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Serás niebla
que enjugue los arboles
de mi gris tristeza.
Serás paño
donde dejare
mi rostro roto.
Serás cuna
donde podre mecer
mi muerte cristalizada.
Serás tierra
que fecunde mi carne
para nuevos soles.
Serás
estrella entelerida
sobre mi...
No entrare en mi reposo
hasta alcanzar la pureza
del sol oculto
en horizontes verticales.
Mirare mi sangre arder
sobre pieles culpables
hasta sentirme exento
de toda humanidad.
Romperé el cielo obtuso
hasta hacer llover
carne angélica
sobre manos de...
Una caída
sobre desiertos enrojecidos.
Una muerte
renaciendo en carne verde.
Un viento
contenido por el frio.
Un dolor
sobre cruces añejas.
Un sol
de filos grises.
Una esperanza
nacida muerta sobre lapidas rotas.
En tus ojos
abismos de tibio verdor
que transportan
la lasitud de mi alma
a incógnitas praderas
de reposo astral.
En tu piel
hay cálidas promesas
de intimas fruiciones
que florecerán
en hogueras cómplices
de luz secreta.
En tu cabello
anidan...
Me sentía especialmente tranquilo cuando escribí ese poema (raro en mi) y este salio de forma fácil y espontanea.
Gracias por tu comentario, te mando un gran abrazo.
Los niños juegan
entre flores de luz
y nubes reflectadas.
Hay paz en este minuto
que se antoja líquido.
Mojamos las manos
en vientos azules.
En nuestro cabello
enraízan estrellas
y en las manos
haces de luz.
Somos uno
con el palpito del reloj.
Me lleno
de una nueva materia,
blanca, ingrávida,
hasta mirarme
sobre mares de sol
y tierras azules.
Soy vasija
de nuevas vides,
transfigurado,
eternizado en el viento
y verdores luminosos
que respiran armonía.
La última gota
turba el agua.
El frio es más intenso
al filo del tiempo.
Seré el ultimo Adán
sobre el aire feroz.
Mis venas huecas
ya no admiten dolor.
Es la última noche.
Te heredo mi sombra helada
en esta agua amarga.
Esconderé la última luz
en el mar de tus pupilas.
Tatuare tu piel
de nuevos atardeceres.
Serás lluvia de luz desnuda
en mis praderas infieles.
Agua pura, pastoril
para mi sed sacramental.
Te ungiré de sol
hasta volverte estrella.
Y extenderé tu gracia...
Lunas escarchadas
sobre cielos calcinados.
Sombras de ángeles
se aúnan con las nuestras
recordando, amargamente
la exigua divinidad.
El viento escapa
por cualquier esquina.
El orbitas de vesania
nuestras almas cabriolan
en persecución
de horizontes...
El sol se desliza
en ángulos extraviados,
sin encontrar el horizonte
de su descanso.
Terco silencio
entre ángeles y hombres
no perturban la dureza
del crepúsculo prolongado.
Miramos sobre los hombros
el rastro de sangre
que traza nuestros nombres
sobre...
Sangre nueva
en caída libre.
Revelaciones de luz,
estruendos cósmicos
que no desciframos.
Extendemos la sombra
sobre los ojos de las aves,
renaciendo
en gritos lustrosos.
Nos renovamos
en mares internos.
En un fuego nuevo
quiero arder
para cabalgar el dolo
de mi renacimiento
con el orgullo endurecido
del santo y el suicida
y esperar un nuevo sol
con ojos renovados
llenos de otros cielos,
otras tierras y otros dioses,
que traerán la paz
de un silencio infinito...
Hay pecado
en mis ojos y mi piel,
dura impureza
roca de Golgothas inmundos.
Soy estrella oscurecida,
tambaleándose, febril,
sobre horizontes impíos.
El frio esplendor
de mi derrumbe
será testamento
de flaquezas vergonzantes.
No hay renacer
para...
Escucha el cansancio
de tu sangre.
