Callejero60
Sé agua ... o nada.
Si por mantener sus trece
todo el esfuerzo es placebo,
poco aprenderá el mancebo
que de maestro adolece.
Mano que cuna no mece
cuna que no se menea,
y si encima tiene apnea
el aspirante a fulano,
apunte con una mano
el cacho del que ronea;
parece fácil tarea
pero yerra hasta el enhiesto,
que si no conoce el tiesto,
fuera, seguro se mea.
~•~
(Fragmento sacado del "Libro de las fragmentaciones", cuyo autor se libró de una paliza de sus paisanos, por decir este tipo de tonterías, al salir por patas del recinto donde se veneraba la imagen de un pavo relleno, en el día de Acción de Gracias.
Según cuentan, además de vociferar sus elucubraciones, se especula que el principal motivo de tal alteración del orden, fue que se comió a escondidas la guarnición de papas fritas que adornaba la presentación del homenajeado, dejando a este con el culo al aire, exponiendo a la vista de la concurrencia gran parte de sus interioridades, una de ellas bastante vistosa, compuesta por huevos rellenos, rebozados con salsa de mozarella, al más puro estilo italiano.
Afortunadamente, (siempre según voces de radio patio) se pudo salvar el evento, poniendo en el lugar de las papas seis docenas de Campurrianas, alternadas con dos paquetes de rosquillas rancias que alguien guardó de la Primera comunión de un hijo suyo, y ya Decano de la asociación de veteranos del ejército de Regulares, en la zona de Melilla, donde fue condecorado varias veces por su gran labor al optimizar el contenido de las grandes perolas de la cocina del acuartelamiento, cocinando solo con vapor, y así, aprovechando el hueco donde debía estar el agua, este crak colocaba sendas teleras de pan de campo pero pasadas ya de fecha, tanto que eran aprovechadas para afilar los machetes de la tropa, y para que los machetes no perdieran el filo por falta de teleras, dotaron a la susodicha tropa de una rotaflex con un disco gordo de los de antes.)
A día de hoy, se desconoce el paradero del autor de los hermosos versos que encabezan este escrito, se cree en los ámbitos locales, que tal capacidad para mantenerse oculto, es debida a que vió unas 150 veces la inolvidable película "El Tute, camina o revienta", y se mimetizó tanto con el personaje, que en el presente sería imposible saber el careto que luce, por lo que tiene las horas contadas, para convertirse en una leyenda.
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