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Calibro mi soledad entre tus muslos.
Bebo mi rencor entre tus pechos.
Muerdo la mentira en tus labios.
Abrazo el fantasma del engaño en tu cintura.
¿Qué eres tú?
¿Quién soy yo?
Un par de sombras temblorosas,
cenizas de un fuego ausente
que nos entregamos al embriago
de un instante de rabia...
Te amo
en tu lejanía de niebla sacrosanta
adorándote en el altar de mi delirio
comulgando con las brazas de mí deseo
rebosante de ansias mutiladas.
Te amo
a través de océanos de distancias
anegado de anhelos desbordados
naufrago en tus manos de coral
disperso en manantiales estelares
Te amo
a...
La tersa mano del viento
enreda la negra llama,
noche sin luna de tu cabellera;
perfila el filo de tus senos
bajo el abrazo de tela,
donde, como dos pichones
dos narcisos blancos sueñan.
La mano impúdica juega
a arrebolar tus enaguas
dejando ver un deslumbre
de dos columnas de agua.
La mano...
Tiendo las redes de mi ansia
hacia la fuga de tus ojos.
Siento el temblor de tus carnes
en la estrechez de mis manos.
Tu recuerdo
palpita entre mis piernas
haciendo hervir el deseo.
Ninfa el mar amargo,
déjame hundir la soledad de mi navío
en el crepúsculo de tus aguas.
Torrente de rojo desprecio,
el grito acallado relumbra enfurecido
Lentamente me lleno de frio.
¡Que muera el sol en mis venas!
¡Venga la luna y su carga de espinas!
Noche eterna
en praderas petrificadas
huérfanas de todo dios.
A lo lejos el murmullo
de los caídos anteriores.
El eterno canto...
Ingenuamente,
creemos guardar
todos los amaneceres
en los bolsillos,
pero solo acumulamos
crepúsculos
(amaneceres muertos
corrompidos y enfangados)
Nos empapamos
de noches inconclusas,
de sombras lucidas
y luces amargas
y al final
nos espantamos
de la ausencia de sol.
El horizonte retumba
de tristezas,
tristezas afiladas
tristezas mudas,
tristezas frías,
que se alargan
en tus pupilas
y se enraízan
en tus venas
hasta volverte también
horizonte
y silencio
y tristeza.
¿Qué es aquello
que duele tan adentro,
donde el miedo nace
y el corazón se pudre?
(Y el silencio crece, insolente)
¿Un grito largo tiempo encapsulado?
¿Un odio enclaustrado y fermentado?
¿Un dios muerto de olvido y frio?
(Y el silencio llena lo huecos extraviados)
¿Qué es aquello
que duele...
Vertical
cae la decapitación
de mi canto incierto
sobre el relumbre
de praderas fragmentadas
Cae
(sigue cayendo)
Elevo una elegía
a mi polvo disperso,
oración de mutismo gris
que no encuentra
el límite de su contorno.
Cae
(sigue cayendo)
Vertical
se desliza la palidez
del silencio.
Le...
La luz alumbra mi cadáver
meciéndose al ritmo
de la vergüenza.
Hasta mi sombra
ha dejado su hueco.
El frio se extiende
en oleadas afiladas.
La danza de las ratas
ha comenzado.
Los gusanos desnudan
mi afrenta
pero el dolor no cesa.
¡Aun colgando de la soga!
¡Aun tras de la Muerte
la agonía se...
Me tiendo sobre el lecho de mi amada,
le caliento la tumba con mi sangre.
Es el último tributo.
Sangre negra sobre rosas blancas.
En la crueldad de las ortigas mi piel se agita.
Pronto estaré muerto.
Ella duerme entre lunas,
yo divago en un insomnio sin margen.
Noche de sed
en un desierto negro...
No pude seguirla más
se me perdió
entre los más duros arpegios del aire.
Se me fue a su patria,
allá, donde nacen ensoñaciones,
donde se crisolan musas
y los poetas,
los locos
y los suicidas
encuentran su remanso.
¡Muchas gracias a todos por las muestras de apoyo!