Contempla la dureza
de este cielo.
Llora hoy
que todavía hay tiempo.
¿Sientes la Muerte
a tu espalda?
El temblor terminara
cuando rehuyas de la carne.
Y todo será fría
y dulce oscuridad.
Mil gracias por tus amables palabras, Nancy. Aunque yo no me considero grandioso, pero intento hacer lo mejor posible.
Ye mando un gran abrazo y agradecimientos desde la distancia.
Solo la Muerte
libera del frio,
el cruel imperio
de la carne.
Busca el árbol
mas alto y solitario
y adorna el ocaso
con tu silueta.
¿Acaso tienes
deudas aun,
apego a la carne,
llantos contenidos?
La Muerte llega
y trae descanso
Bajo su falda.
maternal...
La tarde llega
vertical
y empalidecida
sobre el espanto
de la ciudad
que no conoce
la extensión
de su congoja
y aun aguarda
la satisfacción
de la última bomba.
Y la Muerte
llega pronto
en remolinos de cuervos,
muda y ciega
a los verdores.
Desnuda y santificada
llega la Muerte,
entre bailes fríos
y rezos estériles.
El tiempo se extiende
para el último beso
y la Muerte
te lleva al tálamo
que no dispensa olvido.
Fui fuego viejo
sobre tierra reseca.
Fui agua negra
entre piedras desolladas.
Fui carne fría
sobre espinas herejes.
Fui tres caídas
sobre Golgothas impíos.
Fui vida nueva
para tumbas despechadas.
Muchas gracias Bristy, como sabes, mi estilo es algo oscuro y puede rayar en lo siniestro. Gracias por comentar, como siempre. Te mando un saludo cariñoso.
Un rey ciego
busca a tientas
la mentira del cetro.
Demencia necrótica,
fantasmas fríos
en la ciudad de Oriente.
¿Esa música amarga
gemina de las tumbas?
En las calles hay silencios
aturdiendo como un trueno.
Sobre el trono hay un anciano...
La ultima ave
muere de tedio
sobre mi palma sangrante.
Soy el último hombre,
herencia del gusano,
príncipe del horror.
El mundo es osario afásico,
arropado de llamas
y la carcajada de Dios.
Dejo caer mis huesos
sobre la ceniza de Adán.
Un circulo...
La inocencia ciega
gime en el patíbulo de carne.
Blancura ígnea
se tatúa en retazos carmesí.
Alma vieja emponzoña
piel de nueva estirpe.
¿Qué será de la flor
una vez pisoteada?
Una joven silueta cuelga
sobre sus juguetes rotos.
El miedo cae en esferas
de oscura senectud.
El viejo dolor,
la vieja cruz sobre las rocas.
Sin esperanza el alma naufraga,
rogando a cualquier Caronte.
Se abren las ultimas puertas
y un fuego negro nos anega.
Solo pido un momento
para violar mi alma en paz.
Odio ígneo
en duro acero.
Brillo de ojos fríos
en brumas rojas.
Gritos circulares
en soliloquios de agonía.
Soles negros
sobre piedras heladas.
Tu sangre
enjugándome heridas.
No hay retorno
del Rubicón hirviente.
Escucho el deslizar de mi sangre
(rojo tumulto de aridez suicida)
bajo la quietud de los arboles
y el vertido del ciego.
Soy una cacofonía sorda,
la cuerda rota de algún laúd
en manos de la demencia.
Solo espero el beso de las piedras
y el rigor de los clavos...
Les agradezco profundamente, Ramipoeta y Lexema por sus amables palabras de apoyo y gracia a ti, Wilson, por compararme -inmerecidamente.- con el maestro Vallejo. Les mando un abrazo fraternal.
Las piedras duermen su cansancio
en el camino más viejo.
El sol no aleja la tristeza
de los árboles muertos,
espectros grises reclusos
de un dolor vertical.
La dureza del horizonte
trae un gusto de ceniza.
