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Las geométricas formas de la espera

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
Woooow que belleza!!! Un poema que lo tiene todo, forma, contenido, imágenes exquisitas, sugerentes y hasta melancólicas pero de una inmensurable hermosura, con un cierre magistral. Felicitaciones Monje Mont por su fabulosa poesía, saludos Daniel
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.


Suelo extenderme un poquito en los comentarios, porque obras de calidad no merecen solo un "me gustó". Pero en este caso es tan emotivo lo que estás brindando, que de verdad me faltan las palabras ante una obra conmovedora.
Es de una belleza pocas veces vista.
Un abrazo.
 
Si hay algo, que no se le puede negar compañero... es, que su poesía siempre
nos obsequia profundidad; y no solo por lo surreal de sus imágenes sino por
lo real y complejo del contenido. Porque creo, de que no se puede escribir
sobre lo que realmente no se conoce. Felicitaciones por tan elocuente y acabado poema. Afectuosamente:
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
Partir de una magia de sentimientos que se ha ido recreando desde aquellas iniciales
creencias que han sido realidad al comprobar lo vivido. el pasado expuesto desde
una presencial necesidad frente al recuerdo grato. bellissimo
saludos con afecto de luzyabsenta
 
Que hermoso ese reinventarse constantemente en el amor, en la pasión,
en el compartir de dos almas que han decidido entregarse en el mágico
sentimiento que es el amar. Me ha encantado leerte Monje, este poema
me llegó al corazón. Gracias por compartirlo en el foro. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
 
Woooow que belleza!!! Un poema que lo tiene todo, forma, contenido, imágenes exquisitas, sugerentes y hasta melancólicas pero de una inmensurable hermosura, con un cierre magistral. Felicitaciones Monje Mont por su fabulosa poesía, saludos Daniel
Muchas gracias estimado poeta DAniel por tu lectura y tu amable y motivador comentario. Un lujo contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
Este poema es precioso!! Una interpretación que conduce por mares de sensaciones en cálidas estaciones, con la suavidad de un arrullo y la fortaleza de la fe; construyendo ese paraje de verde y amarillo, de gris y lluvia, de azules, de relojes. Y procura tanto tanto, que nos concede un breve espacio de silencio y luego anima con mucho ímpetu, el impulso de la ovación en aplausos, aplausos y más aplausos...
Así se siente de inmenso y bonito esta bella gema poética que nos compartes. Todo un lujo Monje!!!
Mi abrazo y admiración !!!
Que tengas un maravilloso fin de semana
Camelia
 
Última edición:
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
Se disfrutan los poemas amorosos, con cierto toque romántico. Yo, al menos, me pierdo en estas letras con inmenso gusto. Un abrazo
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.


y es ciertamente como una catedral, ese cuerpo de la persona amada, y esa espera es devoción y catedral... una catedral donde nos reinventamos, donde nos adaptamos y vertemos esos paisajes del amor y la esperanza.. excelente poema de riqueza en metáforas e ideas amigo Monje Mont, un placer leer. Un abrazo.
 
Última edición:
Suelo extenderme un poquito en los comentarios, porque obras de calidad no merecen solo un "me gustó". Pero en este caso es tan emotivo lo que estás brindando, que de verdad me faltan las palabras ante una obra conmovedora.
Es de una belleza pocas veces vista.
Un abrazo.
Te agradezco mucho estimada y admirada poeta tus motivadoras palabras. Un honor contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Si hay algo, que no se le puede negar compañero... es, que su poesía siempre
nos obsequia profundidad; y no solo por lo surreal de sus imágenes sino por
lo real y complejo del contenido. Porque creo, de que no se puede escribir
sobre lo que realmente no se conoce. Felicitaciones por tan elocuente y acabado poema. Afectuosamente:
Muchas gracias estimado Iván por tu lectura y tu amable y profundo comentario que valoro mucho. Que estés bien poeta. Un abrazo.
 
Partir de una magia de sentimientos que se ha ido recreando desde aquellas iniciales
creencias que han sido realidad al comprobar lo vivido. el pasado expuesto desde
una presencial necesidad frente al recuerdo grato. bellissimo
saludos con afecto de luzyabsenta
Estimado amigo, te agradezco mucho tu lectura y tu comentario profundo y motivador que realmente aprecio. Me alegra que te gustara. Que estés bien. Un abrazo.
 
Que hermoso ese reinventarse constantemente en el amor, en la pasión,
en el compartir de dos almas que han decidido entregarse en el mágico
sentimiento que es el amar. Me ha encantado leerte Monje, este poema
me llegó al corazón. Gracias por compartirlo en el foro. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
Gracias a ti estimada poeta por tus comentarios siempre profundos, amables y motivadores que además aprecio mucho. Que estés bien. Un abrazo.
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.
Bellísimo, Monje! Un placer leerte.
Abrazo fraternal.
 
Yo fui creyendo
las geométricas formas de la espera,
construyendo con ellas catedrales
a la víspera de los cuerpos prometidos,
en el silencio aterido de distancias...,

esa fiera que derrochó todos sus pasos.

Me fui entonces
reinventando en el abismo de tus ojos
como esa luz que inflama tu ventana,
forjándome de los soles rectilíneos
que llamabas por un nombre.

Haciéndome muralla.
Haciéndome aposento.

Y me fui reinventado
en los recónditos trayectos de tu cuerpo
cuando el alba en su regazo tiritaba de un frío cúbico,
atascado.

Fui entonces alguien
en la espesura de los días,
que conforman el paisaje a lo Picasso
que matiza tu esperanza.

Y fui hombre verde entre las espigas de tu tiempo,
sólo un hombre que pudo deletrearte
en los rincones que tiritan de misterios,
bajo la sábana inmensurable de tu pelo.

Esas tierras multiformes regadas por tu magia.

Bello poema estimado Mont, me gusta como has usado esas imágenes geométricas en tus versos, fluye la pasión encontrando la magia de ese ser amado. Un placer su lectura. Amables saludos.
Inés.
 
Este poema es precioso!! Una interpretación que conduce por mares de sensaciones en cálidas estaciones, con la suavidad de un arrullo y la fortaleza de la fe; construyendo ese paraje de verde y amarillo, de gris y lluvia, de azules, de relojes. Y procura tanto tanto, que nos concede un breve espacio de silencio y luego anima con mucho ímpetu, el impulso de la ovación en aplausos, aplausos y más aplausos...
Así se siente de inmenso y bonito esta bella gema poética que nos compartes. Todo un lujo Monje!!!
Mi abrazo y admiración !!!
Que tengas un maravilloso fin de semana
Camelia
Camy, amiga, el lujo es encontrar tu huella en estos trazos. Tu alentador comentario enriquece el escrito. Te agradezco mucho tu presencia y me alegra que te gustara estimada poeta. Un abrazo.
 
y es ciertamente como una catedral, ese cuerpo de la persona amada, y esa espera es devoción y catedral... una catedral donde nos reinventamos, donde nos adaptamos y vertemos esos paisajes del amor y la esperanza.. excelente poema de riqueza en metáforas e ideas amigo Monje Mont, un placer leer. Un abrazo.
Muchas gracias estimado poeta por leer y comentar amablemente. Me motiva tu apoyo, amigo. Que estés bien. Un abrazo.
 

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