Muchas gracias Maldonado, por tu mensaje; gracias Jorge Lemoine y Bosshardt por tu apoyo; gracias Mamen por el premio otorgado, es un verdadero orgullo; gracias Fingal por entender tan bien la esencia del poema, gracias Nancysant por tus...
Mi dolor es íntimo, clandestino,
no expongo mí herida a la vulgaridad del sol,
sostengo mis entrañas con las manos
cegando con el polvo el reclamo de mí sangre.
No soy fuerte ni lo imposto
pero maquillo de sonrisa el visaje del fracaso
para no pregonar el fragor de mi caída,
para no satisfacer...
No pude retener bajo mi ansia
la promesa fraguada en quimeras,
se fugó entre la risa de la mañana,
entre una luz atenuada y cristalina.
Se me quedaron las manos empapadas
de un rocío maternal y diamantino
que no pudo refrescar la braza del llanto
que en el surco de la ausencia había anidado...
Resuenan en las tersas sombras
las sacra música de la espesa noche
Danzan albas siluetas en el dédalo
de cruces y epitafios del longevo osario
¿Quién tiene el valor de reconocer a sus muertos?
Los siete aullidos del lobo
pregonan el inicio del latente aquelarre
Negras alas violentan
el...
Suenan las nueve campanadas
resquebrajando el velo de mi paz fugitiva.
Es tiempo de marchar, oí el llamado.
Salgo al camino negro que labro el llanto.
Todo mi equipaje se aprieta bajo la piel,
no hay espacio para mentiras ni lamentos.
Desnudo navego en este mar acerbo
carente de orillas...
Tres veces suspira el perro de la Muerte
expandiendo espirales de negro tedio.
El sol muestra su pasmo en pálidos espejeos
y se oculta tras nubes de lobreguez cómplice.
Por la esquina del ojo huye la cabellera del viento
con aleteo de ángeles de sombra hereje.
Palpita con desgano el tiempo...
Alejado de cualquier lucero,
en el ultimo escondrijo de mi alma,
frio y sin luz,
muerto y seco,
me refugio tras el cadáver del corazón
y miro tras mis ojos a mis muertos
aquellos que aun no saben que lo son.
Frio y sin luz,
padeciendo la ausencia de mi sombra,
desnudo de voz y contorno,
me...
Esquivos los ojos que antes me miraban sin asco,
el fardo del espejo es cada vez más ajeno
y las llamas de mi hoguera privada
hierven en cúmulos de fracasos.
Nocturnales de agonía
en una cama siempre vacía
me llevan bajo la piel de la noche,
sombra tersa de fémina lascivia.
La luna gotea en mis...
La luz cae
mesmerica
agonizante
pájaros de lumbre astillado
reposan en mis manos
tu nombre
murmullo quimérico
entre el aleteo
de las horas
te sueño
envuelta en velos de luz
desnuda de toda impureza
santificada
inextinguible
luz esquirlada
que se incrusta en mi pecho
me renuevo
en pequeñas...
¿Qué son los ojos,
que son las manos,
que es esta mascara de soledad?
Fuera de mi es como me entiendo,
viéndome arrastrar me causo repugnancia,
retorciéndome en el vómito de mí derrota.
He aprendido a odiar los espejos,
a caminar a tientas en la oscuridad.
Me arranque las pupilas
paro aun me...
Bajo la luna frígida
las ratas trazan su danza.
Mira el signo de tus manos,
admite la impotencia de tu cólera.
Déjate caer sobre la fosa,
cierra la puerta
al cansancio de tus ojos.
Perdónate.
Déjate en paz.
¿Por qué la vida no es más
que una abstracto cumulo
de inútiles y mudas muertes?
¡Policromía de putrefacciones!
Diez veces muerto
y tres resucitado.
Tumbas abiertas
como blasfemias.
Mil lazaros que aún no consumen
sus cuatro días.
Permutaciones de esquizofrenias,
debajo de cada piel
una demencia insepulta.
¡Acuarela de paranoias!
Tres mil caídas
y ningún cirineo.
Calentando...
El cielo hierve
de enjambres afilados y cristalinos.
Llamea azul,
se derrama en efluvios tersos
anegando ojos y almas.