El día, feroz, nunca termina.
Las almas se...
Seré la piedra nueva
de un templo antiguo.
Trascenderé.
Entenderé mi muerte
hasta volverla carne.
En gritos de espejos
multiplicare mi piel
hasta hacerla infinita.
Renaceré.
Seré el fénix de nueva sombra
sobre la rivera más lejana.
Siento nacer en mi
una nueva espesura,
un verdor incognito
que presagia el renacimiento
de mi alma vieja.
Percibo en mi contorno
el calor de otro sol,
el sabor de un nuevo aire
inundándome, transfigurándome,
llenando mi carne de luz,
mis manos de estrellas...
Conserve de ti
la sombra bajo tus ojos
y el rumo de un beso
en la calle ciega.
Conserve de ti
el deslumbre de tu piel nevada,
la complicidad enfebrecida
de horas sin nombre.
Conserve de ti
tu grito y tu silencio
y la última flor que deshojaste
aquella...
Gracias, Bristy, Nancy, Nommo, por sus hermosos comentarios. Gracias a ustedes trato de dar lo mejor de mi en el arte de la poesia (aunque se que me falta mucho para ser realmente bueno).
Les mando un enorme abrazo.
Le conté mi dolor
al mutismo de las piedras
y enrojecí de duelo
a la cándida azucena.
Compartí la soledad del cadáver
y la tristeza del suicida.
Llene de hambre mi carne
para recordar su brevedad.
Quede ciego de luz
y enferme de sombras.
Bese al leproso
y ame a...
¡Oh, sol invicto,
traspásame con tu luz,
hazme arder,
quiero iluminar el mundo!
Antorcha viviente
que solo encuentra gloria
en el martirio.
¡Oh, sol invicto,
transforme en tu espejo,
lléname de la voracidad
de tu cruel llamarada.
Sembrare de llagas
la carne...
He aquí que vuelvo
en los ojos del águila,
en el grito del torrente,
en la lujuria de los ángeles.
He aquí que vuelvo
en los clavos y la espina,
en los niños sin tiempo,
en las camas vacías.
He aquí que vuelvo
en la soledad de las piedras,
en las manos...
Solamente una vez
contemple tu caída
ante la burla de Dios,
sobre la voracidad del polvo.
Y me sentí amargo
como veneno frio
pues en mi piel ardía
tu dolor compartido.
Te busque entonces
entre las rocas y el hastió
pero solo encontré tu sombra,
rota y silenciosa...
Querida Nancy, tu comentario, como siempre, me causa una impresión muy cálida. Gracias por estar atenta ami trabajo en las letras.
Te mando un gran abrazo cariñoso.
Como siempre, me es gratisimo leer tus comentarios y palabras de apoyo, querida Bristy. El solo saber que tu leerás lo que escribo es un aliciente para seguir haciéndolo.
Te mando un gran y cariñoso abrazo.
El viento
me trae la sombra de tu cabellera,
mojando mis manos con tu color,
embriagando mis labios
de añoranzas almibaradas.
El sol
me cuenta la extensión de sus pasos
y el sabor de tu piel en verano,
gozando de acariciar tu silueta
con la impudicia de sus rayos...
Cenizas
sobre al agua antigua.
El cielo se desploma
fragmentándose
en esquirlas negras.
Cegados por el polvo
no comprendemos
los clavos en nuestras manos.
Las sombras de los perros
caen sobre nuestro temblor,
petrificándonos.
Buscamos el filo de...
Muchas gracias Bristy, Nancy e Ivan por sus bellos comentarios. Gracias por apreciar de tal forma mis letras, esto me da fuerzas para seguir intentando lograr algo en la poesía. Un abrazo fraternal.
Las sombras se transmutan,
asen mis manos con lujuria.
El miedo repta
bajo el temblor de la piel.
Se alargan las horas
en filos curvados,
desollando mi espíritu
hasta desnudar mi flaqueza.
¡Sodomía necrótica
en un túnel de horror!
