que alienta y conmina a la vida. Logras transmitir un sentimiento profundo y auténtico. Todo el poema es intenso y magistral. Qué admirable poeta eres mi querida Ludmi. Todo mi cariño y mis mejores deseos siempre para ti. Recibe mi saludo afectuoso. Cuídate mucho y Mil Gracias por compartir tu arte
Muchas gracias Grace, lo mismo deseo para ti, mis cariños. Gracias también por leerme.
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.


Felicidades Lu, por los reconocimientos a una larga trayectoria de belleza engendrada. Felicidades por tu destreza componiendo hermosura de los delirios que soportan la tristeza.
Felicidades por mantener una llama viva que nunca debió apagarse.

Un gran abrazo

Palmira
 
Felicidades Lu, por los reconocimientos a una larga trayectoria de belleza engendrada. Felicidades por tu destreza componiendo hermosura de los delirios que soportan la tristeza.
Felicidades por mantener una llama viva que nunca debió apagarse.

Un gran abrazo

Palmira
Gracias amiga del alma de las letras y de los afectos, mis cariños.
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.

Nos ha tocado revivir lo que ya vivieron nuestros antepasados 1918, 1920 por la famosa llamada Gripe española que aborda la historia que no fue así, sino también provenía de Asia ciñéndose más en España por lo que muchos pensaron que era de aquí.
Me ha encantado Lud, más allá del contenido, estos versos me han llevado a una de las tantas tristezas de Lorca.
Mis felicitaciones estimada amiga.
Te dejo mis saludos con los mejores deseos.
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.
Un poema de dolor, expresado en unos versos extraordinarios, poetisa Ludmila. Un gusto pasar, saludos.
 
Última edición por un moderador:
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.


Qué más reflejo, que esta realidad asfixiante. El cambio radical, y nos vamos con la vida puesta hasta el final.

saludos
 
Nos ha tocado revivir lo que ya vivieron nuestros antepasados 1918, 1920 por la famosa llamada Gripe española que aborda la historia que no fue así, sino también provenía de Asia ciñéndose más en España por lo que muchos pensaron que era de aquí.
Me ha encantado Lud, más allá del contenido, estos versos me han llevado a una de las tantas tristezas de Lorca.
Mis felicitaciones estimada amiga.
Te dejo mis saludos con los mejores deseos.
Muchas gracias Luis, un halago tu comentario. Ya he sabido de la gripe que comentas. Te agradezco tu lectura y aprecio tu paso. Que estés muy bien. Mis cariños.
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.
Una voz que llega en tus versos angustiados con final de esperanza de vida. Admirables versos nos has compartido Ludmila. Con cariño Carola
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.
Y es que esta noche ya se está alargando demasiado. Un beso, Ludmila.
 
En este continente de amarguras y de ausencias,
de encierros que no son clandestinos,
donde la luz tenue alumbra
los párpados sedientos de lágrimas,
y los gritos de bocas siderados de angustia,
se ahogan en el pozo los tormentos.
Un amontonamiento de llantos ecuménicos
nos dejan vacíos y desiertos
en las noches silenciosas de besos.
Un desgarro de huesos y de sangre,
que cursa con la melancolía de los otros,
el aire fantasmal lo envuelve todo,
tritura las cenizas de los muertos,
y tiene un vuelo extraordinario
hacia las cúpulas celestes del olvido.
Paradoja del autoengendramiento
porque en la herida del oscuro laberinto
un ave cobra el hálito del sueño
y enarbola en el almidón de tu sonrisa
que aunque apenas se detiene,
una lisonja de ternura
donde una alondra amedrentada,
liba a sorbos en prontitud, la vida.
Es precioso. Felicitaciones!!
Saludos cordiales.
 

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