Se precipita el sol
en un diluvio dorado,
incendia la piel
con fulgores tornasolados.
Un silencio sacro
se expande en giros de viento
bajo el curvo ímpetu
de un fuego blanco.
Se...
Recuerdo tu abrazo tan estrecho,
tus muslos rescatándome del frio,
el perfume que anidaba en tu cabello,
la cálida cadencia de tu pecho.
Recuerdo los contornos de tu sombra,
el eco que levantaba tus pasos,
la mudanza constante de tus ojos,
la calidez que transpira tus manos.
Recuerdo tu alegría...
Bajo la dureza del sol
se recrudece
la agonía del grito.
Ardentías
empedradas de angustia
impregnan los huesos
de la impotencia
con tristeza de ceniza,
La luz envenenada
petrifica la sangre
en el momento más amargo.
El cielo palidece de vejez
El sol se amortaja de penumbras.
En esta soledad...
Desiertos internos
escapando
por los ángulos más rectos
donde se acumula
la locura intermitente
que nos define
como prisioneros de la realidad
que nos consume
en el grito infinito
cuajado de dolores heredados
transitando con desgano
en la urdimbre de la sangre
Amenazas con dejarme
el hueco de su presencia,
para llevarte lejos
la tibieza de tu aliento.
Yo no quiero vivir así,
regando con mis lágrimas
la dirección de tus pasos.
Se tu mi Judith,
yo seré Holofernes,
decapitame
si es tu capricho
pero no me entregues
a la ausencia de tus brazos,
pero, si...
Amenazas con dejarme
el hueco de su presencia,
para llevarte lejos
la tibieza de tu aliento.
Yo no quiero vivir así,
regando con mis lágrimas
la dirección de tus pasos.
Se tu mi Judith,
yo seré Holofernes,
decapitame
si es tu capricho
pero no me entregues
a la ausencia de tus brazos,
pero, si...
Quiero revelar pétalo a pétalo
el cálido enigma
de la blancura de tu piel,
hacerte florecer
en un estallido enrojecido
y, en espirales de agonía
ir sembrando la semilla
de una flor encarnada.
Atrapado entre el derrumbe de añejos vientos
busco los fragmentos de mis manos calcinadas
y huyendo tras la fuga de mis ojos
mi piel erosionada en espirales
se pierde en temblores de cenizas
Muchas gracias por sus comentarios. En realidad no trate de hacer el poema con rimas, solo con ritmo, pues soy un ignorante que no conoce del tema, pero es un placer saber que les gusto
La tersa mano del viento
enreda la negra llama,
noche sin luna de tu cabellera;
perfila el filo de tus senos
bajo el abrazo de tela,
donde, como dos pichones
dos narcisos blancos sueñan.
La mano impúdica juega
a arrebolar tus enaguas
dejando ver un deslumbre
de dos...
Tiendo las redes de mi ansia
hacia la fuga de tus ojos.
Siento el temblor de tus carnes
en la estrechez de mis manos.
Tu recuerdo
palpita entre mis piernas
haciendo hervir el deseo.
Ninfa el mar amargo,
déjame hundir la soledad de mi navío
en el crepúsculo de tus aguas.
Tras la pupila del espejo
la piel de la mentira
se escabulle.
Mil rostros
tras su reflejo.
¿Cuál espejo revelara la verdad?
Tengo miedo de estar solo
y el espejo me mira con tanto odio
cansado de sostener
un cadáver
sin sustancia y sin destino
Desiertos internos
escapando
por los ángulos más rectos
donde se acumula
la locura intermitente
que nos define
como prisioneros de una realidad
que nos consume
en el grito infinito
cuajado de dolores heredados
transitando con desgano
en la urdimbre de la sangre
Tristeza
tejiendo el velo
que ampara mi ataúd.
Mi alma naufraga
en el mar más amargo
Mis ojos se han extraviado
en fugas sin margen
La noche se cierra
en su atávica viudez
de reina entronizada
A lo lejos el murmullo
de mil almas desleídas.
Mi segunda cara
nació en mi pecho
eclosionando de dolores enraizados.