Ya ni el polvo acepta mi...
El día cae
en esferas blancas,
locura sin ángulo,
el escape de Dios.
Somos piedras
arrojadas sobre ríos
de rostro carmesí.
¿Veremos otra luz
cuando se termine el horizonte?
Dejo mis huesos
en el rincón más triste,
cantándoles la ultima
canción de...
Grita el fuego
sobre la cumbre las feroz.
Los viejos dioses bailan
sobre rocas enrojecidas.
Ocultamos los ojos
a la verdad lacerante,
mirando con pasmo nuestras manos.
¿Merecemos el aire que ingerimos?
Las calles son horizontes rotos
y los niños flores...
He alcanzado el cenit
de tus abrojos,
desgarrando el alcance
de mi piel,
cayendo en el estrépito
de tu orgullo,
perdiendo mis ojos
en tu deslumbre.
Dios de la tierra enrojecida,
no pido más
que la indulgencia
de una buena muerte,
alejándome del rigor...
En la soledad de la hoja inmaculada
te encuentro siempre
ninfa de mis ansiedades;
como en brumas nocturnas
y música de flautas verdes.
Entre mis líneas danzas
al compás del respiro de mi alma
y el latido de mi sangre bronca,
aromando las palabras
con la caricia de...
Tengo miedo
a lo que gruñe tras la puerta.
Tengo miedo a la soledad
llena de rumores.
Tengo miedo
a la locura acechante.
Tengo miedo
a enfrentarme al espejo.
Tengo miedo
a los pasos en la escalera.
Tengo miedo
al polvo que no olvida...
Cantare
sobre la cumbre más feroz
el rojo responso
que signara
el principio
de mi estrago.
Recordare
el albar lirismo
de tu piel sin mácula.
Recordare
el fulgor de tus ojos desertores
que alumbraron
el temblor
de mi contorno.
Gritare
a la...
Les agradezco profundamente, Enrique, Luz y Absenta y Bristy por tan grande apoyo que mucho significa para mi. Le mando un gran abrazo a través de la distancia.
De nuevo sentí, en ti y en mí, la dureza de la inmensidad.
Bajo los giros imperturbables del cielo, entregado a su vértigo estelar, caminamos, gastando más ese camino viejo que tan bien conocemos, sin intercambiar fonemas, pues, en nuestra íntima connivencia, ya sabíamos lo que pensábamos...
Mil gracias a todos por considerar que mi poema merece ser recomendado este mes, me conmueven hasta lo mas intimo. Es un placer escribir y ser leído por gente tan amable y fraternal.
No muero sin ti,
espero que tú sombra
se temple con la mía
para compartir dolor y frio
y llegar al adiós cómplice
que endulce la última salida.
Dejare mi color entre tus manos
para que pintes mi adiós
de primaveras inconclusas
y soles marchitos
sobre veredas de...
Dura mascara.
Baile suicida
en el bordo del horror.
Somos pájaros
áridos de alas.
Hemos bebido el hedor
de nuestra carne.
Hemos comido el pan
de nuestro odio.
Cielos ateridos.
Música esférica
preñada de locura.
Somos agua...
El ultimo pájaro
canta en la rama rota
a la agonía del sol.
Se vuelve más intenso
el filo del pesar.
Las hojas muertas
trazan órbitas
de árida apatía.
¿Sientes la dureza
del crepúsculo que nos subyuga
y abre heridas añejas
con dolores nuevos...
Un canto nuevo
en una tierra vieja.
Cielos mas amplios
sobre horizontes prófugos.
¿Que sera de mi
el día en que la luz me falle,
y la sangre se detenga?
Es muy dura la tierra
para el que no conoce caída.
Un gota que cae
no cambia el océano...
Gracias Darkness y Bristy por comentar este poema. Intento hacer lo mejor posible en cada trabajo, aunque sin rebajar su esencia original y es un orgullo que les parezca de merito. Un abrazo.