Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,
esa fiera que derrochó todos sus pasos.
Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.
Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.
Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.
Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.
Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.
Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,
esa fiera que derrochó todos sus pasos.
Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.
Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.
Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.
Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.
Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.
Esas tierras multiformes regadas por tu magia.