Murmura por las noches
la letanía de mis derrotas,
invocando la premura de mi muerte.
Mi segunda cara
es la verdad que se niega
y muere tras el dogma;
es el rencor de Dios,
florida pestilencia.
Mi segunda cara
me devora por...
Dolor Frio Muerte
El cielo gira
Filo sombrío
sobre el entramado de gritos
Dolor Frio Muerte
No hay ruidos
La oscuridad quema
en la estrechez quimérica
Dolor Frio Muerte
Busquen mis huesos
en el fondo
del muladar sin nombre
Dolor Frio Muerte
Nada
Despierto.
Abro los ojos. Oscuridad.
Los cierro. Más oscuridad.
Como siempre ocurre, me debato en la duda de si estoy plenamente despierto solamente sueño que lo estoy. A veces, incluso pienso que estoy muerto, finiquitado, extirpado, flotando libremente, en una cómoda y lejana placenta...
Perpendicular
cae el grito
sobre piedra enrojecidas.
El cielo se rasga
en llamas plateadas.
El sol nos trae el redoble
de su crepitar angustioso.
Se remontan
los vientos más agudos
erosionando los nombres
que definen nuestra agonía.
Todo cambia
en el lapso de una cuchillada
pero una permanece...
Florece un rojo castigo
bajo el ojo del secreto.
Las sombras se inquietan
con el grito de la prisa.
Luces ajenas a la noche
definen el rostro cómplice
resbalando entre los muros.
Una mujer sin tiempo
se viste de luna.
Se amortaja de silencio
sobre el tálamo del frio.
Otro holocausto para...
Caen
hora tras hora
en la vastedad de mi tiempo petrificado
Muriendo
los minutos suicidas
en el erial de mis manos.
Soy la vastedad
de un desierto frio
y un sol muerto.
Soy el nombre que no se pronuncia.
Soy la llaga abierta
que nunca sangra.
Soy el horizonte y el silencio.
Soy el ojo ciego...
Silencio…
Palabras mudas
exhumadas
en un fragor cifrado
que solo los poetas
los locos y los santos
entendemos claro.
Los locos…
Solo los locos
atisbamos ese ángulo
donde la luz acendra
en un grito cristalizado
Silencio…
Anegando este cuarto,
resguardándome del mundo,
perfeccionado
la demencia...
No sé si estoy vivo.
No sé si estoy muerto.
¿Habrá un término intermedio, un purgatorio en cuyas estigias aguas navego, entre días petrificados?
Una mosca se retuerce sobre la mesa.
Silencio, apenas roto por un zumbido apagado.
Afuera rueda el mundo despreocupado.
Un inferno de...
Me han descarnado.
Me han desembrado, fragmentado, hecho pedazos y dispersado en mil direcciones, ajenas a mi voluntad, ajenas a mi dolor, a mi angustia quebrantada.
¡Me han quitado todo!
¡Me han dejado desnudo, enfundado en una piel que siento extraña, encarcelado en una carne que percibo...
Sé que afuera hay un mundo
(eso dicen mis libros)
un mundo que rueda
con prisa suicida,
donde almas (pobres almas)
juegan a buscar su muerte,
agitando entre líneas lacerantes,
prisioneros de su cordura,
entumecidas ante el ruido,
ante el estruendo de su sangre.
Locos sin etiquetar
que se niegan...
Tengo rota mi voz
Rotos mis ojos
Rotas mis manos
Ya no soy, ya no existo
¡Ya estoy muerto!
Una sombra camuflada entre las sombras
enclaustrada en la lejanía de este cuarto
rodeado el murmullo de mis libros,
el tremor ansioso de sus hojas.
Aquí en mi celda… ¿Vivo?
¿Duermo? ¿Sueño?
(¿Esto es un...
Pequeña niña muerta,
virgen petrificada.
¿Dónde está aquel
que te hizo sangrar?
Duerme, niña, duerme,
bajo las lunas del Infierno,
entre mis brazos, desnuda,
sueña con el falo de Dios.
No abras lo ojos, no mires,
tu carne hecha pedazos,
tu palidez desollada,
tus piernas mancilladas.
Pequeña niña...